BARCELONA, 8 Jun. (EUROPA PRESS) -
Alejandro Martínez Singul, conocido como el 'segundo violador del Eixample', ha admitido este martes ser responsable de su "asqueroso pasado" pero ha negado los hechos que se le imputan en esta ocasión y acusó a los Mossos d'Esquadra y a la Fiscalía de realizar "seguimientos ilegales".
"Logré rehacer mi vida hasta que empezaron a meterme delitos por la cara", ha declarado este martes Singul, que asegura no fiarse ni de la Fiscalía ni de los Mossos. El acusado, que ha llegado tapado con la capucha de su sudadera, mantuvo en todo momento un tono agresivo en su declaración e incluso ha acusado a los mossos y al fiscal de mentir.
En el juicio, celebrado este martes en la Audiencia de Barcelona, ha explicado que el día de los hechos, el 1 de octubre de 2009, cuando tenía 12 años, salió de casa de su madre --donde estaba viviendo-- en una ocasión y solo durante media hora, a las 9 de la mañana, para hacerse unas pruebas en el hospital.
Al preguntársele sobre las gafas, gorras y camisetas encontradas durante el registro del domicilio de su madre detrás de un armario y dentro de una bolsa de plástico, explicó que "todo el mundo" le conoce, por lo que debe llevar siempre gorra y gafas de sol.
La menor --que declaró separada por un biombo para evitar el contacto visual con Singul-- explicó al juez que el 1 de octubre, cuando volvía a casa del colegio a la hora de comer, se le cruzó un hombre con gorra y gafas de sol que le pareció extraño. La siguió hasta su portal, consiguió colarse y se subió con ella en el ascensor.
"Tenía mucho miedo. Me dijo que tenía una pistola", explicó la niña, que rompió a llorar. El hombre le pidió dinero, pero como ella no tenía, le exigió que se bajara los pantalones. "Me lo pidió tres veces, pero yo no lo hice". Entonces el hombre la cogió muy fuerte por la cintura y la atrajo hacia él. "Escuchamos un ruido y salió del ascensor", explicó, "aunque luego intentó volver a entrar", pero las puertas del ascensor se cerraron y ella subió a su casa.
Singul fue detenido el 7 de octubre, cuando salía de casa de su madre, después de que los mossos vigilaran la zona varios días.
PUDO VERLE EL ROSTRO
La menor explicó que vio el rostro de su agresor claramente en tres ocasiones: cuando el hombre la perseguía en la calle y ella se iba girando; cuando entró en el ascensor y ella le preguntó a qué piso iba; y a través del espejo del ascensor cuando el hombre la amenazaba.
Tanto la madre como los mossos explicaron este martes que, cuando se le mostró a la menor el archivo de fotografías de agresores sexuales --con unas 40 fotografías--, al ver la de Singul se puso muy nerviosa y rompió a llorar, asegurando que era él. En las dos ruedas de reconocimiento posteriores, la niña le reconoció inmediatamente.
La Fiscalía --que pide una pena de siete años y ocho meses de cárcel por un delito de robo con intimidación en grado de tentativa y un delito de agresión sexual cometido sobre un joven que tenga menos de 13 años, también en grado de tentativa-- considera "perfectamente acreditada" la participación de Singul, y aseguró que utiliza como excusa el hecho de ser "conocido".
La defensa lamentó que la fama de su cliente pudiera haber interferido a la hora de determinar al culpable de los hechos y pidió su absolución, aunque como alternativa pidió que solo se le acuse del delito de agresión sexual en grado de tentativa y se le aplique la atenuante por alteración psíquica.
La Audiencia de Barcelona condenó a Singul en 1992 --pena que más tarde confirmó el Tribunal Supremo-- por cinco delitos de violación, cinco delitos de agresión sexual, cuatro más en grado de tentativa y cuatro faltas de lesiones. En mayo de 2007 Singul cumplió su pena y salió de la cárcel, aunque está en prisión provisional desde estos hechos.