El guardia civil da el pésame a la familia del supuesto atracador al que mató y dice que cumplía su trabajo

Publicado 22/06/2018 15:50:15CET

GUADALAJARA, 22 Jun. (EUROPA PRESS) -

El guardia civil acusado de disparar y matar a un supuesto atracador en octubre de 2013 en el polígono de Cabanillas del Campo (Guadalajara) ha dado el pésame a la familia del fallecido y ha afirmado que estaba cumpliendo con su trabajo.

En pie ante el jurado y el tribunal, el acusado se ha limitado a hacer esta escueta declaración, visiblemente afectado, en el último de los cinco días que ha durado este juicio con jurado popular en el que las partes han presentado también sus respectivos informes de conclusiones.

Unos informes en los que el Ministerio Fiscal ha mantenido su petición de pena de dos años de cárcel para el acusado por homicidio imprudente mientras que desde las acusaciones particulares han coincidido en la solicitud de una pena de 13 años de prisión por homicidio con dolo eventual.

Una de las acusaciones, concretamente, la que representa al hijo de siete años del fallecido, ha modificado su petición de pena inicial de 16 años de cárcel por asesinato a la de homicidio doloso, solicitando trece años de cárcel.

Por su parte, tanto la defensa particular del guardia civil como el abogado del Estado, como responsable subsidiario de la posible responsabilidad civil del penado en caso de ser condenado por el hecho de ser funcionario, ha pedido la libre absolución.

La última jornada de los cinco días que ha durado este juicio se ha prolongado durante unas cuatro horas y media y al finalizar la jueza ha informado al jurado popular de que el lunes tendrán en sus manos el objetivo del veredicto con el fin de que determinen la culpabilidad o inocencia del acusado por unos hechos que datan de octubre de 2013 y que tenían lugar en el polígono de Cabanillas del Campo.

LOS HECHOS

A lo largo de esta semana se ha juzgado a J.L.F.G., sin antecedentes penales, por unos hechos ocurridos en el citado polígono, al que el acusado se había dirigido con su compañero tras recibir un aviso de que se acaba de cometer un robo con violencia e intimidación y que los presuntos atracadores iban armados y que habían efectuado un disparo en la nave reseñada.

Según el Ministerio Fiscal, el acusado se dirigió con otro agente al lugar para iniciar la búsqueda de los sospechosos y al llegar al lugar y ver a varias personas que hablaban entre ellos y sospechar que podría tratarse de los supuestos autores, gritó: "alto a la Guardia Civil" pero no paró y realizó un disparo, que según el guardia civil "nunca" fue con la intención de matar.

En su exposición, el Ministerio Fiscal ha mantenido la petición de pena por homicidio imprudente, al entender que no había adoptado las medidas de seguridad, frente a una acusaciones particulares que han mantenido la tesis de que no hubo ningún rebote en el disparo como se pretende hacer ver desde la Defensa, aludiendo a que no se le quería dar.

A juicio de ambas acusaciones la teoría del rebote queda "prácticamente descartada" e insisten en que además, no se encontró la escopeta que según el acusado podía llevar la víctima y que fue lo que le influyó para que él realizara un disparo sin intención de darle pero porque temía también por su vida.

Ambas acusaciones han descartado la teoría de la imprudencia que ha defendió el Ministerio Fiscal y han solicitado una pena de 13 años de prisión, tras insistir en que el acusado no actuó en legítima defensa teniendo en cuenta que han hablado en el juicio de la sospecha de que la víctima llegara una escopeta pero esta no se ha encontrado.

Para el letrado que ha representado los intereses del hijo de siete años de la víctima, la muerte era "absolutamente evitable".

Por su parte, la defensa del guardia civil ha dicho que la acusación se ha ido "por los cerros de Úbeda" y ha defendido que el agente estaba en el cumplimiento de su deber y que, en todo caso, si se hablase de algún tipo de culpa sería leve, por lo que ha solicitado su absolución.

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