MADRID, 20 Mar. (OTR/PRESS) -
Antena 3 emite este domingo, en 'prime time', el desenlace de su nueva película para televisión 'La piel azul', producción ambientada en alta mar que plantea una historia de tensión y de supervivencia al límite entre un grupo de jóvenes.
Más de 2,5 millones de espectadores siguieron el pasado 14 de marzo esta inquietante historia en clave de thriller protagonizada por Miguel Ángel Muñoz (Germán) Manuela Vellés (Sophie), Alejandro Albarracín (Luis), Rafael Amaya (Fernando), Null García (Bel) y Marta Miláns (Carlota).
Ahora, llega el desenlace y los protagonistas intentan trepar por el casco, pero es imposible. Sin un punto de apoyo, flotando en el agua, ni ayudándose los unos a los otros consiguen alcanzar la borda. Afloran los nervios. Carlota se ha hecho daño con el golpe de la botavara. Las chicas en general empiezan a sentir frío. Luis se quita la sudadera que lleva puesta y se la da a Amaya, que está tiritando. Les dice que se abracen y mantengan juntas e intenten moverse lo menos posible, de esa manera reducirán la pérdida de calor corporal. Las chicas siguen las recomendaciones de Luis y se abrazan formando una piña.
De pronto se les ocurre la idea de atar los biquinis, bañadores, cordones y relojes, haciendo una especie de cabo, para intentar llegar a la cubierta de la embarcación, deciden que sea una de las chicas y la elegida es Bel, por ser la más menuda. Entre los tres chicos agarran a Bel y la elevan en el aire unos centímetros. Ella agarra la cuerda con las dos manos y trata de impulsarse hacia arriba. El esfuerzo conjunto consigue que Bel ascienda algunos centímetros más.
La cuerda se tensa al máximo, afianzando los nudos que ha hecho Luis, pero toda cadena se rompe por el eslabón más débil, que es una de las tiras del biquini de una de las chicas. La tela empieza a desgarrarse. Los dedos de Bel casi pueden tocar el cabo del bauprés... La cuerda se rompe y Bel cae de nuevo en el agua.
Finalmente, una pequeña embarcación se acerca. No tiene ni velas ni se escucha ningún motor. Luis se pone a agitar los brazos en el aire. Los demás también. Gritan. Hasta que no está a pocos metros no distinguen quiénes van a bordo de la desvencijada barca. Es un cayuco lleno de africanos. Por lo menos una docena. Algunos de ellos moribundos... ¿serán su salvación?