La justicia neerlandesa responsabiliza a los 'cascos azules' del destino de 300 musulmanes de Srebrenica

Funeral por las víctimas de Srebrenica
REUTERS
Actualizado 27/06/2017 13:08:47 CET

LA HAYA, 27 (Reuters/EP)

Un tribunal de Países Bajos ha responsabilizado este martes a los 'cascos azules' neerlandeses, encargados de velar por la seguridad de los bosniacos en el enclave musulmán de Srebrenica durante la guerra de Bosnia, de la matanza que 300 de ellos sufrieron a manos de las tropas serbobosnias.

El Tribunal de Apelaciones de La Haya ha ratificado una sentencia de 2014 que responsabiliza a los efectivos holandeses de los daños sufridos por los 300 bosniacos que estaban recluidos en el complejo de la ONU y que fueron entregados a las fuerzas serbobosnias, que los masacraron.

El juez que ha presidido este tribunal, Gepke Dulek-Schemers, ha considerado que los soldados holandeses "sabían o debían haber sabido que los hombres (musulmanes) no solamente estaban siendo controlados, sino que estaban en verdadero peligro de ser víctimas de tortura o ejecución".

No obstante, ha subrayado que se trata únicamente de una responsabilidad parcial, de modo que Países Bajos solo tendrá que pagar el 30 por ciento de los daños calculados, ya que considera que el 70 por ciento restante se habría producido independientemente de la actuación de los uniformados neerlandeses.

El equivalente económico por los daños acreditados será determinado en un proceso judicial separado, si el Estado y las familias de estas 300 víctimas no logran llegar a un acuerdo al respecto.

Al mismo tiempo, el Tribunal de Apelaciones de La Haya ha rechazado una acción judicial de otro grupo de víctimas de Srebrenica que pedían que el Estado holandés fuera declarado responsable de todas las muertes, también de la de quienes estaban fuera del complejo de Naciones Unidas.

"Esto es una gran injusticia", ha dicho Munira Subasic, una de las Madres de Srebrenica. "El Estado neerlandés debería asumir su responsabilidad por nuestras víctimas porque podrían haberlas mantenido a todas a salvo en el complejo" de la ONU, ha sostenido.

"ZONAS SEGURAS"

Los 'cascos azules' holandeses fueron los últimos integrantes de la Fuerza de Protección de la ONU, la UNPROFOR, desplegados en los enclaves bosniacos de Srebrenica, Gorazde y Zepa, que en 1993 fueron declarados "zonas seguras" por Naciones Unidas y, en consecuencia, miles de bosnios musulmanes fueron trasladados allí.

En estas "zonas seguras" se desplegó un contingente que solo tenía autorización para usar la fuerza en defensa propia, no para proteger a la población civil que vivía en ellas, a pesar de las múltiples advertencias de que estaba en marcha una limpieza étnica.

En 1995, las tropas comandadas por el general serbobosnio Ratko Mladic rodearon Srebrenica y los 'cascos azules' de Países Bajos les entregaron a los 300 bosniacos que albergaban en la base militar de Potocari. Unos 8.000 hombres y niños murieron, en lo que el Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia (TPIY) ha calificado de genocidio.

Frank Westerman, que fue corresponsal del diario neerlandés 'De Volkskrant' en esa época, recuerda que "entre los soldados había cierta aversión hacia la gente que tenían que proteger". "¿Por qué? Eran más de 30.000 personas desesperadas, malnutridas, enfermas", dijo en una entrevista a BBC con motivo del 20º aniversario de la matanza.

"Curiosamente", apuntó, "el general de más alto rango de las fuerzas terrestres holandesas fue a recibir a los soldados cuando salieron del enclave el 21 de julio de 1995 y dijo --cito textualmente-- que desde los rangos más bajos hasta los más altos había una idea generalizada de que 'los serbios eran los buenos'".

La investigación oficial que concluyó en 2002 el Instituto para Estudios de Guerra, Holocausto y Genocidio (NIOD) determinó que los uniformados neerlandeses no pudieron haber evitado la masacre de Srebrenica porque no contaban con los medios necesarios para ello, si bien afirmó que silenciaron lo ocurrido.

La publicación del informe del NIOD provocó la dimisión en bloque del Gobierno de Wim Kok. "De ninguna manera asumimos la culpa de lo que pasó en Srebrenica, pero sí nuestra responsabilidad", explicó entonces el primer ministro socialdemócrata.

SEGUNDA CONDENA

Este fallo es excepcional porque Naciones Unidas y su personal gozan de inmunidad frente a procesos judiciales, que solo pueden ser impulsados por las autoridades del país al que pertenezcan los trabajadores de la organización internacional implicados en los hechos de que se trate.

Solo hay un precedente sobre el mismo caso. En 2013, el Tribunal Supremo confirmó la condena dictada dos años antes por el Tribunal de Apelaciones de La Haya contra el Estado neerlandés por su responsabilidad civil en la muerte de tres hombres --un electricista y el padre y el hermano de un traductor-- en el genocidio de Srebrenica.

Este proceso judicial abrió la puerta a nuevas demandas, como la presentada en 2014 por las Madres de Srebrenica, que ha derivado en el fallo de este martes.

EL ESTADO HOLANDÉS

Por su parte, unos 200 veteranos de la UNPROFOR han demandado a Países Bajos para conseguir una compensación por enviarles a "una misión imposible" de cuyo fracaso han sido responsabilizados por la comunidad internacional, según informa el portal de noticias dutchnews.

El abogado Michael Ruperti ha explicado que cada uno exige una indemnización simbólica de 22.000 euros --1.000 euros por cada año que ha pasado desde la matanza de Srebrenica-- por el traume psicológico.

El Ministerio de Defensa neerlandés solo indemniza a los militares que pueden probar que efectivamente han sufrido algún tipo de trauma en el ejercicio de sus funciones.

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