Qué es la obesidad infantil y cómo combatirla

Obesidad
EUROPA PRESS
 
Actualizado 14/12/2017 11:55:50 CET

MADRID, 7 Feb. (María Martín Vivar, psicóloga) -

- "Mi hijo solo quiere comer pasta y pizza", "todos los viernes, si se ha portado bien, tiene como premio ir a cenar nuggets".

- "Ni fruta, ni ninguna verdura, ni tampoco pescado, ¡qué hacemos! Solo hamburguesas y patatas fritas".

- "Después de tomarse las lentejas le tenemos que dar un bollo de postre, sino, no hay manera".

Estas son algunas de las frases que, frecuentemente, se escuchan de madres y padres cuando hablan de los hábitos alimentarios de sus hijos.

La obesidad y el sobrepeso en población infantojuvenil son uno de los problemas de salud pública más en auge desde el siglo pasado. El número de niños y adolescentes que presentan obesidad y sobrepeso aumenta cada año a un ritmo alarmante. Ambas se pueden prevenir.

Según el estudio de la EuropeanHealth Interview Survey, el 52.7% de la población a partir de 15 años presenta sobrepeso u obesidad. En el caso de los niños españoles, un reciente estudio estima que el 20% de los niños y el 15% de las niñas tienen sobrepeso, mientras que el 5% de niños y niñas tienen obesidad.

¿CÓMO PUEDO SABER SI MIS HIJOS TIENEN UN PESO NORMAL?

Los criterios para evaluar a un niño con peso normal, sobrepeso u obesidad se realizan en función del cálculo del Índice de Masa Corporal (IMC).

Este valor se obtiene a partir del peso y la altura (se puede calcular rápidamente aquí). Como se observa en la tabla, valores de IMC entre 25 y 30 suponen sobrepeso, mientras que valores superiores a 30 se consideran obesidad.

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No seguir una dieta equilibrada, dormir menos horas de las necesarias o alterar el ritmo del sueño acostándose más tarde son las causas más comunes de aparición de sobrepeso en niños y adolescentes. Tal y como afirma un estudio de este mismo año, existe más riesgo si alguno de los padres padece sobrepeso.

¿CÓMO PUEDE AFECTAR EL SOBREPESO A MI HIJO?

1.- Aparecen problemas derivados como asma, diabetes y dolores en las articulaciones (caderas y piernas), mayor riesgo de roturas, hipertensión o colesterol alto.

2.- Aumentan las posibilidades de padecer en el futuro hipertensión y otros problemas cardiovasculares y respiratorios.

3.- También hay consecuencias psicológicas. Los niños y adolescentes suelen tener baja su autoestima, empeoran sus relaciones sociales y puede presentar síntomas como ansiedad, elevada inseguridad y alteraciones en el estado de ánimo.

4.- Aunque exista un factor genético, el ritmo de nuestras vidas facilite "comer rápido" o los gustos de los niños cada vez se orienten más hacia "comidas fast-food", es posible y recomendable evitar el sobrepeso en los niños. Es importante seguir los consejos que hacen las distintas instituciones de salud, como la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad y la Asociación Española de Pediatría.

De la misma forma que les enseñamos a levantarse solos, lavarse los dientes, aprender a estudiar o saber por dónde cruzar, es necesario enseñarles a comer bien.

Educar a tu hijo en hábitos y rutinas también implica ser ejemplo. Se van a fijar en lo que vean en ti. Aprenden más de ti observando tu comportamiento que explicándoselo con palabras. Lo que ellos ven lo toman como ejemplo.

¿QUÉ PUEDO HACER?

· Mantener una dieta equilibrada: No hace falta estudiarla al detalle, piensa un minuto si comes todos los días fruta, tres veces en semana pescado, y si el resto de semana coméis legumbres, distintos tipo de carnes y verduras.

· Dieta mediterránea: no nos tenemos que ir muy lejos. Tenemos una de las mejores dietas a nivel mundial. Verduras, frutas, hortalizas, legumbres, cereales (pasta, pan, arroz), aves y carne roja. Todo cocinado con aceite de oliva y sal. ¡Para disfrutar!

· Cinco comidas diarias: Es muy importante para niños y adolescentes ir al centro escolar desayunados para fomentar su rendimiento. Tomar algo también a media mañana y merienda. Aprovecha esos momentos en los que el hambre está presente para que tomen fruta fresca o un bocadillo. ¡Más jamón y menos nutella! La bollería industrial fomenta mucho el sobrepeso y la obesidad en la población infantojuvenil.

· Fomenta el ejercicio: No solo clases extraescolares. Aprovecha los fines de semana para jugar con ellos. Andar, jugar a la pelota o al escondite, montar en bici, cualquier tipo de ejercicio te ayudará a ti y, por supuesto, también a ellos.

· Estabilidad en el sueño: Alimentación, ejercicio y sueño. Estos son los ejes de una buena "salud física". Tan importante es que sean activos como que descansen de forma adecuada. Deben dormir lo suficiente (entre 8-10 horas dependiendo de la edad), y siempre irse a la cama a una hora adecuada entre semana y los fines de semana.

· Alimentos hipercalóricos sí, como hábito no: Los niños consumen muchas calorías simplemente por crecer. Chucherías, bebidas carbonatadas, o comidas fast-food (pizzas, hamburguesas...) deben ser de consumo esporádico. Si les gusta mucho, es necesario controlar su consumo. Que sea la excepción.

· En familia: Comer juntos y sentados, los niños aprenden de lo que ven hacer a sus padres. Mejor sin televisión.

· Bebidas carbonatadas: No hay nada más sano que el agua, ¡enséñales a beberla! El zumo natural es mejor que cualquier refresco o batido.


Hoy día, una de las actividades extraescolares más de moda es asistir a clases de cocina. Cada vez son más habituales programas de cocina protagonizados por niños que cocinan, o con recetas que les resultan fáciles, asequibles y divertidas. Seguro que tus hijos saben qué programas son y cuáles son sus dinámicas.

Déjale ayudar en la cocina lavando la verdura, o decorando los platos justo antes de servir. De esta forma, ellos se interesarán más por la dieta, y podrás identificar con ellos los ingredientes clave de una dieta saludable. Les enseñas a cocinar y, también, a comer de forma sana. ¡Doble beneficio en el mismo tiempo!

Como dijo la nutricionista July Murphy: "You are what you eat, What would you like to be? (Eres lo que comes, ¿Qué quieres ser?).

María Martín Vivar
Psicóloga


Villalonga et al: http://link.springer.com/article/10.1007%2Fs11695-016-2413-8
Mehl et al: http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0022096516302302

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