Actualizado 19/07/2012 00:14 CET

El Obispado avisa de "hechos que atentan contra la Iglesia" en Zuheros tras ingresar dos jóvenes en un convento

CÓRDOBA, 18 Jul. (EUROPA PRESS) -

El Obispado de Córdoba ha defendido este miércoles la "plena libertad" con la que dos jóvenes de Zuheros decidieron ingresar en la Compañía de las Hermanas de la Cruz de Sevilla, extremo que según el Obispado ha derivado en "hechos que atentan contra la Iglesia católica" a cuenta de la posición de las familias sobre la actuación de estas jóvenes.

En un comunicado, el Obispado explica que todo comenzó a partir del ingreso de dos jóvenes mayores de edad y vecinas de este municipio el 31 de mayo de 2012 en la Compañía de las Hermanas de la Cruz de Sevilla. Las dos jóvenes de Zuheros, Carmen y Felisa, "llevaban varios años planteándose esta posible vocación" y "las superioras de la Compañía de las Hermanas de la Cruz las han considerado aptas para entrar en el postulantado y las han admitido en su Compañía".

Al tiempo, y según el Obispado, las familias de las jóvenes "conocían perfectamente la intención de sus respectivas hijas desde hace tiempo y por eso, en algunos momentos, han hecho todo lo posible por impedirlo". "Ellas han procurado evitar el enfrentamiento con sus padres, pero llegada la mayoría de edad han decidido libremente ingresar en la Compañía de las Hermanas de la Cruz", dice la institución, que reconoce que "claramente, aparece una oposición frontal por parte de los padres a esta libre decisión de sus hijas".

A partir del ingreso de estas dos jóvenes en la Compañía de las Hermanas de la Cruz en Sevilla, "se han sucedido una serie de hechos en Zuheros que atentan contra la Iglesia católica, sus ministros, sus cultos, su libertad religiosa y contra toda persona que apoye esta libre decisión". Y es que "en la procesión del Corpus hubo insultos contra el párroco" y obispo fue objeto de un intento de "boicot" en una visita al municipio. "Se da la circunstancia de que es el único pueblo de la provincia y diócesis de Córdoba, donde el Ayuntamiento no ha querido recibir al obispo", dice la institución eclesiástica.

Mientras "las familias de ambas jóvenes han rechazado la visita personal del obispo a sus hogares", la institución defiende que ambas "gozan de buena salud, están felices en su nuevo estado de vida y están seguras en su vocación", señalando "su plena libertad a la hora de elegir esta vocación".