Presentación del proyecto de restauración del manto de malla de María Santísima de la Esperanza. - HERMANDAD DE LA MACARENA
SEVILLA 2 Sep. (EUROPA PRESS) -
La Hermandad de la Macarena y la Fundación Cajasol han presentado este miércoles el proyecto de restauración del manto de malla de María Santísima de la Esperanza, conocido popularmente como el "manto Camaronero".
El proyecto ha sido presentado en el salón de actos de la Hermandad de la Macarena, en el marco de un acto que ha contado con la participación del hermano mayor de la corporación, Fernando Fernández, y el presidente de la Fundación Cajasol, Antonio Pulido, quienes han protagonizado la firma del convenio de colaboración que permitirá acometer esta intervención. Junto a ellos han intervenido el diseñador Sergio Cornejo y Carla Elena, gerente del taller de Sucesores de Elena Caro, que será el encargado de llevar a cabo los trabajos de restauración, según ha detallado la Hermandad en una nota.
El acto se ha iniciado con la proyección de un vídeo dedicado a la historia del manto, seguido de la bienvenida de Moisés Ruz y de la firma del convenio por parte de Fernando Fernández Cabezuelo y Antonio Pulido. Posteriormente, el presidente de la Fundación Cajasol ha puesto de manifiesto el compromiso de la entidad con la conservación y puesta en valor del patrimonio histórico y artístico, antes de dar paso a la presentación de la recuperación del dibujo original, a cargo de Sergio Cornejo, y a la explicación técnica del proyecto por parte de Carla Elena. El hermano mayor de la Macarena ha sido el encargado de cerrar las intervenciones.
Durante su intervención, Pulido ha valorado la importancia de que instituciones como la Fundación Cajasol contribuyan a preservar un patrimonio que forma parte de la identidad cultural de Sevilla, subrayando que "este acuerdo viene a reafirmar nuestro convencimiento de que el patrimonio no se admira solo desde la distancia: se cuida, se restaura y se transmite".
Asimismo, Pulido ha destacado la labor de la Hermandad, "una corporación que representa como pocas el vínculo entre fe, arte y ciudad. Su patrimonio, su historia y su capacidad para emocionar a generaciones enteras la convierten en un auténtico emblema de los valores que la Fundación Cajasol quiere seguir defendiendo: el compromiso con la Semana Santa y las hermandades, la defensa del patrimonio histórico-cultural andaluz y el apoyo a la conservación de las tradiciones y manifestaciones artísticas propias".
Por su parte, Cornejo ha explicado los criterios que han guiado la elaboración de la recuperación del diseño del manto, concebido desde el máximo respeto a la creación original de Juan Manuel Rodríguez Ojeda. El diseñador ha trabajado sobre la estructura, la ornamentación y el lenguaje formal de la pieza histórica, con el objetivo de que la intervención permita recuperar su lectura de conjunto sin desvirtuar su personalidad. "El reto ha sido dialogar con una obra maestra sin perder de vista que estamos trabajando sobre un patrimonio que pertenece a todos", ha apuntado Cornejo.
La explicación técnica del proyecto ha corrido a cargo de Carla Elena, gerente del taller de Sucesores de Elena Caro, que será el encargado de ejecutar los trabajos de restauración durante un periodo estimado, a priori, de dos años. El proyecto contempla una intervención basada en la conservación del mayor número posible de elementos originales, de manera que únicamente sean sustituidas aquellas piezas que, por su estado, requieran su reposición.
Según ha explicado Carla Elena, "la intervención parte del respeto absoluto a la obra que ha llegado hasta nosotros. Conservaremos todos aquellos elementos originales que presenten unas condiciones adecuadas y actuaremos solo allí donde sea necesario para garantizar la estabilidad, funcionalidad y lectura estética del manto".
