Teclado de un ordenador . Archivo. - EUROPA PRESS
GRANADA 3 May. (EUROPA PRESS) -
El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) advierte en su memoria anual de que la evolución tecnológica de la Justicia andaluza continúa presentando "fragilidades importantes".
Las frecuentes caídas del sistema Adriano --con el que trabajan los órganos judiciales andaluces-- y la necesidad de culminar la implantación total del expediente judicial electrónico son algunas de las principales deficiencias en esta materia.
En la memoria correspondiente a 2025, consultada por Europa Press, el presidente del alto tribunal andaluz, Lorenzo del Río, expone que la completa implantación y uso generalizado del expediente judicial electrónico, y la consecuente desaparición total del expediente en papel, es un elemento "decisivo" para la viabilidad del nuevo modelo de Tribunales de Instancia.
Así, y aunque a lo largo de 2025 ha progresado la implantación del Sistema de Gestión Procesal @Adriano y se ha efectuado su adaptación al nuevo modelo organizativo, opina que "siguen siendo muy numerosas las incidencias diarias que se producen".
Entre ellas, cita la insuficiente atención prestada por el CAU a los usuarios finales y las caídas del sistema Adriano. Estas últimas se producen "en demasiadas ocasiones" sin una explicación clara e inmediata sobre su causa, ni sobre el tiempo estimado de resolución, según se detalla en la memoria.
El TSJA también insiste en la necesidad de culminar de manera efectiva y homogénea la implantación total del Expediente Judicial Electrónico y alude a diversas deficiencias funcionales del mismo en el sistema @Adriano, particularmente en todo lo relacionado con la ordenación de la documentación, su localización, su lectura estructurada y la lógica interna del expediente.
Todas estas deficiencias "dificultan sobremanera el trabajo judicial y suponen un lastre para el logro de la eficiencia que se pretende alcanzar".
Así, y aunque el TSJA reconoce que se ha realizado "un esfuerzo inversor importante", siguen subsistiendo déficits operativos que repercuten directamente en el trabajo cotidiano de los órganos judiciales.
Todo ello, reflexiona el presidente del TSJA, "en un momento en el que el éxito del Tribunal de Instancia depende, en buena medida, de que la base tecnológica responda con estabilidad, agilidad y coherencia funcional".