La restauración del retablo de San Cosme y San Damián de la Iglesia de San Pedro de Teruel descubre pinturas originales

Publicado 19/01/2019 11:59:42CET
Reinstalación del Retablo de Yoly en la Iglesia de San Pedro.
FUNDACIÓN SANTA MARÍA DE ALBARRACÍN

ALBARRACÍN (TERUEL), 19 Ene. (EUROPA PRESS) -

La restauración del retablo de San Cosme y San Damián, del escultor francés Gabriel Yoly, que este mes de enero la Fundación Santa María de Albarracín ha devuelto a la Iglesia de San Pedro de la ciudad de Teruel, donde se encuentra el mausoleo de los Amantes, ha permitido descubrir la decoración original después de tres meses y medio de trabajo en el "laboratorio" de la entidad cultural.

El coste de todo el proceso se eleva a 31.000 euros, financiados por la Fundación Amantes de Teruel, tutora de esta Iglesia. Desmontaje, desinsección y limpieza, recuperación de policromías originales, fijación y reintegración parcial de color y volumen, así como el acabado final y su reinstalación, han sido los trabajos más importantes que en síntesis se han abordado.

El director de la Fundación, Antonio Jiménez, ha explicado a Europa Press el "tremendamente costoso" proceso de restauración de esta obra, del siglo XVI, que ha deparado "algunas sorpresas", aunque ha sido "muy gratificante" porque este retablo es "una obra de gran importancia, una manifestación más de la extraordinaria huella que Yoly dejó en Teruel".

El retablo "era un foco de carcoma" y los restauradores temían que se convirtiera en un emisor al resto del maderamen viejo de la Iglesia turolense, por lo que la obra estuvo un mes y medio "en curación" para comenzar después el proceso de restauración.

"Hubo que desmontarlo, llevarlo a nuestro centro de restauración y volverlo a montar", ha detallado Antonio Jiménez, indicando que fue entonces cuando advirtieron que "tenía repintes en buena parte de las tallas, lo que suele ocurrir con frecuencia". En este caso estaba "muy bien ejecutado" el repinte, ha apuntado, observando que retirar los repintes para descubrir la pintura original "ha complicado mucho el proceso, que podría haber sido más corto".

De esta forma, la Fundación supo que las imágenes de San Cosme y San Damián presentaban el pelo rubio y no negro en el original, a lo que se suman otras decoraciones doradas y un trabajo "minucioso" en los detalles de las vestimentas, siendo este retablo "la única obra --de Yoly-- que aparece policromada" en esta provincia.

LEGADO RENACENTISTA.

Se trata de una de las grandes joyas de esta iglesia, ubicado en la segunda capilla de la epístola, constituyendo uno de los legados renacentistas de mayor interés de la iglesia, junto a su retablo mayor, también atribuido a Gabriel Yoly.

Frente a las grandes proporciones del retablo mayor, también restaurado en su día por el centro de Albarracín, el ahora concluido es de pequeñas proporciones, unos dos metros de ancho por tres de altura, y se presenta extraordinariamente policromado.

El retablo mayor de San pedro está igualmente tallado en madera de pino, aunque contrariamente aparece sin policromar. Destaca por la gran calidad de las tallas que relatan algunos episodios de la vida de los santos de su advocación principal, junto con un magnífico descendimiento central en el banco.

A un lado y otro de los Santos Cosme y Damián, que ocupan la hornacina original, se localizan las tallas de San Lucas y la Magdalena, en ambas calles laterales, queda presidido por un extraordinario calvario con Cristo crucificado, enmarcado en una trabajada hornacina redonda.

La mazonería es igualmente "espectacular", con columnas y entablamentos ricamente decorados entre fondos con tonos blancos, rojizos y azules, siempre bajo el dorado dominante de recubrimiento generalizado. Tanto el altar, como el infrabanco de apoyo, son piezas posteriores, muy intervenidas, y de menor calidad.

REINSTALACIÓN.

Antonio Jiménez ha llamado la atención sobre el proceso de devolución del retablo a la Iglesia de San Pedro porque, tras desmontarlo, "ajustar el puzle es francamente complejo cuando se trata de maderas antiguas", de manera que los técnicos de la Fundación tardaron tres jornadas completas en reinstarlo en su ubicación original.

Para estas tareas se han empleado a fondo cinco profesionales de la Fundación, frente a las tres restauradoras que en algo más de tres meses han ejecutado la restauración total del bien.