SEVILLA 20 May. (EUROPA PRESS) -
El Defensor del Pueblo Andaluz ha mostrado su preocupación por la "excesiva ligereza o precipitación" con que las autoridades culturales, fundamentalmente las Comisiones Provinciales de Patrimonio, están concediendo autorizaciones para la realización de obras de innovación arquitectónica que se pretenden ubicar en espacios protegidos, urbanística y culturalmente, "por formar parte de los cascos históricos de nuestras ciudades o por estar enclavados en zonas de protección ambiental o paisajística".
En la Memoria Anual de 2005, consultada por Europa Press, la institución dirigida por José Chamizo constata una "cierta fiebre" entre las administraciones públicas andaluzas por "la promoción de toda suerte de actuaciones urbanísticas que, bajo diversas calificaciones --emblemáticas, vanguardistas, innovadoras-- están suponiendo una auténtica revolución en el panorama arquitectónico y urbanístico de muchas urbes andaluzas".
El informe achaca el porqué de este "repentino interés" de los poderes públicos por el urbanismo moderno a la construcción del Museo Guggemheim en Bilbao, tanto por el reto de renovar la imagen de las ciudades como por el innegable éxito comercial, turístico y cultural que para la ciudad vasca ha supuesto el edificio.
El Defensor del Pueblo se satisface por los "notables réditos" que esta apuesta pública está generando e incluso afirma que "estamos asistiendo a una edad de oro de la arquitectura española", cuyas obras pueden enriquecer el acervo cultural común, pero avisa por contra de lo inadecuado de la proliferación de estas propuestas.
Así, advierte en el informe de que "la constatación de que esta apuesta pública por la innovación, la modernidad y el vanguardismo puede ofrecer resultados muy positivos para la sociedad y la cultura de una ciudad o de nuestra comunidad, no debe llevarnos al error de considerar como válida, acertada y positiva cualquier iniciativa que pueda emprender una Administración Pública en este ámbito, por el mero hecho de que la misma venga revestida de un ropaje de modernidad e innovación".
Especial referencia hace la institución a los cascos históricos de las ciudades y algunos espacios naturales protegidos, para las que pide "cautela y reflexión serena antes de aprobar los proyectos y propuestas que se presentan amparándose en el marchamo de lo moderno y lo innovador".
"EXCESIVA LIGEREZA"
Entonces, Chamizo constata la "excesiva ligereza" de las autoridades públicas y, aunque precisa que no está diciendo que tales autorizaciones deban denegarse sistemáticamente, plantea que, antes de otorgarlas, se evacuen cuantos informes se consideren necesarios, se supervisen a fondo todos los proyectos y se analicen las alternativas posibles.
En definitiva, exige que "se extremen las precauciones para conseguir que las afecciones que indudablemente resultarán de tales obras para los entornos protegidos se compensen con la ganancia artística y cultural representada por la nueva construcción".
Matiza el Defensor que "no pretendemos poner en duda que ésta sea la forma normal de actuar de las autoridades culturales" pero subraya que "no podemos obviar que en ocasiones la culminación con éxito y en unos plazos prefijados de este tipo de proyectos --calificados de emblemáticos-- ha pasado a convertirse en una cuestión política de la máxima trascendencia en algunas ciudades".
Por todo ello, el Defensor concluye que "no podemos dejar de mostrar nuestra preocupación ante algunas autorizaciones concedidas últimamente en algunas ciudades andaluzas para proyectos arquitectónicos con una incidencia visual y paisajística notoria y evidente para sus cascos históricos y que se han concedido por las oportunas Comisiones Provinciales de Patrimonio con una celeridad tan inusitada, que nos hace dudar de que hayan tenido tiempo material para sopesar con la serenidad requerida todos los aspectos de una decisión de tanta trascendencia y tan difícil reconsideración".
Finalmente, desea "que las obras que ahora suscitan nuestra preocupación sean el día de mañana motivo de orgullo para los ciudadanos de Andalucía y parte indiscutible de nuestro patrimonio cultural". "No obstante, no podemos dejar de pedir un poco más de prudencia antes de adoptar decisiones que afectan tan directamente a nuestro espacios patrimoniales más protegidos y valiosos. La cautela puede ser la mejor receta para evitar errores que debamos lamentar en el futuro", finaliza.