Zarrías respeta la opinión de los obispos, aunque muestra su sorpresa porque no hallen "nada bueno" en el Estatuto

Europa Press Andalucía
Actualizado: jueves, 25 mayo 2006 18:16

JAEN 25 May. (EUROPA PRESS) -

El consejero de la Presidencia de la Junta de Andalucía, Gaspar Zarrías, mostró hoy su respeto ante la opinión de los obispos sobre el proyecto de reforma del Estatuto de Autonomía de Andalucía, si bien también resaltó que "llama la atención" que "no encuentren nada bueno" en el texto.

En declaraciones a los periodistas, Zarrías insistió en que respetan "el derecho de los obispos de pronunciar, igual que respetamos el de cualquier otro colectivo" aunque añadió que "ni ellos esperan que el Estatuto actúe en función de sus respetables criterios morales".

Así, el consejero de la Presidencia resaltó que "se ve que aunque digan que el Estatuto no le interesa a nadie, a ellos sí les interesa, lo que ya es un paso significativo" y incidió en que "respetamos ese planteamiento como cuando dicen que el divorcio es pecado o que el único matrimonio verdadero es el canónigo, forma parte de la conciencia de cada cual".

Zarrías aseveró que el Estatuto de Autonomía de Andalucía "da un salto hacia el futuro" por lo que "es bueno que podamos discutirlo", aunque constató que "estamos ante un proceso imparable, en el que todas las opiniones sean respetables, aunque ni muchos menos compartidas".

El consejero de la Presidencia se refirió así a la CIV Asamblea Ordinaria de los Obispos de las diez diócesis andaluzas, en la que se analizó la reforma del Estatuto andaluz y que expresó su "preocupación" por las consecuencias que dicha reforma pudiera acarrear en las familias y ciudadanos de Andalucía "en los términos en que dicha reforma está planteada". Sobre la definición de Andalucía como nacionalidad histórico, los obispos advirtieron de que "relativiza la unidad de España como nación".

La asamblea regional de obispos señaló que la reforma estatutaria "trata de reformar la norma emanada de la Constitución de 1978, que ordena la convivencia de todos los andaluces dentro de la Nación Española". Precisamente porque se trata de la reforma de una norma "de indudable trascendencia para los ciudadanos" de Andalucía y su relación con los del resto de España, "hubiera sido necesario que esta reforma respondiera, tanto a un deseo colectivo de los andaluces, como a un amplio consenso de las fuerzas políticas para llevarla a cabo".

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