MSF alerta sobre la crisis humanitaria en la República Centroafricana, "una de las más olvidadas del mundo"

Con una esperanza de vida de 48 años y una de las tasas de mortalidad más altas del mundo, el país adolece de un sistema de salud "fantasma"

Javier Martínez Y Alberto Cristina
MÉDICOS SIN FRONTERAS

MADRID, 18 Ene. (EUROPA PRESS) -

La organización humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF) ha alertado este miércoles de que la República Centroafricana (RCA) sufre una de las crisis humanitarias "más olvidadas del mundo", con la segunda esperanza de vida más baja del planeta, la quinta mayor tasa de mortalidad por enfermedades infecciosas y parasitarias del mundo y con un contexto de corrupción y conflicto armado que han desmantelado su sistema de salud.

"En la República Centroafricana hay un sistema de salud fantasma, una situación de emergencia continua y un contexto de conflicto de baja intensidad", explicó el coordinador sobre el terreno de MSF y responsable del proyecto de Kabo (norte del país), Javier Martínez, durante un encuentro con la prensa en la sede de la organización en Madrid.

"Tanto en la ONU como en la comunidad internacional, todo el mundo coincide en que es una de las crisis más olvidadas del mundo", denunció en el mismo acto el responsable de operaciones de MSF en la República Centroafricana, Alberto Cristina.

Los estudios efectuados por MSF en agosto de 2011 solo en la aldea de Carnot, en el sureste, muestran tasas de mortalidad de hasta 3,7 personas por cada 10.000 cada día y de siete en los menores de cinco años, lo cual implica la muerte diaria de 20 adultos y de 25 niños desde principios del año pasado.

Aparte, la RCA tiene una esperanza de vida de solo 48 años --la segunda más baja del mundo-- y es el quinto país con mayor tasa de mortalidad por enfermedades infecciosas y parasitarias "previsibles, diagnosticables y curables", según explicó Javier Martínez.

MALARIA Y SIDA

Entre las enfermedades con mayor prevalencia en la RCA, destaca la malaria. Se trata de una enfermedad "holoendémica", un término que indica que "todos los habitantes se infectan al menos una vez al año", precisó Martínez. Esta dolencia, cuyo pico se registra entre julio y agosto, es la principal causa de morbilidad y mortalidad infantil.

Aparte, la República Centroafricana tiene la prevalencia de VIH más alta de África Central, con un 5,9 por ciento en el tramo de edad entre los 15 y 49 años en 2010. La epidemia se concentra en la capital, Bangui, y en las zonas de conflicto armado y la agencia de la ONU para el sida, ONUSIDA, estima que hay 110.000 adultos y 17.000 niños seropositivos en el país y alrededor de 11.000 muertes anuales por complicaciones derivadas del sida.

Uno de los mayores problemas para combatir el sida/VIH, según Martínez, es la corrupción reinante en el país, que ha causado una suspensión de las subvenciones del Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria por falta de un "socio fiable" para gestionar estos fondos.

Esta suspensión fue la causa de que, durante varios meses de 2010 y 2011, el país sufriera una escasez de medicamentos antipalúdicos y contra el VIH y la tuberuclosis. "De los 45.000 pacientes que necesitan antirretrovirales en el país, solo el 33 por ciento los reciben", denunció Javier Martínez.

Pese a esta incidencia de las enfermedades infecciosas, según la organización, la escasa cobertura para las vacunaciones contribuye al alto porcentaje de muerte infantil "por enfermedades prevenibles". Otro factor grave por sí mismo y que empeora la incidencia de las enfermedades es "la malnutrición estructural" que sufre la RCA, que afecta sobre todo a los menores de edad, según Alberto Cristina.

Este contexto global, según MSF, revela el subdesarrollo crónico que sufre el país y la debilidad del sistema de salud centroafricano, "incluso en las regiones menos expuestas a la violencia o al conflicto".

Al respecto, explicó Alberto Cristina, la organización se ha visto obligada a jugar en la RCA un papel distinto del habitual en otros países --en los que se suele centrar en las zonas de conflicto-- tras comprobar que los indicadores de mortalidad eran claramente más altos en las zonas pacíficas del oeste que en las afectadas por la acción de los diferentes grupos armados.

"No es que haya intentos de ayuda", prosiguió. El problema es "que toda esa ayuda va a la zona del conflicto armado", en el norte y este, y "el resto del país está olvidado", añadió.

UN SISTEMA DE SALUD "FANTASMA"

La inestabilidad política y militar, los graves problemas de organización, la falta de seguridad en el norte y el este, la falta de inversiones en salud por parte del Estado y de los donantes internacionales y la corrupción son los principales factores de que el país tenga "un sistema de salud fantasma" que, en numerosas regiones "simplemente es inexistente", según MSF.

En las zonas rurales, la distancia hasta el centro de salud más cercano es de diez kilómetros de media. Aparte, el personal médico cualificado se concentra básicamente en Bangui, donde reside el diez por ciento de la población, mientras que "los 3,5 millones restantes están totalmente fuera de los servicios de salud", según Cristina.

En el país hay 0,17 médicos por cada mil habitantes, muy por debajo de los 2,5 recomendados por la Organización Mundial de la Salud. De los 118 médicos generalistas que hay en la RCA, 54 se encuentran en Bangui. "MSF gestiona el 50 por ciento de los servicios de atención primaria y secundaria de Bangui, lo cual es totalmente inaceptable", denunció Alberto Cristina.

Los centros de salud solo disponen del 55 por ciento de los medicamentos esenciales, un porcentaje que baja al 47 por ciento en los hospitales. Aparte, los costes en la sanidad pública obligan a los pacientes a procurarse ellos mismos los medicamentos en el sector privado, en farmacias particulares sin licencia o de manos de vendedores ambulantes. La alternativa es recorrer largas distancias para llegar a alguno de los ocho hospitales y entre 35 y 40 centros de salud que gestiona MSF, algo que hacen muchos seropositivos de Bangui.

En cuanto a los presupuestos en salud, el Estado solo destina siete dólares por persona al año y un presupuesto anual de 30,8 millones de dólares. Como elemento para la comparación, MSF gastó 18,1 millones de dólares en la RCA en 2009 y 22,8 millones en 2010.

El país depende de la financiación de los países donantes y de organismos como el Fondo Mundial de Lucha contra el Sida para asegurar su funcionamiento, una dependencia que se complica por la alta corrupción y por la falta de "interés" del Ministerio de Salud, según Martínez.

En estas condiciones, los pacientes tienen que pagar de su bolsillo el coste de casi todos los servicios médicos, incluidos los partos, los ingresos hospitalarios, las consultas, las pruebas de laboratorios, los controles prenatales o los medicamentos.

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