Lluís Permanyer desvela en un libro los secretos de la Barcelona burguesa

El Escritor Y Cronista Lluis Permanyer
EUROPA PRESS
Actualizado 24/11/2011 14:09:43 CET

BARCELONA, 24 Nov. (EUROPA PRESS) -

El escritor y cronista de la ciudad Lluís Permanyer publica 'Vides privades de la Barcelona burguesa' (Angle editorial), un libro cuajado de imágenes inéditas que desvela cómo era la vida cotidiana de los burgueses que se instalaron en el Eixample en la segunda mitad del siglo XIX.

Permanyer ya había publicado en la misma colección 'El esplendor de la Barcelona burguesa', más centrado en las joyas de la arquitectura, pero en esta ocasión el foco está de puertas para adentro, un ámbito más desconocido, puesto que la burguesía catalana siempre ha sido "muy celosa" de su intimidad, ha dicho el autor en la presentación del libro.

El libro combina las fotografías privadas con los textos de Permanyer, que se detienen en el barrio, la casa y sus habitantes, el ocio y las celebraciones familiares, como los tradicionales bautizos, comuniones y bodas, hasta llegar a la tradicional esquela en 'La Vanguardia', todo un signo de distinción.

El universo que retrata el libro echó a andar después de que se derribaran las murallas de la ciudad en 1854, y gracias al ambicioso plan urbanístico de Ildefons Cerdà, que en poco menos de cuarenta años ya se había consolidado.

Allí se instalaron primero los aristócratas, ansiosos por dejar las estrechas y malolientes calles del la ciudad antigua, y más tarde llegaron los 'nuevos ricos' que se enriquecieron con la industria y los 'indianos', que aseguraron sus fortunas comprándose un solar en los alrededores del codiciado Passeig de Gràcia.

"Entre ellos se vigilaban y se marcaban mucho", ha recordado Permanyer, en alusión, por ejemplo, a las suspicacias que provocaba en las familias adineradas de siempre que en sólo unos años los monarcas Alfonso XII y Alfonso XIII concedieran más de 500 títulos nobiliarios.

Entre las anécdotas, destaca la figura de las nodrizas, que amamantaban a los bebés que las madres no podían --o no querían-- criar.

"Las gallegas tenían bastante prestigio", ha recordado Permanyer, no sin apuntar el drama que suponía para muchas abandonar a su hijo carnal y emprender un largo y difícil viaje, lo que para muchos significaba perder la leche; se convertían entonces en 'nodrizas secas'.

De toda esa cultura viene la expresión 'hermanos de leche', y las conexiones actuales con esa Barcelona desaparecida no acaban ahí, pues el autor dedica un capítulo entero a las 'queridas', ya que las amantes se convirtieron en todo un icono de la época.

'PONER UN PISO' EN LA CALLE ARIBAU

"Entre los burgueses de cierta confianza no se escondían, incluso la señora lo sabía", ha asegurado Permanyer, y es que las 'otras' eran tema de conversación habitual en el distinguido Círculo Ecuestre y en las noches de ópera en el Liceu.

La parte más baja de la calle Aribau se convirtió en la zona de moda en que los caballeros 'ponían un pisito' a sus amantes, algo que Permanyer ha averigüado gracias a las confesiones de los herederos de la mercería Corset Mary --ya desaparecida--, donde las 'queridas' eran las clientas más habituales.

Además, la zona estaba muy animada por la cercanía de la Universitat, el cine Central y la sucursal de la llotja (hoy cine Aribau), y había también muchos prostíbulos, en parte por los estudiantes, pero también por los jóvenes que estudiaban en el Seminario.