Exposición de Rubén Guerrero 'Supergráfico' en el Centro José Guerrero. - DIPUTACIÓN DE GRANADA
GRANADA 30 Ene. (EUROPA PRESS) -
La diputada de Cultura y Educación, Pilar Caracuel, ha presentado la exposición 'Supergráfico' junto al artista Rubén Guerrero, autor de la misma, el director del Centro José Guerrero, Paco Baena, y el comisario de la muestra, Sema D'Acosta. El proyecto ofrece un recorrido profundo por las motivaciones y preocupaciones del creador en torno al conflicto constante entre imagen y pintura, "una tensión entre lo que vemos o pensamos y su representación que define su trayectoria artística".
La diputada de Cultura y Educación, Pilar Caracuel, ha destacado en una nota que el Centro José Guerrero vuelve a situarse como "un espacio de referencia" para la creación contemporánea, acogiendo proyectos que "no solo muestran obras, sino que invitan al público a reflexionar sobre los propios límites del lenguaje artístico y sobre cómo se construye una imagen".
Además, Caracuel ha subrayado que "con 'Supergráfico', la Diputación de Granada ha reafirmado su compromiso con el apoyo a artistas de primer nivel y con una programación cultural de "calidad, accesible y rigurosa", que contribuye a fortalecer el papel de la provincia como punto de encuentro para el pensamiento, la creación y el arte contemporáneo".
SOBRE EL AUTOR Y SU OBRA
Considerado uno de los autores más destacados de su generación en España, Rubén Guerrero propone en esta muestra una aproximación singular a su proceso de trabajo. El recorrido expositivo se inicia con una serie de contundentes obras de gran formato y culmina desvelando el modo en que el artista logra fijar determinados conceptos pictóricos a partir de maquetas construidas por él mismo.
De personalidad cartesiana, su pintura nace del deseo y la curiosidad más que de la premeditación, entendiendo el acto pictórico como un proceso orgánico e imprevisible en el que se conjugan intuición y control.
El proyecto se centra mayoritariamente en obras realizadas en los últimos cinco años, aunque incluye algunas piezas anteriores a la pandemia. En ellas, Guerrero continúa investigando las posibilidades de la pintura como un lenguaje elástico y en permanente cuestionamiento, incorporando aportaciones significativas respecto a planteamientos previos.
Destaca especialmente la aparición de una nueva serie más abstracta y esquemática, relacionada con diagramas de movimiento vinculados, en muchos casos, a la actividad en su estudio, que amplían y enriquecen su vocabulario artístico.
La muestra pone en diálogo obras muy elaboradas con otras de carácter más directo y poco enfatizado, generando una energía fructífera basada en voces contrapuestas. El artista se mueve con comodidad entre ambos extremos, entendidos como aproximaciones complementarias que equilibran opciones minimalistas y fluidas con otras más laboriosas.
Las obras de mayor formato poseen un marcado tono escenográfico y persiguen la abstracción desde la figuración, mientras que los diagramas parten de la abstracción para dirigirse hacia lo real y concreto.
Desde una perspectiva semiótica, el trabajo de Rubén Guerrero recurre a signos despojados de asociaciones previas, que se presentan como grafemas o significantes de un alfabeto inexistente.
Estos elementos, similares a letras, cruces o marcas, se sitúan en un espacio ambiguo entre lo bidimensional y lo tridimensional, generando una percepción extrañada y atrapante para el espectador.
En conjunto, su práctica artística constituye una investigación continua sobre los fundamentos de la pintura y sus recursos gramaticales, consolidándolo como una de las figuras con mayor proyección del panorama artístico actual.