MADRID, 6 (EUROPA PRESS)
La acción climática sólo se expandió un 1% en 2024, año en el que se registraron 16.000 muertes y 285.000 euros en daños por desastres naturales en todo el mundo, según el 'Monitor de Acción Climática 2025' que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) publica este jueves. La organización incide en que esta tendencia descendente, que se retrotrae a 2021, refleja "una pérdida de impulso en la implementación de respuestas políticas eficaces".
Para llegar a esta conclusión, la OCDE se ha basado en su Marco de Medición de Acciones y Políticas Climáticas, que realiza un seguimiento de la acción climática teniendo en cuenta tanto la adopción de políticas como su rigor. De cara a la publicación de este informe, evaluó un total de 87 políticas en 97 jurisdicciones --96 países más la Unión Europea (UE) como bloque.
"La respuesta global al cambio climático sigue siendo insuficiente. Se necesitan con urgencia políticas más firmes, una implementación más rápida y medidas jurídicamente vinculantes para cerrar la brecha entre la ambición y la acción. El coste de la inacción está aumentando, con crecientes pérdidas económicas, desigualdades sociales y daños ambientales", ha recalcado la OCDE.
A lo largo del texto, el organismo explica que las emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEI) alcanzaron en 2023 un récord de 55 gigatoneladas de dióxido de carbono equivalente (Gt CO2e), lo que impide al mundo cumplir los objetivos de temperatura de 1,5°C y 2°C. En concreto, las GEI agregadas de 50 países de la OCDE y países socios superaron en un 8% (alrededor de 2,5 Gt CO2e) el nivel necesario para cumplir con sus planes de acción nacional actuales (las conocidas como Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional o NDC por sus siglas en inglés) de aquí a 2030.
Aunque admite que se han producido avances --y destaca que el Acuerdo de París ha sido "fundamental" en ese sentido--, incide en que los compromisos actuales de reducción de emisiones siguen siendo "insuficientes" y que además persisten las "deficiencias" en su implementación.
En este sentido, recalca que los planes de acción nacional actuales (las conocidas como Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional o NDC por sus siglas en inglés) "no están alineadas" con los objetivos de reducción de emisiones para 2050. De hecho, sólo se encuentran consagradas en legislación jurídicamente vinculante el 17,7% de las emisiones globales que están actualmente cubiertas por los compromisos nacionales de cero emisiones netas.
Con el fin de alinearse con los objetivos de temperatura del Acuerdo de París las emisiones mundiales tendrían que reducirse entre un 39% y un 63% para 2035 respecto a los niveles de 2023. Para la OCDE, la próxima ronda de planes nacionales representan una oportunidad "crucial" para aumentar la ambición y la credibilidad de los objetivos de reducción de emisiones.
Por otro lado, la investigación detalla que el progreso en la acción climática no ha sido uniforme en 2024 entre países, sectores e instrumentos políticos. Así, celebra que se incrementara el gasto público en investigación y en el desarrollo de bajas emisiones de carbono. Además, valora que se pusieran en marcha regulaciones como la actualización de los códigos de construcción y que se acelerara la eliminación gradual de las centrales de carbón.
En el lado contrario, señala que instrumentos como la fijación de precios de carbono siguen siendo "menos utilizados" y cubren "menos de la mitad de las emisiones globales", si bien admite que se han registrado avances en sistemas de comercio de emisiones, las políticas relacionadas con el transporte (por ejemplo, la eliminación gradual de los motores de combustión interna) y en los objetivos de neutralidad de carbono.
Otro de los temas que toca la organización en su estudio es de los desafíos sectoriales, que a su juicio siguen siendo "importantes". Por esta parte, habla de cómo el uso de combustibles fósiles en la generación de electricidad y calefacción así como en el transporte continúa impulsando las emisiones y registra un progreso limitado en la transición hacia alternativas más limpias.
"Aunque la adopción de vehículos eléctricos y la eliminación gradual de los motores de combustión interna están avanzando, las emisiones del transporte siguen siendo altas y, en general, la acción política se encuentra rezagada en comparación con otros sectores, a pesar de los avances recientes", destaca.
Más allá de ello, la organización indica que desvincular las emisiones del crecimiento económico y demográfico es "fundamental" para la mitigación del cambio climático a largo plazo y que los en desarrollo necesitan apoyo para garantizar que el crecimiento económico se descarbonice cada vez más.
El Secretario General de la OCDE, Mathias Cormann, ha destacado que los beneficios la acción climática para los ecosistemas, sociedades y economías son "considerables, incluida una mayor resiliencia a los riesgos climáticos. "Que se materialicen estos beneficios requerirá que los países redoblen esfuerzos para cumplir sus compromisos y se decanten por una combinación de políticas apropiada y ambiciosa que refleje sus circunstancias y objetivos climáticos específicos", ha destacado.