Uno de cada siete occidentales que se unen al Estado Islámico son mujeres

Mujeres musulmanas palestinas con niqab
ABED OMAR QUSINI / REUTERS
Actualizado: sábado, 30 mayo 2015 19:29

Destaca la importancia de la perspectiva de género en la lucha contra la radicalización

MADRID, 30 May. (EDIZIONES) -

Unos 4.000 occidentales se han unido ya al Estado Islámico para combatir en Siria e Irak, de los cuales aproximadamente 550 son mujeres, es decir, uno de cada siete, según un estudio que aborda la perspectiva de género en la lucha contra la radicalización.

Este número histórico de varones occidentales combatiendo por la yihad es paralelo a la cifra sin precedentes de mujeres que viajan para servir al Estado Islámico, según un estudio titulado 'Hasta que el martirio nos separe', publicado por el Centro Internacional para el Estudio de la Radicalización y la Violencia Política (ICSR).

El estudio además desmiente el mito de la "esposa yihadista" sumisa y destaca que las occidentales cumplen esa función, pero también asumen otras labores más relevantes en ámbitos como el logístico, el reclutamiento, propaganda o incluso operaciones suicidas o de combate.

En este informe existen tres secciones principales para explicar y profundizar en las causas del reclutamiento femenino por parte del Estado Islámico: La primera de las razones que explica la radicalización de las mujeres que les lleva a unirse a la organización terrorista desmiente la etiqueta unidimensional que interpreta a estas mujeres simplemente como "novias de la yihad".

En segundo lugar, el informe profundiza en los perfiles de siete mujeres de habla inglesa que han viajado para unirse al Estado Islámico y que actualmente forman parte de esta organización terrorista. Los perfiles muestran una gran diversidad entre las mujeres reclutadas y expone todo acerca de sus motivaciones y visiones del mundo que les han llevado a ponerse bajo el control del Estado Islámico.

En tercera instancia, el informe se centra en la lucha contra el extremismo en un espacio de prevención de la radicalización, mostrando cómo varios gobiernos occidentales están operando dentro de este espacio y analizando donde hay que mejorar la infraestructura para afrontar el problema del género en los procesos de radicalización.

VARIEDAD DE PERFILES

Hay una importante cantidad de perfiles diversos de mujeres que se radicalizan y viajan al territorio controlado por el Estado Islámico. No es posible crear un perfil general sobre el riesgo de radicalización de estas mujeres basado en la edad, procedencia, etnia, relaciones familiares o pasado religioso, sino que se debe a múltiples razones.

La responsabilidad de las mujeres occidentales en estas organizaciones es en primer lugar ser una buena esposa para el marido yihadista, y debe comprometerse a ser madre para continuar la generación de yihadistas. Sin embargo, estas mujeres juegas un papel crucial en la propaganda de difusión y reclutamiento para otras mujeres por medio de plataformas online, tanto directa como indirectamente.

Los datos recogidos a través de las cuentas de redes sociales de las mujeres occidentales sirven principalmente como propaganda. No obstante, hay también hay quejas de la vida cotidiana de estas mujeres, que muchas veces se encuentran aisladas y en malas condiciones y en una zona en guerra dirigida por terroristas. Estas realidades tiene un importante poder de oposición a la propaganda original extremista.

Es necesario una mejora de las infraestructuras dentro de los programas que combaten la radicalización de manera que pueda controlar a los retornados de Siria e Irak. Hay una particular falta de infraestructura y entendimiento en torno a las dinámicas de género dentro de estos programas que podrían mejorarse con un análisis y desarrollo cauteloso sobre el tema.

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