El Ejército acusa a cinco soldados estadounidenses de asesinar y mutilar a tres civiles afganos

 

El Ejército acusa a cinco soldados estadounidenses de asesinar y mutilar a tres civiles afganos

Actualizado 19/09/2010 12:02:44 CET

NUEVA YORK, 19 Sep. (EUROPA PRESS) -

Cinco soldados estadounidenses han sido formalmente acusados por el Ejército de EEUU de matar civiles afganos por deporte y profanar sus restos mortales al desmembrar sus cuerpos y hacerse fotografías con ellos, todo ello presumiblemente bajo los efectos del alcohol y del hachís.

Los soldados, pertenecientes a la 5ª Brigada de Combate Stryker, han sido acusados de tres asesinatos, entre enero y mayo, en la provincia afgana de Kandahar. La investigación en curso destaca que el padre de uno de los soldados intentó alertar de los macabros sucesos tras escuchar la historia de boca de su propio hijo, pero fue ignorado por las autoridades militares.

También han sido acusados otros siete soldados estadounidenses, bajo investigación por intentar encubrir las actividades de sus compañeros y por amenazar a un soldado que se disponía a informar de estos acontecimientos a sus superiores.

El primer asesinato tuvo lugar el 15 de enero. La primera víctima fue un solitario hombre afgano, residente de la localidad de La Mohammed Kalay, que se había acercado a los soldados para hablar con ellos. Uno de ellos simuló un ataque enemigo, arrojando una granada de fragmentación al suelo. El resto de los militares abrió fuego contra el civil desarmado, un ataque "sin provocación alguna", según la acusación.

El segundo incidente tuvo lugar el 22 de febrero cerca de la Base Avanzada Ramrod, donde fue hallado el cuerpo de un civil afgano con heridas de bala. Para ese momento, el padre de uno de los acusados, el marine retirado Christopher Winfield, había averiguado a través de su hijo que su grupo estaba asesinando civiles afganos. En la conversación, a través de Facebook, su hijo, el especialista Adam C. Winfield, se vanagloriaba de los sucesos y aseguraba que "estaban buscando una nueva víctima".

Winfield intentó alertar a las autoridades a través de mensajes. Finalmente se le informó de que, a no ser que su hijo delatara a sus compañeros ante su superior directo, no había nada que se pudiera hacer. Para ese momento, el grupo se habría cobrado la vida de su tercera víctima, un clérigo afgano, que moría el 2 de mayo tras ser acusado por estos soldados de intentar matarles con una granada, también cerca de la base Ramrod.

El grupo de soldados, cuyo cabecilla era presuntamente el sargento Calvin R. Gibbs, de 25 años de edad, niegan los hechos, pero sus versiones son conflictivas y han comenzado a echarse la culpa entre sí, según los documentos y entrevistas a los que ha tenido acceso el diario estadounidense 'Washington Post'. Se espera que el procedimiento judicial dé comienzo en otoño.

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