SEVILLA, 21 Feb. (EUROPA PRESS) -
El Palacio de Altamira, sede de la Consejería de Cultura, abrirá sus puertas al público a partir del viernes, mediante la organización de visitas guiadas, casi diez años después de su restauración promovida por la Consejería de Economía y Hacienda.
Los consejeros de Economía y Hacienda, José Antonio Griñán, y de Cultura, Rosa Torres, presentaron hoy en rueda de prensa esta iniciativa, así como la edición de una monografía sobre la recuperación integral y adecuación a funciones administrativas del palacio, titulada 'La restauración del Palacio de Altamira', que ha supuesto una inversión de 24.000 euros.
Las visitas se llevarán a cabo los viernes y los sábados, a las 11.30 y 12.30 horas, en grupos de veinte personas, pudiéndose solicitar la entrada de lunes a viernes, en el teléfono 954 71 26 20. El coste de esta iniciativa asciende a 18.000 euros.
El inmueble es un edificio de gran valor histórico y arquitectónico, construido a finales del siglo XIV en estilo mudéjar aprovechando viviendas anteriores de poderosas familias judías y con posteriores transformaciones hasta convertirse en casa de vecinos a partir del siglo XIX.
El Palacio de Altamira constituye así un auténtico 'palimpsesto' de más de 600 años, con sucesivas fases de ocupación desde la Baja Edad Media hasta el presente.
La apertura al público del inmueble supone también la difusión de la colección museográfica que atesora, entre la que destaca la rica colección de epigrafía en lengua árabe sobre madera, cerámica y estucos o el excepcional conjunto de artesonados, conservados in situ en varias estancias del edificio o expuestos como obras de arte en los muros del Salón del Trono.
La visita permitirá recorrer el conjunto arquitectónico desde el apeadero de la entrada hasta el Palacio de los Azulejos, la zona más doméstica del edificio en el siglo XV, para terminar en el Palacio Real, lugar de protocolo y representación, donde se erigen la gran Qubba, el Salón de Invierno y de Verano, la Sala de los Escudos, el Aposento del Duque.
La mansión estuvo unida en los siglos XV y XVI al linaje de los Estúñiga, Condes de Plasencia, Duques de Béjar y señores de grandes propiedades en Extremadura y el Reino de Sevilla, hasta que quedó ligada al Marquesado de Villamanrique y de Ayamonte y, posteriormente, al Condado de Altamira, por el que hasta hoy se le conoce.
DEL ESPLENDOR A LA RUINA
De todos estos propietarios fue recibiendo obras y mejoras, adaptándose a los gustos y necesidades de sus dueños durante los siglos XVII al XIX, centuria ésta en que dejó de estar vinculada a este linaje noble y, como ocurriera con otras notables mansiones sevillanas, fue destinada a casa de vecindad en alquiler. Desde mediados del siglo XX se hallaba en estado ruinoso, hasta que la Junta lo adquirió para restaurarlo y destinarlo finalmente a sede de la Consejería de Cultura.
La consejera Rosa Torres calificó como "modélica" la restauración del edificio, que ha servido de referencia a intervenciones en otros monumentos. Todo este proceso de rehabilitación ha quedado recogido en una cuidada monografía donde se plasman los resultados de las distintas investigaciones realizadas en torno al palacio, desde la arqueología, la historia o la arquitectura mudéjar hasta el estudio de la cerámica o los azulejos.
En este sentido, el consejero de Economía y Hacienda, José Antonio Griñán, destacó que la publicación de 'La restauración del Palacio de Altamira' permite hacer visible un conocimiento inédito que afloró en la intensa investigación realizada con motivo de los trabajos de rehabilitación.
José Antonio Griñán ha explicado que la política patrimonial de la Consejería "se orienta por un doble objetivo: por un lado, ofrecer servicios de calidad a los ciudadanos, y, por otro contribuir a la conservación y mejora del patrimonio arquitectónico de Andalucía".
Asimismo, ha hecho hincapié en que "las decisiones sobre la ubicación de las sedes de los servicios administrativos centrales y periféricos de la Junta y sus organismos autónomos tienen un importante efecto sobre el entorno en el que se ubican, ya que contribuyen a generar nuevas actividades productivas o potenciar las existentes en las zonas de influencia de las sedes administrativas".
"Un empuje económico", ha añadido el consejero, "que puede darse igualmente en zonas de centros históricos en declive, o en áreas urbanas periféricas".