Descubierta una trama de fraude fiscal integrada por empresas constituidas únicamente para obtener devoluciones de IVA

Actualizado 03/07/2015 23:33:33 CET

BILBAO, 29 Sep. (EUROPA PRESS) -

La Hacienda Foral de Bizkaia ha descubierto una trama de fraude fiscal integrada por empresas constituidas exclusivamente para obtener importantes devoluciones de IVA, sin realizar ninguna actividad económica. El objetivo era defraudar a las Haciendas Forales de Navarra, Álava y Bizkaia, a las que solicitaban devoluciones de IVA por un importe total de 800.000 euros.

Según ha informado el diputado foral de Hacienda, José María Iruarrizaga, en la reunión del consejo de gobierno, las actuaciones preventivas de control establecidas como consecuencia del Plan de Lucha contra el Fraude han permitido la realización de una actuación coordinada por los servicios de inspección que ha evitado la devolución de las cantidades solicitadas y que el dinero saliera del erario público de forma fraudulenta.

La red estaba formada por 22 empresas, personas jurídicas, y cuatro personas físicas que controlaban el negocio utilizando a otras personas como testaferros. Su objetivo era defraudar a las Haciendas Forales de Navarra, Álava y Bizkaia, solicitando devoluciones de IVA por un importe total de 800.000 euros.

Para dificultar las investigaciones, los cabecillas de la trama habían domiciliado empresas en puntos muy diversos de los territorios forales y de territorio común, situando algunas de ellas en centros de negocios encargados exclusivamente de la recepción de la correspondencia.

Por ello, en la investigación han colaborado conjuntamente inspectores de las tres Haciendas Forales del País Vasco, de la Hacienda Foral de Navarra y de la Agencia Estatal de la Administración Tributaria (AEAT).

La operativa consistía en la domiciliación de sociedades en los territorios forales y la posterior solicitud de devoluciones de IVA por la realización de unas supuestas operaciones de compra de bienes y derechos diversos, como la compraventa de maquinaria, de piedra, de derechos de explotación, de permisos de investigación, de fincas, en muchos casos sin tener ninguna relación con el objeto social de las sociedades.

Estos bienes y derechos eran vendidos por otras sociedades incluidas en la trama que estaban domiciliadas en otros territorios distintos del de las sociedades receptoras de las facturas. La única pretensión era dotar de apariencia empresarial a sociedades ficticias, cuyo denominador común era la inexistencia de personal, su localización en centros de negocios y el control último por las mismas de personas físicas.

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