La bella Lequeitio en la ría de Lea

Vista De La Villa.
JCG
Europa Press Turismo
Actualizado: martes, 3 julio 2012 12:00

Por Eva Rodríguez

En un extremo del Golfo de Vizcaya, a la altura de la desembocadura del río Lea, se eleva la villa de Lequeitio (Lekeitio) conjugando su encanto de pueblo pesquero de amplias playas y sus construcciones de gran valor histórico y artístico. Este pequeño centro urbano, de menos de dos kilómetros cuadrados de superficie y cerca de ocho mil habitantes, ha pasado en los últimos años de vivir de la pesca a sustentarse del turismo. La belleza de su costa ha convertido a Lequeitio en un destino muy valorado tanto por los turistas nacionales como por los extranjeros.

En esta amalgama de sensaciones puedes experimentar con la vista, tanto de panorámicas desde las alturas como de las extensiones de su litoral; el gusto con la exquisita gastronomía tradicional vasca, con productos frescos de primera mano; el olfato con el aroma de la brisa marina y su rica vegetación; y el oído con el rumor del mar y ambiente natural que relajará las tensiones que hayas arrastrado hasta allí.

Aun siendo un pueblo tranquilo, encontrarás todo lo necesario para unas vacaciones inolvidables, la oferta hostelera es abundante y de calidad, aparte de encontrar pintorescas tiendas y la posibilidad de hacer excursiones por los alrededores.

El territorio es montañoso excepto en el valle del río Lea que se abre camino entre los montes cruzado por un bonito puente.

En la costa abundan los acantilados excepto en la bahía formada por el Lea y la isla de San Nicolás. Dos preciosas playas miran a la isla de San Nicolás, a la cual se puede acceder a pie durante la bajamar. Una de las rutas más características que se pueden recorrer en Lequeitio es llegar a pie desde la costa de la villa hasta la isla. Para ello el caminante debe transitar por el malecón que emerge al bajar la marea. La sensación de adentrase en el mar y las perspectivas de Lequeitio desde la isla y desde el mar, hacen de éste un paseo único.

La playa de Isuntza, de 350 metros de extensión y casi 30 metros de ancho, está dividida en dos por la ría Lea, formando la playa de Karraspio en la que se practica el Kayak con unas magníficas vistas al islote de San Nicolás; y, al lado izquierdo, la playa delimitada por el puerto, con un paseo marítimo muy bien acondicionado.

Otras playas más pequeñas y recónditas tienen otro interés, como la Cala Endai, un buen lugar para la pesca submarina. Y la Cala Egiluz, una caleta virgen de roca de difícil acceso y aguas tranquilas, una belleza indescriptible.

Entre la arquitectura tradicional vasca, Lequeitio conserva en su casco antiguo joyas del gótico como la iglesia de Santa María de la Asunción. Es uno de los edificios góticos más importantes de Vizcaya, sobre todo por los elementos externos: contrafuertes, arbotantes y pináculos. Tiene tres naves con cuatro tramos cada una, terminadas en un ábside poligonal, los cuales están cubiertos por bóvedas de crucería simple en las naves laterales, y de crucería estrellada en la central. Sus arbotantes y contrafuertes custodian en su interior un precioso retablo de factura flamenca, el retablo mayor que representa la vida de María y la Pasión de Cristo.

Además, el templo está rodeado de elegantes casonas de la antigua aristocracia vasca, como el Palacio Uriarte, el Oxangoiti o el de Sosoaga. Caminar por sus calles disfrutando de restos de la antigua muralla, ermitas, faros, casas-torre y llegar hasta el puerto de donde se puede obtener la mejor fotografía de la ciudad se convierte en un paseo con mucho encanto.

En las proximidades puedes conocer Mendexa, un poblado a tres kilómetros hacia el sureste con edificaciones góticas y barrocas, una parroquia y la torre del palacio; y Ondarroa, una ciudad asentada en las arenas de la ría del Artibai que presenta un casco histórico que mantiene su trazado medieval, templos del gótico, casas-torre típicas de Euskadi, entre ellas la torre Likona que perteneció a la familia de Ignacio de Lozoya, y su puerto, uno de los más importantes del País Vasco por cantidad de capturas.

A orillas del Cantábrico este caserío popular de fuerte sabor marinero nos habla de su origen pesquero, su historia más ancestral y misterios de la naturaleza como las mareas, en un lenguaje diferente convirtiéndose en una experiencia más que recomendable para quienes buscan un remanso de paz y disfrutar de un ambiente hermoso y sereno a la par que impresionante.

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