GRANADA 22 Jun. (EUROPA PRESS) -
El Centro Guerrero abre este sábado al público su colección coincidiendo con la inauguración del Festival Internacional de Música y Danza de Granada y en esta ocasión presentará una selección de obras de los años sesenta y setenta.
Según informa en un comunicado la Diputación de Granada, en la primera mitad de los 60 el trabajo de Guerrero está plenamente integrado dentro del expresionismo abstracto norteamericano. El artista, que se instaló en Nueva York en 1950 después de un periodo de formación en distintas ciudades europeas, comienza a recuperar su *memoria de infancia y juventud granadinas al inicio de la década siguiente, gracias a un proceso de introspección al que llega por el psicoanálisis. Así lo vemos en pinturas como Albaicín (1962) o Sacromonte (1963-1964). Ambas forman parte de una serie de obras que cronológicamente se inicia con sus viajes a España de 1963 y 1964, y que estilísticamente abren un nuevo camino en el trabajo de Guerrero.
Su regreso al país de origen coincide con un mayor sosiego en su pintura. El negro casi siempre está presente y las fronteras entre las masas de color son limpias y condensadas. De estos años data una obra fundamental: La brecha de Viznar (1966), dramática elegía a la muerte de Federico García Lorca y punto de inflexión en su trayectoria.
A principios de los setenta, una vez andado ese nuevo camino, Guerrero llega a un nuevo territorio, en el que cada vez es más importante el orden, la composición, la arquitectura del cuadro.
Guerrero construye sus formas a partir de la imagen de un objeto de uso cotidiano: los estuches de cerillas, en la etapa conocida como de las Fosforescencias. Produce entonces un nuevo repertorio icónico muy celebrado nacional e internacionalmente. Pero tampoco se ata a él. Conforme avanza la década, las "cerillas" y los "arcos" o "nichos" (según se refería a sus "signos" más característicos el propio artista) fueron desapareciendo para dar paso a enormes campos de color tan solo tensados por alguna línea, en los que los bordes y las fronteras entre una masa y otra cobraban más y más importancia.
La exposición incluye la presentación del documental de Manuel Navarro Colours, una biografía del pintor José Guerrero. Gestado a lo largo de 2010 y 2011, y rodado en muchos de los lugares vinculados a la vida del pintor (Granada, Madrid, París, Nueva York, Cuenca o Nerja), presenta un exhaustivo recorrido por su trayectoria humana a partir de testimonios históricos del propio Guerrero, interesante material de archivo y la visión de cuantos lo conocieron.