SEVILLA 20 Ene. (EUROPA PRESS) -
El que hasta ahora era general de la IV Zona de la Guardia Civil --que comprende los territorios de Andalucía, Ceuta y Melilla--, José Píriz, abandonó ayer su cargo tras cumplir los cuatro años preceptivos de generalato de brigada, tras lo cual pasará a la reserva activa.
Fuentes de la Benemérita informaron a Europa Press de que el general Píriz pasará estos días en la ciudad despidiéndose de sus allegados y de los representantes de las principales instituciones provinciales y regionales. De hecho, a las 13.00 horas de hoy se ha visto con el presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, que le ha hecho llegar su agradecimiento y le ha dado "una calurosa despedida".
El acuartelamiento de la Guardia Civil de Eritaña, en Sevilla, prepara un acto de despedida oficial que tendrá lugar en la primera quincena del mes de febrero, para el que durante años fuera el jefe de la comandancia de la Guardia Civil de Sevilla en Montequinto, adonde llegó en 1995 como teniente coronel, tras haber estado vinculado con el grupo de trabajo de la Guardia Civil de Madrid en la Expo 92.
Posteriormente, en el año 1998, ascendió a coronel --manteniéndose como jefe de la comandancia--, y en el año 2002, a general de brigada, siendo trasladado por espacio de poco menos de un año a Canarias, donde se convirtió en el primer general de la Guardia Civil del archipiélago canario. Luego regresó a Sevilla, donde desempeñó el cargo de general de la IV Zona del Instituto Armado, con un total aproximado de 13.000 hombres a su cargo.
En su mandato, destaca la creación del SIVE en todas las provincias andaluzas salvo Huelva --donde ya se está montando--, la firma de un importante convenio con la administración autónoma para la mejora de los acuartelamientos en la comunidad, el operativo desplegado en Aznalcóllar cuando se produjo el vertido o la desarticulación del 'comando Andalucía' de la banda terrorista ETA, autor del asesinato del concejal Alberto Jiménez-Becerril y su esposa, así como la localización del que hoy día sigue siendo el piso habitado por ETA donde existía mayor cantidad de explosivos.