El proyecto contempla igualmente la realización de un nuevo soporte cuya tintada será desarrollada tomando como referencia directa las partes originales del manto que se conservan en buen estado. De este modo, se buscará obtener un tono y una apariencia "lo más semejantes" posible al soporte histórico, evitando introducir diferencias cromáticas que puedan alterar la percepción del conjunto.
"Contamos con elementos originales que se encuentran en buenas condiciones y que nos van a permitir disponer de una referencia directa para reproducir el terciopelo con la máxima fidelidad posible", ha explicado la gerente de Sucesores de Elena Caro, taller que asumirá la ejecución de las distintas fases de esta compleja intervención.
El hermano mayor de la Hermandad de la Macarena ha puesto el acento en la responsabilidad que supone para la corporación intervenir sobre esta pieza. En este sentido, ha destacado que el proyecto nace con la voluntad de "garantizar la conservación de una obra que forma parte inseparable de la historia de la Esperanza Macarena y que constituye, además, uno de los grandes hitos del patrimonio cofrade sevillano".
"Restaurar el manto de malla significa asumir nuestra responsabilidad como depositarios de un patrimonio excepcional. Queremos conservar su esencia, respetar todo aquello que Juan Manuel Rodríguez Ojeda creó hace más de un siglo y garantizar que esta obra pueda seguir transmitiéndose a las futuras generaciones macarenas", ha afirmado Cabezuelo.
UNA OBRA QUE "TRANSFORMÓ" EL BORDADO COFRADE
El manto de malla de María Santísima de la Esperanza fue diseñado y ejecutado por Juan Manuel Rodríguez Ojeda entre 1899 y 1900 y estrenado el Viernes Santo de 1900. Desde entonces se ha convertido en una de las piezas más reconocibles del patrimonio de la Hermandad de la Macarena y en una referencia imprescindible para comprender la evolución estética de la Semana Santa de Sevilla.
Su denominación popular de "manto Camaronero" procede de la característica malla de hilo de oro que sirve de soporte a los bordados y cuyo entramado recuerda a las redes empleadas tradicionalmente para la pesca del camarón.
La trascendencia de la pieza reside tanto en su calidad artística y técnica como en la "ruptura" que supuso respecto a los modelos de bordado predominantes a finales del siglo XIX. Rodríguez Ojeda introdujo una concepción "más abierta y luminosa", en la que la malla permite que el fondo verde quede visible y genere un juego de transparencias, brillos y profundidad.
Sobre esta estructura geométrica se despliega una decoración vegetal con tallos de acanto, jarras, cartelas, flores y tallos serpentinos, junto a estrellas de múltiples puntas. La pieza incorpora también sedas de colores, cuya combinación con el hilo de oro y el característico verde macareno del soporte definió una estética convertida en seña de identidad de la Hermandad.
DOS AÑOS DE TRABAJO PARA PRESERVAR LA PIEZA
La restauración que ahora comienza estará marcada por la conservación de la mayor cantidad posible de material original. El objetivo "no es recrear un manto nuevo, sino intervenir sobre la pieza histórica para garantizar su conservación y recuperar, en la medida que técnicamente resulte posible, sus valores artísticos y funcionales", según ha explicado la Hermandad.
El dibujo elaborado por Sergio Cornejo servirá de base para los trabajos que desarrollará el taller de Sucesores de Elena Caro, estableciendo una continuidad entre la intervención y la concepción original de Rodríguez Ojeda.
Las piezas que se encuentren en buen estado serán mantenidas y se sustituirán únicamente aquellas que resulte necesario renovar. Del mismo modo, la elaboración del nuevo terciopelo partirá de los fragmentos originales que presentan mejores condiciones de conservación.
El proceso se prolongará durante unos dos años, debido a la complejidad técnica y artesanal de una intervención que exige un estudio de cada uno de los elementos que conforman el manto. Además Todos los trabajos contarán con el seguimiento directo de la Junta de Gobierno y de la comisión artística que se nombrará al efecto en próximas fechas.