- Los militares aprovecharon el estado de embriaguez de la joven para someterla a tocamientos pese a su oposición y forcejeo
MADRID, 12 Jul. (OTR/PRESS) -
La Audiencia Provincial de Madrid ha condenado a 3 años de prisión a cuatro guardias reales del Cuartel 'La Reina', en el Pardo, por abusar sexualmente de una compañera, el 6 de mayo de 2006. Los condenados tendrán que indemnizar con 24.000 euros a la mujer por los daños morales derivados de los sucedido, que le provocaron un trastorno de la personalidad por inestabilidad emocional. Los militares se aprovecharon de que su compañera se encontraba bajo los efectos del alcohol para someterla a diversos tocamientos.
El tribunal relata que Jesús L.G., César R.G., Francisco Javier C.P. y Jorge P.B., junto con su compañera y otro militar, se dirigieron el 6 de mayo de 2006 a su acuartelamiento después de haber salido a tomar unas copas. Y, según la sentencia, la joven se tumbó en las piernas de los tres acusados que iban en la parte trasera del coche, quienes, junto con el conductor, "se aprovecharon del estado de embriaguez de la chica y, pese a su oposición y forcejeo, comenzaron a tocarle las nalgas, los pechos y zonas íntimas".
DEPRESIÓN Y TRANSTORNO DE PERSONALIDAD
A raíz de estos hechos, la agredida sufrió un estado depresivo que le causó la baja laboral, así como su ingreso en un centro psiquiátrico. Se le diagnosticó trastorno de la personalidad por inestabilidad emocional.
Durante su declaración, la víctima declaró que "entre todos", decidieron que ella fuera tumbada en las piernas de los tres guardias reales que estaban en la parte trasera del coche, "porque no había otro sitio" y para que no les "pillara la policía". La joven relató: "Me tumbé y en un momento dado empecé a notar manos por mis pechos, por la zona púbica, por las piernas, por todos lados. Recuerdo un montón de manos, de los chicos de atrás y del conductor, y yo forcejeaba para impedir que me metieran mano y les pedía que pararan el coche porque me quería bajar".
El conductor del vehículo, Jesús L.G., animaba al otro militar que no intervino en los hechos a tocar a su compañera, pero este le ordenó parar para que la chica se bajara. Seguidamente, pidió a la chica que fuera en la parte delantera con él, como hizo hasta la llegada al cuartel.