Volcanes, ríos y auroras boreales, el tesoro invernal de Islandia

Actualizado 09/10/2017 16:31:45 CET
Paisaje de Islandia
PEXELS

MADRID, 3 Nov. (EPTURISMO) -

Las vacaciones suenan a verano. Lo sabemos. Pero cada vez son más los que deciden tomarse un descanso en otoño o invierno para disfrutar de las maravillas naturales que ofrecen las temperaturas en estas estaciones.

Si estás pensando en hacer un gran viaje invernal, desde EPTurismo te presentamos uno de los destinos más reclamados en esta época: Islandia.

Esta peculiar isla del norte de Europa es un tesoro natural lleno de contrastes que toman fuerza en invierno. Aqúí,con las bajas temperaturas el el blanco de la nieve hace resaltar, más si cabe, la oscuridad de los campos de lava  y es entonces cuando Islandia un paisaje todavía más inigualable.

Formada por glaciares y volcanes la isla alberga también magníficos lagos y amplias zonas desérticas que poco recuerdan al resto de su territorio.

RECORRER EL 'GOLDEN CIRCLE'

El conocido como el 'Circulo de oro' es una de las zonas de Islandia preferidas por los visitantes. ¿El motivo? Su cercanía a la capital y a la gran variedad de paisajes que se pueden encontrar  sin tener que recorrer una enorme cantidad de kilómetros.

Esta ruta comprende tres parajes naturales muy distintos. Se puede empezar por la cascada de Gullfos, localizada a poco más de 100 kilómetros de Reikiavik, uno de los monumentos naturales más admirados y característicos del país.

Gullfoss es una doble cascada creada por un salto de agua que atraviesa la separación de las placas tectónicas que da forma al paraje islandés. Esta grieta se ha ido a ampliando a lo largo de los años por el paso del río Hvítá o Río Blanco y ha dado forma a una peculiar atracción turística natural.

La doble cascada, que genera la ilusión óptica de que el río se sumerge en las profundidades de la tierra, se ha convertido en un símbolo de Islandia y en un referente del turismo sostenible.

La segunda parada del 'círculo de oro' puede ser el Parque nacional de Thingvellir. Solo a 45 kilómetros de la capital y a unos 70 de Gullfoss se encuentra otro de los lugares más importantes del país.

Thigvellir, que significa en su traducción literal algo como "explanada de la asamblea", tiene una importante connotación cultural. Y es que, este parque acoge el valle en el que se creó el 'Alpingi', una de las instituciones parlamentarias más antiguas del mundo fundada en el año 930.

Además, integrada en los más de 237 kilómetros cuadrados del parque, está la cascada de Öxarárfoss, un fenómeno natural que se crea por la caída del arrollo Öxará al atravesar la falla Alamnnagjá.

La fuerza del arrollo y el contacto del agua con el suelo volcánico da forma a un paisaje inigualable. Pues aquí el agua corre envuelta por una espesa humareda que evoca a un agradable baño  de espuma.

A medio camino entre el Parque Nacional de Thingvellir y las cascadas de Gullfos se encuentra el valle de Haukadalur, la tercera parada de este recorrido. En él puedes visitar otra de las atracciones de Islandia: los géiser, unas fuentes termales que brotan de las entrañas de la tierra.

En este valle se encuentran seis de los 1.000 géisers que se han contabilizado en todo el planeta, entre ellos el Geysir, que dio nombre a todos los demás y que lleva años dormido.

Otro de los más espectaculares es el Stokkur, que emite una columna de agua y vapor ardiente cada 14 minutos capaz de alcanzar los 20 metros de altura.

AURORAS BOREALES

Al caer la noche, Islandia se tiñe de tonos verdosos, azules y rojizos bajo el reflejo de las auroras boreales, un fenómeno luminoso que se produce en las capas altas de la atmósfera terrestre.

La causa de esta maravilla de la naturaleza se encuentra en los vientos solares, unas partículas nocivas para los seres vivos que normalmente no se acercan a la Tierra gracias a la protección de la magnetosfera, un escudo que resulta más débil en las zonas polares.

Aunque las auroras boreales existen todo el año, la mejor época para contemplarlas comienza ahora, entre noviembre y enero, debido a que las horas de luz son menores, lo que hace a las auroras más fáciles de vislumbrar y durante más tiempo.

Para leer más