Cómo vestirse de mantilla en Semana Santa

Actualizado 11/04/2017 18:22:07 CET

   SEVILLA, 12 Abr. (EUROPA PRESS) -

   Estamos en la Semana Santa de Sevilla y el Jueves y Viernes Santo son muchas las mujeres que rescatan la tradición de las mantillas para visitar los templos, acudir a los Santos Oficios y ver las cofradías, aunque la norma no escrita dicta que las mujeres de mantilla no deben estar en la calle hasta altas horas de la noche.

   En torno a la mantilla existe un código estético y tradicional, por lo que las mujeres que así se visten deben respetar un protocolo en cuanto a la indumentaria, peinado, maquillaje y comportamiento.

Foto de Eduardo Briones

VESTIMENTA

   Vestido negro, elegante y sobrio, nada ostentoso. Los mejores son los rectos o de tubo, siempre con el largo por debajo de la rodilla, con manga francesa o larga. Las telas pueden ser de terciopelo, seda, muaré, crepé, si bien no de encaje.

   Es inadmisible la minifalda, así como los pantalones. Se deben evitar los escotes pronunciados, ya que vamos a asistir a los Santos Oficios y a visitar los templos. Las mujeres mayores suelen vestirse con traje de chaqueta, falda y top negros. Las medias deben ser de cristal en negro, no tupidas y nunca medias de color carne. Respecto al calzado, zapatos de salón clásicos siempre en negro y sin excesivo tacón.

COMPLEMENTOS

   En esta ocasión, menos es más. Hay quien apuesta por brillantes o por pequeñas perlas, que no resten protagonismo ni formalidad al conjunto. Nada de collares ni muchas joyas, siempre hay que recordar que quien viste mantilla va de luto.

   Alguna pulsera discreta y sin reloj, y si se quiere, anillo o alianza. Como bolso, un clutch negro clásico, junto con un rosario. Opcionalmente hay quien se pone guantes hasta la muñeca, calados o de encaje.

PEINA, MANTILLA Y BROCHE

   La peina es el principal complemento de la mantilla. Pueden ser de diferentes tonalidades, desde las más claras a más oscuras, de formas redondas, cuadradas y rectangulares. También pueden ser lisas o con dibujos calados. Las que más se usan son las rectangulares con remate semicircular.

   Deben estar de acuerdo con la forma de tu cara, es decir, si es alargada, es mejor una peina baja. Con una cara redonda, quizás sea más recomendable llevar una peina alta, que estiliza más. Todo depende también de la altura y el gusto de la mujer. En Sevilla las que más se usan son las peinas de teja.

   "Las peinas se llevan ahora más bajitas, no tan altas como antiguamente", afirma una empleada de la clásica tienda Zadi, de mantillas y mantones, situada en la calle Sierpes.

Foto de Eduardo Briones

   La mantilla debe ser de color negro. Será confeccionada en tul, chantilly o blonda. Las de chantilly son las más espectaculares y elegantes por su ligereza, las de blonda, más de nuestra tierra.

   En la tienda Diza de la calle Tetuán suelen recomendar las mantillas más claritas para las más jóvenes, pero reconocen que "es a gusto de cada persona". "Dependiendo si la confección es a máquina o artesanal, los precios de las mantillas oscilan desde los 46 euros hasta los 4.500 euros, según la cantidad de bordados", precisa la hija del dueño de la tradicional tienda Juan Foronda, una de las más conocidas de Sevilla.

   El largo por delante debe cubrir los brazos, por detrás, debe sobrepasar ligeramente las caderas y se deja caer levemente por los hombros.

   En cuanto al broche, suele ser ovalado y plateado con circonitas o perlas. Se coloca para sujetar la mantilla a la peineta. En la actualidad, la mayoría la utilizan de bisutería.

Foto de Eduardo Briones

   No obstante, las mujeres que quieran lucir de mantilla el Viernes Santo deben cumplir un requisito fundamental que las diferencia de las mujeres del Jueves Santo, y es que la mantilla debe cubrirles el cabello por delante, quedando sobre la frente.

PEINADO Y MAQUILLAJE

   El maquillaje debe ser lo más natural posible. Nada de colores fuertes para los labios y los ojos, finamente marcados con línea en negro.

   El pelo deberá ir recogido en un moño bajo, que no sobresalga de la nuca. Bien peinado por la parte delantera, sin dejar mechones caídos en la cara. Teniendo en cuenta estos consejos, ahora sólo queda ponerlo en práctica y disfrutar de esta tradición puramente española.

REPORTAJE Y FOTOS DE EDUARDO BRIONES