CaixaForum Sevilla presenta 'Azul. El color del Modernismo' con obras de Anglada-Camarasa, Picasso o Santiago Rusiñol

Sevilla.- CaixaForum presenta 'Azul. El color del Modernismo' con obras de Anglada-Camarasa, Picasso o Santiado Rusiñol
'LA CAIXA'
Publicado 02/05/2019 15:14:51CET

SEVILLA, 2 May. (EUROPA PRESS) -

El CaixaForum Sevilla acoge entre el 3 de mayo y el 25 de agosto la exposición 'Azul. El color del Modernismo', formada por un total de 72 pinturas y con la que este espacio cultural de la ciudad se adentra en el alma del Modernismo a través del color azul y su infinidad de matices, tanto estéticos como simbólicos.

El director del Área de Cultura de la Fundación Bancaria 'la Caixa', Ignasi Miró; el director de CaixaForum Sevilla, Moisés Roiz, y la profesora titular de Historia del Arte de la Universidad de Barcelona y comisaria de la exposición, Teresa-M. Sala, han presentado este jueves en CaixaForum Sevilla 'Azul. El color del Modernismo'.

En un comunicado se indica que dentro de su programación, 'la Caixa' presta especial atención al arte de los siglos XIX y XX, con el objetivo de promover la divulgación en torno a una época clave para entender la sensibilidad contemporánea. En este sentido, 'Azul. El color del Modernismo' se inscribe en una serie de actividades que la entidad desarrolla desde hace años en torno a este movimiento artístico, haciendo especial referencia a la obra de Hermen Anglada-Camarasa, con proyectos como el que sirvió para inaugurar CaixaForum Sevilla en 2017.

Ahora, el centro cultural de 'la Caixa' en Sevilla acoge el estreno absoluto de esta nueva exposición. Repartida en cinco ámbitos --'Todos los colores del azul', 'Azur, el poder evocador', 'Paisajes sonoros/Paisajes del alma', 'El pájaro azul y la flor azul' y 'La noche, el sueño, el abismo y la muerte / Nocturnos'-- se pregunta qué evoca el color azul en el Modernismo y, al mismo tiempo, de qué forma este movimiento artístico afecta la percepción del azul.

Organizada en colaboración con el Museu Nacional d'Art de Catalunya y los Musées d'Art et d'Histoire de Ginebra, la muestra está formada por 72 pinturas --algunas de las cuales se prestan por primera vez-- de más de una docena de prestadores, así como por cinco películas, gracias a la colaboración de la Filmoteca de Catalunya.

La selección incluye a los principales artistas en el paso del siglo XIX al siglo XX, entre los que destacan Hermen Anglada-Camarasa, Joaquim Mir, Isidre Nonell, Pablo Picasso, Darío de Regoyos, Nicolau Raurich, Santiago Rusiñol o Joaquín Torres García. También se incluyen algunas figuras destacadas del arte europeo como Ferdinand Hodler, Emil Nolde, Gustave Courbet o Maurice de Vlaminck, junto a una serie de estampas japonesas de la colección Anglada-Camarasa.

Como viene siendo habitual en las exposiciones de la entidad, la muestra se complementa con un completo programa de actividades para el público general, familiar y escolar, y actividades de verano y específicas para el Día de los Museos, así como la publicación de un catálogo editado por 'Caixa' y Editorial Planeta con artículos a cargo de Teresa-M. Sala i Garcia, Eduard Vallès, Elisa de Halleux, Pere Capellà Simó, Mariona Bruzzo Llaberia y Rosa Cardona Arnau.

EL AZUL, ALMA DE LA ÉPOCA DEL MODERNISMO

'Azul. El color del Modernismo' se inspira en el libro de Rubén Darío 'Azul...', publicado en 1888, y a partir de ahí se adentra en el espíritu de una época marcada por la presencia del azul y de sus connotaciones. Se trata de un período, el de finales del siglo XIX y comienzos del XX, en que se constituye una poetización estética basada en la relación entre los paisajes, los fenómenos de la naturaleza y los estados anímicos. Esta conexión se inscribe en el proyecto de la modernidad, transita por el simbolismo y ve nacer el cinematógrafo.

La poesía y el arte de la época se llenan de paisajes crepusculares, de cielos a medianoche, de parajes montañosos, de playas y de mares, pero también de escenas cotidianas y de retratos que emplean una gran variedad de azules como vehículo para traducir y manifestar el misterio y el subconsciente, la belleza y la inmensidad, las tensiones interiores y la soledad, la vida espiritual y el más allá.

Con la llegada de los pigmentos sintéticos, a los azules que estaban presentes en aquel momento en la paleta de los artistas se les añaden otros: al preciado azul ultramar (el lapislázuli), el índigo o el azul cobalto, se les unen el azul ultramar francés, el azul de Prusia o el cerúleo. Y así se amplían las posibilidades y los matices de expresión de una época que en 'Azul. El color del Modernismo' se transforma en un recorrido que va de Occidente a Oriente y de la música a la poesía, pasando por la pintura y por el cine.

El protagonismo que toma el azul a finales del siglo XIX no es del todo nuevo. Anteriormente, el Romanticismo ya había concedido una atención particular al simbolismo de los colores, entre ellos el azul, que representaba virtudes poéticas. No en vano, Victor Hugo sostenía que l'art c'est l'azur, es decir, 'el arte es el azul'.

También los poetas simbolistas otorgaban al azul valores y atributos fundamentales, como Charles Baudelaire, quien consideraba que emergía de la belleza enigmática de las sombras para devenir un símbolo vinculado a lo inalcanzable, mientras que Stéphane Mallarmé se aventuraba en la búsqueda del ideal de belleza absoluta a través del eterno azur. Rubén Darío, desde tierras americanas, se inspiraba en la poesía francesa para escribir, en 1888, el libro 'Azul...', de influencia decisiva en los modernistas.

A finales del XIX, en paralelo, nace el cine. En sus inicios, el color se aplicaba manualmente fotograma a fotograma con pinceles, plantillas o tintes de colores. Así se conseguía crear atmósferas que a menudo respondían a un código de uso según el cual, por ejemplo, el rojo expresaba peligro; el amarillo, alegría, y el azul, la noche. En el año 1906 el sistema se mecaniza gracias, entre otras novedades, al Pathécolor, un procedimiento de coloreado de películas con plantilla.

Sin embargo, no se puede hablar de cine en color hasta las décadas de los años veinte y treinta del siglo XX. Pero si se quiere atender a los colores del Modernismo y, concretamente, al azul y a su relevancia, hay que fijarse en las primeras películas coloreadas.

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