Publicado 11/05/2021 13:26CET

El Papa crea el ministerio del catequista para evangelizar sin caer en el "clericalismo"

El Papa en el pasado rezo del Regina Coeli
El Papa en el pasado rezo del Regina Coeli - Evandro Inetti/ZUMA Wire/dpa

ROMA, 11 May. (EUROPA PRESS) -

El Papa ha instituido el ministerio laical del catequista al que están llamados todos los bautizados "de profunda fe y madurez humana" que se sienten llamados a colaborar en el servicio de la difusión del Evangelio evitando caer en expresiones del "clericalismo" y ante un mundo cada vez más "globalizado".

"Un ministerio laical como el de Catequista da mayor énfasis al compromiso misionero propio de cada bautizado, que en todo caso debe llevarse a cabo de forma plenamente secular sin caer en ninguna expresión de clericalización", señala el Papa en el Motu proprio 'Antiquum ministerium' publicado este martes.

El Papa ha oficializado esta función al reconocer que la presencia de los catequistas "es aún más urgente debido a la renovada conciencia de la evangelización en el mundo contemporáneo" y ante "la imposición de una cultura".

Por ello, considera necesario "un auténtico encuentro con las jóvenes generaciones" que no olvide en ningún caso "la exigencia de metodologías e instrumentos creativos que hagan coherente el anuncio del Evangelio con la transformación misionera que la Iglesia ha emprendido".

Entre los requisitos enumerados, el obispo de Roma señala que tienen que ser "colaboradores de los sacerdotes y los diáconos" y estar "dispuestos a ejercer el ministerio donde sea necesario, y animados por un verdadero entusiasmo apostólico".

La institución del ministerio laical del catequista llega once meses después de haber renovado el Directorio de la catequesis.

El Papa señala que este ministerio con un "fuerte valor vocacional" requiere el "debido discernimiento por parte del obispo y se evidencia con el Rito de Institución".

"Este es un servicio estable que se presta a la Iglesia local según las necesidades pastorales identificadas por el Ordinario del lugar, pero realizado de manera laical como lo exige la naturaleza misma del ministerio", declara el Papa.

Además de una profunda fe y madurez humana, Francisco reclama que los hombres y mujeres que quieran acceder al catequesis "participen activamente en la vida de la comunidad cristiana, que puedan ser acogedores, generosos y vivan en comunión fraterna, que reciban la debida formación bíblica, teológica, pastoral y pedagógica para ser comunicadores atentos de la verdad de la fe, y que hayan adquirido ya una experiencia previa de catequesis".

El Pontífice quiere reconocer así que la vida cotidiana de los laicos "está entrelazada con vínculos y relaciones familiares y sociales que permiten verificar hasta qué punto están especialmente llamados a hacer presente y operante a la Iglesia en aquellos lugares y circunstancias en que sólo puede llegar a ser sal de la tierra a través de ellos".

Si bien, señala que la catequesis debe darse "sin ningún menoscabo a la misión propia del obispo, que es la de ser el primer catequista en su Diócesis junto al presbiterio". El Papa dice finalmente que el catequista es al mismo tiempo "testigo de la fe, maestro y mistagogo, acompañante y pedagogo que enseña en nombre de la Iglesia".

"Una identidad que sólo puede desarrollarse con coherencia y responsabilidad mediante la oración, el estudio y la participación directa en la vida de la comunidad", concluye.