El cantautor dominicano Juan Luis Guerra durante su actuación en el Icónica Santalucía Sevilla Fest. - Joaquín Corchero - Europa Press
SEVILLA 6 Jul. (EUROPA PRESS) -
El cantautor dominicano Juan Luis Guerra ha llevado este domingo su "travesía" musical a la Plaza de España de Sevilla dentro del Icónica Santalucía Fest, donde ha hecho "subir la bilirrubina" a los más de 18.000 asistentes que han agotado las entradas para una cita en la que ha combinado algunos de sus temas más recientes con los grandes clásicos de su carrera. Además, el artista ha tenido un recuerdo para Venezuela, por la que ha pedido a Dios tras el terremoto que afectó al país hace unas semanas, y una dedicatoria al compositor gaditano Javier Ruibal.
Con una Plaza de España completamente llena y ambientada, antes del inicio del concierto, con éxitos de artistas como Celia Cruz o Maná, Juan Luis Guerra ha irrumpido en el escenario luciendo su característica gorra y al ritmo de 'Rosalía'. Un estallido de humo ha acompañado su aparición sobre un escenario repleto de músicos, dando el pistoletazo de salida a una noche marcada por el ritmo y el baile.
Tras saludar al público sevillano, el cantante ha invitado a los asistentes a disfrutar del concierto "entre mar y palmeras" antes de interpretar 'La travesía'. El inicio del tema se ha visto empañado por un pequeño problema de sonido que, lejos de enfriar el ambiente, ha sido solventado por el propio público, que ha continuado coreando la canción hasta que el audio ha quedado restablecido.
A continuación ha sonado 'La llave', con la que el artista ha asegurado compartir "la llave de su corazón" con el público. Después ha llegado 'Vale la pena', uno de los momentos más enérgicos de la noche, en el que los asistentes no han dejado de saltar y cantar al ritmo del estribillo. Al término de la interpretación, Juan Luis Guerra ha aprovechado para presentar a varios de los músicos que le acompañan sobre el escenario.
En una tórrida noche sevillana, con temperaturas que superaban los 30 grados, Juan Luis Guerra ha llenado cada rincón de la Plaza de España de acordes y sentimiento con 'Como yo', envolviendo al público en una atmósfera de cercanía y romanticismo.
Tras el tema, el artista ha querido conocer cómo estaba viviendo el concierto el público antes de presentar una de sus bachatas más recientes, 'DJ Bachata', que ha dado paso a uno de los momentos de mayor conexión de la noche. Los asistentes han acompañado cada verso para enlazar con 'Burbujas de amor' y 'El Niágara en bicicleta', convertidas ya en auténticos himnos de su repertorio.
UNA BACHATA DEDICADA A JESUCRISTO
A continuación, el artista ha anunciado que interpretaría una bachata dedicada a Jesucristo, recordando que "todo el que cree en Él tiene vida eterna". Con 'Para ti', el cantante ha reafirmado su profunda fe y ha proclamado que para Dios "no hay nada imposible", mientras la letra repasaba algunos de los milagros atribuidos a Jesús.
Con una delicada melodía interpretada únicamente al piano, Juan Luis Guerra ha dado paso a uno de los momentos más íntimos de la noche. Acompañado en un primer momento solo por su voz, fue enlazando un 'medley' de algunas de sus bachatas más emblemáticas, llenando de emoción cada rincón de la Plaza de España.
El recorrido ha arrancado con 'Muchachita linda', una emotiva canción dedicada a su hija, Popi Guerra, mientras las pantallas proyectaban imágenes familiares que acompañaban la interpretación. Sin apenas dar respiro, el artista ha encadenado fragmentos de 'Una bachata en Fukuoka', 'Que me des tu cariño', 'Mi bendición', 'Frío, frío' y 'Burbujas de amor'. Precisamente con esta última la Plaza de España ha estallado al unísono al corear el inolvidable "quisiera ser un pez", en un momento en el que banderas de distintos países latinoamericanos, entre ellas la de Venezuela, ondeaban entre los asistentes.
Tras este bloque, Juan Luis Guerra ha abandonado momentáneamente el escenario y ha cedido el protagonismo a tres de sus coristas --Roger Zayas, Quico Rizek y Janina Rosado--, que han interpretado dos de las canciones "más viejitas" de su repertorio, 'Tú' y 'Como abeja al panal'. Sus voces, acompañadas por la banda, han animado al público a sumarse al estribillo y han servido para presentar al resto de los músicos. El momento ha culminado con una exhibición de los percusionista, que han hecho gala de su habilidad con los distintos instrumentos.
Con la Plaza de España entregada y acompañando con aplausos, el dominicano ha regresado al centro del escenario para interpretar 'Visa para un sueño', un clásico que ha desatado nuevamente la euforia entre los asistentes, muchos de los cuales parecían dispuestos a pedir, precisamente, "una visa para volver" a disfrutar de un espectáculo como este.
El concierto ha continuado con "radio güira" reproduciendo 'Mambo 23', en la que ha sonado el pegadizo "Rey del mambo", antes de dar paso a otra de sus composiciones más recientes, 'La noviecita'. A continuación, Juan Luis Guerra ha tomado un megáfono para interpretar 'El costo', un tema de marcado contenido social con el que ha vuelto a reivindicar, a través de su letra, cuestiones como el acceso a la educación y la sanidad, además de lanzar la pregunta "¿quién descubrió a quién?".
Después ha llegado uno de los momentos más esperados de la noche con 'Ojalá que llueva café'. El artista ha reaparecido en escena sosteniendo un paraguas rojo mientras interpretaba el popular tema y ha deseado que en Sevilla también se escuchara su ya célebre "ojalá que llueva café en el campo".
VENEZUELA EN EL RECUERDO Y DEDICATORIA A JAVIER RUIBAL
Al término de la canción, ha agradecido la asistencia del público, ha preguntado cuántos sevillanos y cuántos hermanos latinoamericanos se encontraban entre los asistentes, dedicando unas palabras a Venezuela, por la que ha pedido a Dios tras los terremotos que han afectado al país en las últimas semanas.
La recta final del concierto ha proseguido con 'El farolito', durante la cual el cantautor ha tomado una cámara para grabar al público mientras este bailaba y coreaba la canción, inmortalizando así uno de los momentos más festivos y participativos de la noche.
A continuación ha llegado 'Las avispas', con la que Juan Luis Guerra ha escenificado una falsa despedida. Pero la insistencia de los asistentes, que no han dejado de reclamar una canción más, ha hecho que el artista regresara al escenario para interpretar 'A pedir su mano', desatando una nueva ovación entre los más de 18.000 espectadores.
El broche de oro ha llegado con dos de los grandes himnos de su carrera. Primero ha sonado 'Bachata rosa', que el cantante ha dedicado al compositor gaditano Javier Ruibal, y, posteriormente, el público ha visto cumplido su deseo con 'La bilirrubina', el tema más esperado de la noche.
La canción ha llenado de ritmo y energía cada rincón de la Plaza de España, mientras miles de voces acompañaban cada estrofa. Antes de despedirse definitivamente, Juan Luis Guerra ha vuelto a encomendar a Dios a los asistentes, poniendo el punto final a una velada marcada por el inconfundible sello de su música