Actualizado 03/03/2014 11:27

Los cinco museos más curiosos de España

Casa de los Aromas
Casa de los Aromas - CASA DE LOS AROMAS
Casa-Museo del Ratoncito Pérez Aromas en el dormitorio La casa de 'Los Pérez' Chocomundo El rincón de los lácteos Retrato de familia Aromas de la naturaleza Placa Olores en la cocina Museo del Ratoncito Pérez ¿A qué huele? Tipos de nariz

Por Elena González

   Aromas, dientes, chocolate e incluso botijos son los protagonistas de algunos de los museos más curiosos que alberga nuestro país. Colecciones que nacen del deseo de alguien de rendir homenaje a un determinado objeto, animal o comida que pasa desapercibido, mostrando unas cualidades que nadie se había parado a observar hasta entonces.

   Entre cuatro paredes y considerados como obras de arte, en estos espacios es posible encontrar objetos que van desde lo más curioso a lo más cotidiano, que muestran retazos del patrimonio cultural o artístico de España o elementos de los más insólito.

EL TEMPLO DE LOS AROMAS

   La nariz y el olfato se convierten en el elemento más importante para el visitante del Museo de los Aromas, situado en Castilla y León, Además es el único museo en España y en Europa dedicado a este sentido.  En él los visitantes podrán reconocer y detectar diferentes fragancias así como conocer diferentes aspectos y curiosidades acerca de nuestra capacidad olfativa y el origen de los diferentes olores.

   De hecho, se ha descubierto, que diez o quince años antes de que aparezcan enfermedades como el Parkinson o el Alzheimer, lo primero que ocurre es que dejamos de oler. Además, este sentido juega un papel esencial cuando nos comunicamos de forma no verbal. ¿Nunca has pensado que te sientes atraído por una persona sólo por su olor ? ¿Albergas algún recuerdo olfativo de tu primer amor?

  A este respecto, este museo se encuentra desarrollando un estudio sobre la comunicación olfativa, basado en el libro de Flora Davis sobre la comunicación no verbal y otro acerca de los aromas y los colores, con el apoyo de científicos del CSIC (Centro Superior de Investigaciones Científicas), componentes de la Red Olfativa Española.

   El centro supone además un espacio adaptado a personas con algún tipo de discapacidad, visual o de otro tipo, por lo que colabora con la fundación ONCE. "Aunque estemos en los tiempos que estamos, hemos decidido apostar por la cultura y la investigación. Esto no es un gasto, es una inversión", señalan desde el centro.

EL CHOCOLATE HECHO ARTE

   Dedicado al sentido del gusto uno no puede perderse el Museo del Chocolate de Barcelona, un recorrido por los orígenes de este delicioso alimento, tan presente en nuestra vida diaria. Un lugar en el que se entremezclan la tradición y la innovación, dando lugar a auténticas obras de arte que cuesta creer que hayan sido creadas únicamente a base de este dulce tan exquisito.

     Igual de dulce es el museo del chocolate en la Estepa, Sevilla. Cerca de 1.300 metros cuadrados dedicados a mostrar  la historia del cacao y de este manjar, y tan presente en nuestra dieta gastronómica.

TANTO EN TAN POCO ESPACIO

  Para aquellos que disfrutan de las pequeñas cosas, el museo de las microminiaturas de Guadalest resulta una cita imprescindible.  Milímetros de arte y precisión plasmados en objetos minúsculos que se escapan al ojo humano y que es imposible identificar a simple vista.

    En él es posible contemplar el arte en letras mayúsculas reducido a su mínima expresión. La Estatua de la Libertad dentro del ojo de una aguja, un elefante en los ojos de un mosquito, el cuadro de los fusilamientos de Goya en un grano de arroz, el Guernica en una semilla son algunos de los elementos que muestra la colección de este museo, imposible de ver sin la ayuda de potentes lupas.

    Algo menos delicado pero más tradicional y arraigado a la cultura española es el botijo del que hace gala el Museo del Botijo, ubicado en el Palacio de los Guzmanes, sirve de sala expositora para las cerca de 2.400 piezas de alfarería española que constituyen la mayo colección de estos objetos a nivel mundial.

   De hecho, en 2008, la colección de Jesús Gil-Gilbernau,  consiguió figurar en el Libro Guinness de los récords con la mayor colección mundial de botijos, cuando el museo albergaba 2.000 piezas.

   Los distintos diseños, tan creativos como imaginativos, contrastan con la aparente simplicidad de este objeto cotidiano. Un objeto en el que la mayoría de las veces solo se tiene en cuenta a su función práctica a la hora de saciar la sed y a menudo se olvida su componente artística. Aquí, el botijo, de formas lisas y desnudas, toma las formas más inimaginables.

LA CASA DE 'LOS PÉREZ'

   En pleno centro de Madrid, cercano a la emblemática Puerta del Sol podemos encontrar un museo dedicado al ratón más querido de la infancia: el Ratoncito Pérez.  La historia y los orígenes de este famosísimo roedor pueden ser descubiertos en la Casita Museo de Ratón Pérez, pensado para que los niños conozcan un poco más de cerca a aquel que se lleva sus dientes de leche mientras que ellos duermen.

      De hecho, no todos saben que el señor Pérez vive en una gran caja de galletas Huntley, donde vive junto a su esposa Katalina y sus hijos Adelaida, Elvira y Adolfito.  Durante su visita además, los niños podrán depositar en un buzón de correo los mensajes de agradecimiento o afecto dirigidos a su amigo roedor.

   En junio de 2008, abrió sus puertas al público este espacio, con un tamaño acorde al de su protagonista: "Pequeño como su dueño, grande como su ilusión". La historia que allí se expone toma como referencia los datos aportados por el padre Luis Coloma que describía en su obraa centrada en  este simpático animal como  "un ratón muy pequeño, con sombrero de paja, lentes de oro, zapatos de lienzo crudo y una cartera roja, terciada a la espalda".  

   A modo de curiosidad, la obra original, que Coloma regaló en 1894 obsequió al rey Alfonso XIII cuando era niño con motivo de la caída de uno de su dientes de leche, se conserva en la cámara acorazada de la Biblioteca del Palacio Real de Madrid.