Unas 320 personas de la AVT y de la Hermandad de El Rocío de Gibraleón peregrinan a la aldea y cuentan vivencias

 Iglesia del Rocío (Huelva)
EP
Actualizado 12/09/2010 21:23:58 CET

ALMONTE (HUELVA), 12 Sep. (EUROPA PRESS) -

Unas 320 personas pertenecientes a la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT) y parte de su Junta Directiva, encabezada por la presidenta Ángeles Pedraza, así como de la Hermandad del Rocío de Gibraleón (Huelva), han peregrinado durante este fin de semana a la Aldea de El Rocío, en Almonte, en memoria de todas las víctimas del terrorismo, y allí han intercambiado sus vivencias.

En este sentido, el presidente de la Hermandad de Gibraleón, Francisco José Fernández, ha manifestado a Europa Press que los dos días han sido "muy bonitos y magníficos" y se van "contentos con una experiencia que no habían vivido nunca antes". Además, los actos también contaron con la colaboración de la Comandancia de la Guardia Civil de Huelva.

Los miembros de la AVT han pasado las jornadas "con la mente despejada pensando en otras cosas y han aportado mucho al contar sus experiencias", ha añadido Fernández, quien ha puntualizado que es "un orgullo" haber estado en la peregrinación, en la que se han pedido a la Blanca Paloma "muchas promesas".

En concreto, la primera etapa partió de la Ermita de Gibraleón, donde se ofició una misa el sábado. A su término se inició la primera jornada, de 43 kilómetros, durante los que se hizo una parada en el Monumento Homenaje a las Víctimas del Terrorismo de la localidad de Gibraleón. Allí, se guardó un minuto de silencio y se realizó una ofrenda floral en memoria de todas las víctimas del terrorismo, con especial mención a las víctimas de los atentados del 11 de septiembre en Nueva York, al cumplirse el noveno aniversario de tan terribles acontecimientos.

También en la primera jornada de peregrinación, a las 12,00 horas, los peregrinos de la Asociación Víctimas del Terrorismo realizaron una parada en Montemayor, donde el obispo de Huelva, monseñor José Vilaplana Blasco, ofició el Ángelus.

La segunda etapa tuvo 15 kilómetros, hasta la aldea almonteña del Rocío, donde la asociación participó en una misa. Posteriormente se celebró una comida de hermandad.