BARCELONA 21 Ene. (EUROPA PRESS) -
Los Mossos d'Esquadra detuvieron el pasado martes en Barcelona en Lleida a cuatro jóvenes acusados de robar en tres establecimientos, en uno de ellos tras amenazar al dueño, salir sin pagar de un cuarto, tratar de robar un quinto y producir daños en un sexto. Los hechos se produjeron en menos de seis horas, entre las 21.30 horas y las 3.15 horas de esa noche, según informó la Policía Autonómica.
Los detenidos, Antonio S.E., de 31 años; Fernando S.O., de 20; Vicente D.M., de 19, los tres vecinos de Barcelona, y Leonardo D.N., de 18 años, nacido en Brasil y residente en Barcelona, se introdujeron primer lugar en una herboristería situada en la calle Paraguai de Lleida, donde forzaron la persiana y golpearon con una barra de hierro el cristal de la puerta, aunque desistieron de entrar al ver que había gente dentro.
A continuación se dirigieron a un bar-frankfurt situado en la calle Binèfar, donde amenzaron a su propietario, produjeron daños en el local, lanzaron objetos y se llevaron 450 euros en metálico, un jamón y cuatro botellas de whisky. Al salir cerraron la persiana, en la que produjeron desperfectos.
Más tarde abrieron, mediante el método del 'abrelatas', la persiana de una peluquería de la calle Muntanya. Tras romper el cristal, se llevaron 450 euros en efectivo y una cámara de vídeo valorada en unos 500 euros.
Poco después fueron a cenar a un restaurante asiático de la avenida Diagonal, del que se fueron sin pagar hacia las 23.45 horas, tras amenazar a una trabajadora para que les dejase salir. Dejaron una cuenta de 43,95 euros.
Unos metros más allá, los detenidos produjeron daños en un videoclub de la Rambla del Poble Nou, que intentaron forzar, aunque desistieron tras dañar el lector de billetes.
Por último, se dirigieron a una oficina de 'La Caixa' situada en la calle València, donde fueron finalmente detenidos por los Mossos, alertados por la alarma de robos. Al llegar allí la patrulla, sorprendió a uno de los jóvenes, Antonio S.E., saliendo de la oficina con una bolsa que contenía tres pantallas de ordenador.
Detuvieron al joven en aquel momento, mientras otro de los agentes entraba en la zona del cajero automático, donde se encontraban los otros tres jóvenes. Ante la superioridad numérica y viendo que uno de ellos sacaba unas tijeras, el agente sacó el arma reglamentaria, tras lo que el joven lanzó las tijeras a una papelera.
En ese momento llegó otra patrulla que detuvo a los otros tres jóvenes tras comprobar que habían estado inspeccionando toda la oficina. Al registrar a los jóvenes hallaron dos billetes, posiblemente falsos, uno de 50 euros y uno de 5, además de otras tijeras.
Una vez en comisaría, uno de los detenidos, Antonio S.E, declaró arrepentirse mucho de lo sucedido y se excusó alegando haber consumido mucha cocaína esa noche. Relató a continuación de forma voluntaria todos los delitos cometidos y se confesó culpable.
Los detenidos, que se desplazaron a pie durante toda la noche, iban vestidos de forma muy parecida, con chaquetas y sudaderas con capucha, aunque actuaron a cara descubierta, lo que permitió que fueran reconocidos por uno de los testigos de esa noche, un vecino del barrio, durante un reconocimiento fotográfico.
Los detenidos tienen numerosos antecedentes policiales por robo, por lo que finalmente se les imputan en total cinco delitos y cinco faltas. El día 19 pasaron a disposición del juez, que decretó libertad con cargos.
Al día siguiente de su puesta en libertad, Antonio S.E., el joven que confesó estar arrepentido de lo ocurrido, fue sorprendido mientras intentaba robar en el interior de un coche en la calle Josep Pla.