Todos lo sabían

Publicado 27/04/2017 8:00:43CET

MADRID, 27 Abr. (OTR/PRESS) -

Al final, hasta Floriano, que hace mucho que no ejerce de nada en el PP, sabía que Ignacio González tenía una cuenta en Suiza. Como no lo van a saber los demás, si en Madrid todo el mundo comentaba en voz baja que el tema del ático era una minucia comparado con el "casoplón" de Aravaca.

La penosa intervención, ayer en el Senado, del ministro de Justicia, Rafael Catalá, justificando su mensaje de aliento a Ignacio González -"ojala que acaben pronto estos líos"-, con el argumento de que hablaba de la falta de Gobierno, no se tiene en pie. El tres de noviembre Mariano Rajoy ya había sido investido presidente y Catalá había sido confirmado en su cargo. Para el PP y el Gobierno se habían acabado los líos y conseguido su objetivo.

También el ministro Zoido recibió una felicitación de Ignacio Gómez por su nombramiento al frente de Interior. Pero, más prudente, dejó pasar la invitación a un café. Aunque consintió que su Secretario de Estado recibiera al hermano Pablo González para cubrir el expediente. ¿Qué sabía Zoido que no quiso ni desayunar con un compañero de partido? Y la pregunta clave: ¿Qué sabía Mariano Rajoy, cuando resistió todas las presiones del ahora presidiario y su entorno en el PP de Madrid, y le sustituyó en la candidatura por Cristina Cifuentes? La lucha por la regeneración democrática que tanto pregona el Partido Popular se salda, de momento, con la petición de nulidad de la causa del caso Gürtel, con su personación como acusación particular en la causa contra Bárcenas para ralentizar la investigación como denunció el juez instructor, con la complicidad de no denunciar a los compañeros de filas de los que se tenía constancia de evasión fiscal y fraude a Hacienda, con el apartamiento de los fiscales de Murcia, con el nombramiento de un fiscal anticorrupción descrito, por ello mismos, como "uno de los nuestros"... Por cierto, el reo Ignacio González supo, con seis meses de antelación, su nombramiento.

Manuel Moix se ha opuesto a la acusación de pertenencia a una organización criminal de Ignacio González y parte de los otros detenidos en la operación Lezo. Pero, la reforma del Código Penal que introdujo esta figura delictiva describe: "la existencia de objetivos comunes. El fin suele ser la obtención del lucro ilícito para lo que se valen de la protección de sus miembros, las alianzas con otros grupos o la consecución de grados de poder". Seguro que les suena...

Es posible que la inmutabilidad de Mariano Rajoy en su viaje por América Latina, mientras aquí las estructuras de su partido se tambalean, forme parte de su ya conocida estrategia de dejar que el tiempo lo arregle (borre) todo. O puede que su defensa de los ministros Zoido y Catalá se deba al riesgo de dejar caer compuertas de sujeción y que el río le alcance. Pero parece que, esta vez sí, algo va a tener que hacer.

OTR Press

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