Nuevas pistas sobre la causa de la mayor extinción en la Tierra

Formación rocosa en Siberian Trap
SCOTT SIMPER
Actualizado 31/07/2017 12:40:30 CET

   MADRID, 31 Jul. (EUROPA PRESS) -

   El estudio de cómo se formó un tipo específico de rocas igneas ha aportado nuevas pistas sobre lo que pudo haber provocado la extinción más catastrófica del mundo, hace casi 252 millones de años.

   James Muirhead, un investigador asociado en el Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Syracuse, es coautor de un artículo en Nature Communications, que describe el proceso.

   Sus hallazgos sugieren que la formación de rocas ígneas intrusivas, conocidas como 'sills' (repisas), desencadenó una cadena de eventos que llevó el período geológico del Pérmico a su fin. En el proceso, más del 95 por ciento de las especies marinas y el 70 por ciento de las especies terrestres desaparecieron.

   "Ha habido cinco grandes extinciones en masa, ya que la vida se originó en la Tierra hace más de 600 millones de años", dice Burgess, quien trabaja en un nexo de procesos volcánicos y tectónicos. "La mayoría de estos eventos se han atribuido, en varias ocasiones, a las erupciones volcánicas y los impactos de asteroides. Reexaminando el momento y la conexión entre el magmatismo, el cambio climático y la extinción, hemos creado un modelo que explica lo que desencadenó la extinción masiva del Pérmico final".

   El centro de su estudio es una gran provincia ígnea (LIP) en Rusia llamada Siberian Traps. Abarcando más de 750.000 kilómetros cuadrados, este puesto rocoso fue el sitio de casi un millón de años de fuerte actividad volcánica, que disiparon volúmenes significativos de lava, cenizas y gas, mientras elevaban el dióxido de azufre, dióxido de carbono y el metano a niveles peligrosos en el medio ambiente. Pero eso es sólo parte de la historia.

   "Hasta hace poco, la sincronización relativa y la duración de las extinciones masivas y el volcanismo LIP se oscurecía por la imprecisión de la edad", dice Muirhead. "Nuestro modelo se basa en nuevos datos de edad de alta resolución que sugieren que los flujos superficiales de lava entraron en erupción demasiado pronto para conducir la extinción masiva, y en su lugar apunta a un subintervalo del magmatismo -una parte más corta y particular del LIP- que desencadenó una cascada de eventos causando una extinción masiva ".

   El desencadenante fue el calor extremo desprendido durante la formación de los 'sills'. "El calor de los tramos expuestos sin explotar, los sedimentos ricos en gas para contactar el metamorfismo [el proceso en el cual los minerales y la textura de roca son alterados por la exposición al calor ya la presión], liberando así los volúmenes masivos de gases de efecto invernadero necesarios para conducir la extinción. "Nuestro modelo vincula el inicio de la extinción con el pulso inicial del emplazamiento del sill, que representa una coyuntura crítica en la evolución de la vida en la Tierra".

   Hay dos formas en que el magma forma la roca ígnea. Una forma es la extrusión, en la que el magma entra en erupción a través de cráteres volcánicos y grietas en la superficie de la Tierra; la otra es la intrusión, por la cual el magma es forzado entre las formaciones existentes de roca o sin ellas, sin llegar a la superficie. Tipos comunes de intrusión son los sills, los diques y los batolitos, informa Phys.org.

   Los sills en la cuenca Tunguska de Siberia, donde el equipo de Muirhead lleva a cabo la mayor parte de su investigación, probablemente se abrieron camino a través de piedra caliza, carbón, rocas clásticas y se evaporó. Se cree que la mezcla de roca caliente, roca fundida y carbones que contienen hidrocarburos preparó el terreno para la liberación masiva de gases de efecto invernadero y el cambio climático a escala mundial.

   "La composición de sedimentos y la cantidad de hidrocarburos [petróleo y gas natural] disponibles dentro de estos sedimentos nos ayudan a entender si un LIP puede provocar una extinción masiva", dice Burgess, agregando que el modelo de su equipo puede aplicarse a otros eventos de extinción que coinciden con LIP. "La extinción masiva puede tardar 10.000 años o menos -el parpadeo de un ojo, según los estándares geológicos- pero sus efectos en la trayectoria evolutiva de la vida todavía son observables hoy en día".

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