Más de 365 grupos socioeducativos orientan a los malagueños sobre cómo afrontar problemas frecuentes

Uno de los grupos socioeducativos
JUNTA DE ANDALUCÍA
Publicado 18/08/2018 12:39:45CET

La Junta impulsó la estrategia en 2011 para promocionar la salud y mejorar las capacidades para afrontar dificultades de la vida

MÁLAGA, 18 Ago. (EUROPA PRESS) -

Usuarios malagueños han participado desde 2011 hasta la actualidad en más de 365 grupos socioeducativos (Gruse) impulsados por la Consejería de Salud en los centros de Atención Primaria con el objetivo de promocionar la salud y mejorar sus capacidades para afrontar las dificultades de la vida cotidiana y los problemas más frecuentes.

Del total de participantes, el 98,6 por ciento ha sido mujeres y un 1,4 por ciento, hombres, según ha informado la Junta de Andalucía a través de un comunicado. En Andalucía se han conformado 2.139 grupos socioeducativos, beneficiando a 17.054 personas con buenos resultados en términos de percepción de salud, reducción del consumo de psicofármacos y de la frecuentación a los centros sanitarios.

En cuanto al grado de implantación de esta estrategia, que además ha sido reconocida como ejemplo de buena práctica en la prevención de la violencia de género por el Ministerio de Sanidad, hay que destacar que esta medida está implantada en el 82 por ciento de las Unidades de Gestión Clínica.

La estrategia comenzó a desarrollarse en mujeres y, en 2015, se extendió a hombres para atender sus necesidades específicas. Se trata de fomentar grupos socioeducativos de aprendizaje de habilidades emocionales que permitan desarrollar talentos y recursos de las personas para que afronten de forma saludable las dificultades de la vida cotidiana y las dote de factores protectores para la salud mental.

Así, se posibilita la adquisición de una mayor autonomía, de habilidades de comunicación y de relación, así como el uso de recursos sociales y activos de salud para afrontar los problemas, gracias a una visión más positiva y a la interacción con el grupo.

Pretende igualmente favorecer que la persona identifique y use o desarrolle activos individuales --competencia social, autoestima, estrategias de afrontamiento--, comunitarios --redes de apoyo, solidaridad, cohesión comunitaria-- e institucionales --sistema sanitario, servicios sociales, empleo--.

PERFIL DE LOS PARTICIPANTES

Los grupos socioeducativos están orientados a personas adultas de todas las edades, sin patología específica de salud mental, con déficit en el apoyo familiar o social que acuden a consulta por quejas inespecíficas o somatizaciones que le generan sufrimiento.

Se incluyen a pacientes con complicaciones sociales o personales que actúen como factores de riesgo para un problema de salud mental, o con presencia de acontecimientos vitales estresantes que configuren un claro factor de riesgo en personas vulnerables, han aclarado desde el Gobierno andaluz.

Son grupos de entre ocho y 15 personas, que se reúnen en sesiones de hora y media cada semana con un total de ocho sesiones que se realizan en los centros de salud conducidas por un trabajador social.

Al grupo se accede a través de los profesionales de los centros de Atención Primaria, que realizan la derivación a la unidad de trabajo social de salud que será el referente y quien conduzca el grupo, aunque también cabe la posibilidad de acceso por iniciativa propia de cada persona dirigiéndose al trabajador social.

TAMBIÉN PARA LOS HOMBRES

Inicialmente, la estrategia fue diseñada para mujeres pero, ante los buenos resultados, comenzaron a extenderse en 2015 a la población masculina. Distintos estudios muestran que, en momentos de adversidad, los hombres tienen más dificultad para recuperar o mantener la salud, padecen algunas enfermedades con mayor frecuencia y presentan una mayor tasa de mortalidad.

De hecho, se ha documentado que, durante tiempos de adversidad económica, los hombres tienen mayor riesgo de sufrir problemas de salud mental, muerte por suicidio o abuso de alcohol. Los roles tradicionales de género dificultan a los hombres gestionar sus emociones de manera saludable y reconocer que precisan ayuda.

Ante esta situación, surge la necesidad de trabajar de manera específica con los grupos de hombres que presentan malestar emocional, para que movilicen sus activos para la salud, tanto propios como los del entorno, pero teniendo en cuenta y abordando los determinantes de género que se asocian específicamente al malestar masculino y a sus mayores tasas de conductas de riesgo.