El trabajo de investigación de la US (Sevilla) ha sido publicado en la revista 'Nature Communications'. - UNIVERSIDAD DE SEVILLA
SEVILLA 14 Nov. (EUROPA PRESS) -
Un trabajo de la Universidad de Sevilla, el Cabimer y el IRB Barcelona liderado por los investigadores Andrés Aguilera (US) y Aleix Bayona Feliu (IRB Barcelona) abre la posibilidad de que los híbridos DNA-RNA y las mutaciones en diferentes factores celulares que los forman puedan ser responsables del origen de procesos cancerígenos. Por ello, los autores resaltan la necesidad de estudiar dichos factores para "entender y evaluar posibles riesgos en cáncer".
En una nota de prensa, la US ha detallado que el estudio muestra que la cromatina y los factores que la regulan evitan la formación de híbridos de DNA-RNA, una fuente de inestabilidad genómica asociada al cáncer. Estos híbridos bloquean la replicación, dando lugar a un incremento de roturas cromosómicas y colisiones entre la transcripción y la replicación. El trabajo, publicado en la revista 'Nature Communications', ha sido financiado con fondos de la Agencia Estatal de Investigación y la European Research Council, entre otros organismos.
La investigación ha demostrado que la cromatina constituye una primera barrera para la protección de la integridad del genoma. Así, se ha observado en análisis de silenciamiento de diferentes factores remodeladores de la cromatina en cultivos de células tumorales. Mediante un estudio comparado de sus datos con las bases de datos de genomas de células tumorales, han descubierto que los sitios del genoma enriquecidos en híbridos de DNA-RNA coinciden con los lugares con la más alta frecuencia de mutaciones encontrados en células de tumores.
El trabajo revela "por primera vez" una asociación directa entre los híbridos de DNA-RNA y mutaciones asociadas al cáncer, sugiriendo que son "un elemento de riesgo en el origen de tumores". El laboratorio de Aguilera es pionero en el estudio del papel de los híbridos de DNA-RNA en el origen de la inestabilidad genética, y este nuevo trabajo no sólo permite entender mejor el control celular de los híbridos y su regulación por factores epigenéticos, sino que sugiere la posibilidad de que los niveles de híbridos DNA-RNA en las células se puedan usar como un indicador potencial de riesgo cancerígeno.