Publicado 05/11/2025 15:41

La Junta impulsa la ley para la Gestión Ambiental de Andalucía que simplifica procedimientos

La consejera de Economía, Hacienda, Fondos Europeos y Diálogo Social de la Junta de Andalucía y portavoz del Gobierno, Carolina España (c), la consejera de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, Catalina García (i), y el consejero de In
La consejera de Economía, Hacienda, Fondos Europeos y Diálogo Social de la Junta de Andalucía y portavoz del Gobierno, Carolina España (c), la consejera de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, Catalina García (i), y el consejero de In - María José López - Europa Press

SEVILLA 5 Nov. (EUROPA PRESS) -

El Consejo de Gobierno ha aprobado en su reunión de este miércoles, 5 de noviembre, el proyecto de Ley para la Gestión Ambiental de Andalucía (Legam), una norma que "renueva en profundidad el marco jurídico de la comunidad en materia de protección, prevención y control ambiental", y que simplifica procedimientos.

El texto será remitido al Parlamento de Andalucía para continuar su tramitación legislativa mediante el procedimiento de urgencia, según ha explicado la consejera de Sostenibilidad y Medio Ambiente, Catalina García, en la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Gobierno.

Según la Junta, la Legam surge "como respuesta a la necesidad de adaptar la legislación andaluza a los cambios producidos en las dos últimas décadas en el ámbito europeo y estatal y de superar el marco de la actual Ley 7/2007 de Gestión Integrada de la Calidad Ambiental (GICA)".

La nueva ley dota a la Junta "de instrumentos más ágiles y eficaces para afrontar los retos ambientales y climáticos del siglo XXI", y su elaboración ha sido "fruto de un proceso de trabajo compartido con los principales agentes sociales y económicos de Andalucía", formando parte del Pacto de Diálogo Social firmado en 2023 con UGT, CCOO y CEA, que contemplaba "expresamente la necesidad de renovar la normativa ambiental para avanzar hacia una gestión más moderna, coordinada y participativa".

Desde su fase inicial, la Junta ha desarrollado un proceso de participación en todas las provincias abierto a sindicatos, organizaciones empresariales, entidades locales, colegios profesionales y colectivos ambientales.

Esta dimensión participativa se refuerza además con la creación de nuevos órganos de consulta y canales permanentes de diálogo en materia de medio ambiente.

La Ley de Gestión Ambiental persigue además "reforzar la seguridad jurídica y agilizar los pronunciamientos ambientales, reduciendo trámites y duplicidades administrativas con un fin último" de "alcanzar un alto nivel de protección de las personas y del medio ambiente, garantizando un desarrollo sostenible y la calidad de vida de la ciudadanía".

Además, también persigue "prevenir los impactos ambientales de las actividades y proyectos que se desarrollen en el territorio andaluz, establecer mecanismos de compensación o corrección de sus efectos adversos y promover la participación de la sociedad en la toma de decisiones".

Asimismo, "consolida los principios de ecoeficiencia y uso racional de los recursos naturales, favoreciendo la transición hacia un modelo de economía verde y circular".

El texto se estructura en 197 artículos distribuidos en nueve títulos, junto con disposiciones adicionales, transitorias y finales. Su contenido abarca desde la gobernanza ambiental hasta la prevención, el control, la responsabilidad medioambiental o el régimen sancionador.

Entre las principales novedades destaca la creación de la Estrategia Marco de Medio Ambiente, que actuará como "instrumento de planificación estratégica de referencia para Andalucía".

También se crea el Consejo Asesor de Medio Ambiente de Andalucía, que sustituirá al actual Consejo Andaluz del Medio Ambiente y que contará con la representación de los agentes sociales y económicos más relevantes, así como de las entidades locales.

La ley "promueve igualmente la coordinación interadministrativa, reforzando la cooperación entre los distintos niveles de gobierno para evitar retrasos y conflictos competenciales".

