Institutos andaluces muestran su "malestar" por la carga de trabajo vinculada a la asignación de profesores de Religión

Publicado 21/09/2018 13:20:23CET

El perfil de estos docentes se orienta hacia "personas que llegan tarde a clase y se van antes para no retrasar su llegada a otros centros"

SEVILLA, 21 Sep. (EUROPA PRESS) -

La Asociación de Directores de Instituto de Andalucía (Adian) ha incidido en las "graves dificultades" existentes en la mayoría de los centros de Secundaria vinculados a la asignación del profesorado de Religión y la confección de los horarios, lo que deriva en una carga de trabajo sobreañadida y el consiguiente "malestar".

El presidente de Adian, Gabriel Ureña, ha manifestado a Europa Press al respecto que no se cumplen los plazos de asignación de profesorado de esta materia, abundando en que una vez que se ha iniciado el curso académico y se han confeccionado y aprobado en Claustro los horarios del profesorado y de las unidades-grupos de alumnos se asignan docentes de Religión y luego, se vuelve a cambiar el número y nombres de los profesores.

"Cada uno de estos profesores suele dar clase en otros centros y ciudades. Por poner el ejemplo de un centro concreto, una de las profesoras de Religión con ocho horas en un instituto de Jaén imparte otras ocho horas en seis localidades distintas de la provincia, alguna de ellas a 50 kilómetros de distancia", explica Ureña.

Este ejemplo, según la asociación, no es particular, sino que se universaliza a muchos otros institutos de la comunidad autónoma. En muchos centros, a estas alturas del curso, hay que revocar los horarios asignados al profesorado y hacer otros nuevos.

"Esto supone una carga importante de trabajo sobreañadida a los equipos directivos, un malestar en el profesorado, inseguridad y parón en la vida académica de los centros", sostiene el presidente de Adian, que apunta a que el perfil del profesorado de esta asignatura "se está orientando hacia personas que llegan tarde y se van antes de terminar las clases para no retrasar demasiado su llegada a otras localidades y centros, que no participan en la vida de éstos, que no se integran en la comunidad escolar, que dan las clases condicionados por el estrés y que no se sienten realmente como profesorado del Claustro".

Las Delegaciones Territoriales de Educación tienen "desigual atención" a este problema y "no son muy receptivas al análisis y solución del problema", según Ureña, que advierte de que "esta situación tan grave incide muy negativamente en la calidad educativa y en el servicio que deben prestar los institutos".

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