SAN SEBASTIÁN, 25 Sep. (del enviado especial de Europa Press, Francisco Serrano) -
La directora Sandra Romero ha presentado este viernes en el Festival de San Sebastián la serie 'El castillo', producción que coodirige junto a Elena Martín, en la que abordan el entramado de la trata de personas con fines de explotación sexual a través de una historia ambientada entre 1999 y 2005, basado en el libro 'El Proxeneta', de Mabel Lozano.
"La trata de personas no es algo ajeno a nosotros, lo fácil es pensar que eso siempre está enfrenta y que esa puerta la podemos abrir y cerrar cuando queramos porque forma parte de otro mundo. Y en realidad no es así", ha señalado la cineasta en una entrevista con Europa Press.
Romero ha recordado que, mientras trabajaban en la serie, comprobaban que la problemática sigue presente en España. "Todas las semanas aparecía una nueva noticia sobre mujeres liberadas de lugares de explotación", ha señalado. A su juicio, la realidad que retrata la ficción "no dista mucho de la actualidad".
Por su parte, Elena Martín ha señalado que la serie se sitúa en una época en la que la trata todavía no estaba tipificada como delito en España, algo que no ocurrió hasta 2010. "Aunque ahora sea delito, sigue existiendo y sigue siendo necesaria la formación también de policías, jueces, para poder detectar a estas víctimas y poderlas ayudar. Y poder detectar a los perpetradores", ha explicado Martín, quien considera que existe "mucho trabajo por hacer" en este ámbito.
En este sentido, Romero ha destacado que existe "mucha más sensibilidad social", aunque ha matizado que eso no significa necesariamente que exista una mayor conciencia sobre el funcionamiento de este entramado. "Yo pensaba que lo entendía y cuando entré en el proyecto me di cuenta de que había muchas cosas que desconocía", ha reconocido.
Las directoras han incidido también en la importancia de mostrar las distintas personas que permiten que este sistema funcione. "La complicidad es imprescindible para que todo esto funcione", han señalado, mencionando entre otros perfiles a abogados, aseguradoras, personal médico y banqueros. La serie busca así mostrar no solo a quienes ejercen directamente la explotación, sino también el entramado que la hace posible.
Uno de los elementos centrales de la serie es precisamente la construcción del personaje que interpreta Raúl Arévalo, uno de los hombres vinculados al entramado de explotación sexual, y al que evitaron "romantizar". "Queríamos hacer entender que es un hombre cualquiera, un hombre mediocre que no le hace falta ser una gran mente criminal para formar parte de un entramado", ha señalado Martín, que explica que buscaron mostrarlo como "un hombre cualquiera", alguien que puede estar "sentado en la barra de un bar".
Para trabajar el personaje, el equipo contó además con la psicóloga forense Elena Garrido, que les ayudó a entender el perfil de los perpetradores y a evitar una visión "épica" de estos personajes. Según les trasladó, las personas que había conocido a lo largo de su carrera eran "muy normales", una idea que, según Martín, resultó especialmente interesante para construir a Raúl.