El órgano ambiental autonómico convocará reuniones periódicas con las administraciones implicadas en la emisión de informes o consultas, para "agilizar la tramitación y mejorar la calidad técnica de los expedientes".

PARTICIPACIÓN, TRANSPARENCIA Y CORRESPONSABILIDAD

La norma crea además un Registro de Participación Ciudadana en materia ambiental, en el que podrán inscribirse personas físicas o jurídicas interesadas en los procedimientos de evaluación y prevención ambiental.

Este registro permitirá "reforzar la transparencia, facilitar el acceso a la información y garantizar la participación en los procesos de toma de decisiones".

El texto también "fomenta la corresponsabilidad ambiental entre administraciones, empresas y ciudadanía mediante el impulso de convenios, instrumentos voluntarios de mejora ambiental y mecanismos de colaboración público-privada".

En este marco se actualizan los instrumentos fiscales e incentivos económicos, incluyendo las subvenciones ambientales, para "promover la innovación, la sostenibilidad y el empleo verde de calidad". Asimismo, se amplían las funciones de las entidades colaboradoras en materia de calidad ambiental, que podrán realizar tareas de verificación documental, apoyo en inspecciones y control de subvenciones, "siempre bajo supervisión de la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente".

También se regula la posibilidad de que los colegios profesionales puedan participar en tareas técnicas de verificación ambiental mediante encomiendas o convenios.

LICENCIA AMBIENTAL

Por otro lado, plantea la creación de la Licencia Ambiental, que sustituye a la antigua Calificación Ambiental que otorgan los ayuntamientos. Así, lo que en la anterior regulación se tramitaba como Calificación Ambiental (CA) pasa, en muchos casos, a resolverse mediante Autorización Ambiental Unificada Simplificada (AAUS), lo que implica que la Junta asume la resolución de 49 categorías de actuaciones que antes correspondían a los municipios.

Asimismo, otras 33 categorías se simplifican pasando a ser objeto de Declaración Responsable de los Efectos Ambientales (DR-EA), un procedimiento mucho más ágil para las corporaciones locales.

La Legam también unifica 21 categorías de instalaciones atendiendo a un umbral común, de modo que aquellas que superen dicho límite se tramitarán con el mismo instrumento que las que quedan por debajo, proporcionando coherencia y seguridad jurídica.

Además, en los casos en que una declaración responsable afecte a dos municipios, se resolverá como dos declaraciones diferenciadas, garantizando una correcta gestión en cada término municipal.

Con todo ello, la nueva regulación "reduce la carga administrativa de los ayuntamientos y refuerza la coordinación entre administraciones", y aporta una "reducción significativa de los tiempos de tramitación de las autorizaciones e instrumentos de prevención ambiental".

Los nuevos plazos quedan fijados en seis meses para la Autorización Ambiental Integrada y en el caso de la Autorización Ambiental Unificada; cinco meses para la Autorización Ambiental Unificada Simplificada; tres meses para Licencia Ambiental; y efectos inmediatos para la Declaración Responsable de los Efectos Ambientales.

La norma incorpora además "mejoras en la evaluación ambiental estratégica y en la evaluación de impacto ambiental", que ahora quedan integradas en los instrumentos de autorización correspondientes. También regula "de forma más precisa" la modificación, vigencia y revisión de estas autorizaciones, así como la transmisión de titularidades y los supuestos de cese de actividad.

La Legam refuerza la inspección, vigilancia y control ambiental con un nuevo marco regulador, de forma que los ayuntamientos verán "clarificados" sus cometidos en esta materia.

El texto actualiza el régimen sancionador e introduce la prestación ambiental sustitutoria, que permitirá sustituir una sanción económica por actuaciones de restauración, conservación o educación ambiental.

También se actualizan las disposiciones relativas a responsabilidad medioambiental, se incorporan nuevas obligaciones y garantías financieras para las actividades potencialmente generadoras de riesgo ambiental, e incluye un conjunto de medidas para "fomentar la ecoinnovación, la eficiencia tecnológica y la economía circular".

Contenido patrocinado