Zona verde de la plaza San Francisco en Zaragoza. - AYUNTAMIENTO DE ZARAGOZA
ZARAGOZA 31 May. (EUROPA PRESS) -
El área de Medio Ambiente y Movilidad del Ayuntamiento de Zaragoza ha llevado a cabo entre el 5 y el 26 de marzo una nueva campaña de suelta de insectos en diversas especies arbóreas sensibles a distintas plagas de la ciudad.
La iniciativa forma parte de la estrategia de gestión y conservación de las zonas verdes del consistorio zaragozano para la protección y el cuidado de una gran variedad de especies vegetales que se benefician de esta fauna auxiliar.
Durante las tres semanas que ha durado esta suelta, el consistorio ha liberado, concretamente 225.273 ejemplares beneficiosos sobre 2.847 árboles de Zaragoza, respondiendo así a los objetivos de sanidad vegetal, basados en criterios de gestión integrada de plagas, priorizando la prevención, utilizando tratamientos biológicos con bajo impacto ambiental para evitar así el uso de fitosanitarios convencionales.
La consejera municipal de Medio Ambiente y Movilidad, Tatiana Gaudes, ha recordado "el valor de lograr las mejores condiciones posibles para los árboles de la ciudad utilizando los propios medios que nos ofrece la naturaleza. Estos insectos son nuestros aliados para fomentar una la biodiversidad adecuada en nuestra ciudad. Su labor es imprescindible para que sigamos impulsando la renaturalización de espacios con el control y reducción de plagas. Su presencia es casi invisible, pero su utilidad es enorme para mantener el vigor de nuestra vegetación".
Durante la campaña se han empleado distintas especies de insectos beneficiosos, seleccionadas en función de la plaga objetivo y de las características del arbolado tratado.
Entre ellas se encuentran Anthocoris nemoralis (chinche depredadora), Adalia bipunctata (mariquita de dos puntos), utilizada para el control de pulgones; Aphidius colemani (avispa parasitoide de pulgones) y Cryptolaemus montrouzieri (criptolemo o destructor de cochinillas).
Estos organismos actúan de forma natural sobre las poblaciones de insectos plaga, ayudando a mantenerlas por debajo de los umbrales de intervención y favoreciendo un modelo de gestión más respetuoso con el entorno urbano, la biodiversidad y la salud de las personas. Entre las especies arbóreas incluidas en la campaña se encuentran varias especies ornamentales y de alineación urbana muy utilizadas en parques y calles.
Entre los arces se encuentran Acer platanoides (arce noruego o arce real), un árbol grande de copa amplia y hojas muy lobuladas; Acer campestre (arce campestre), de tamaño más moderado y muy resistente; Acer monspessulanum (arce de Montpellier), típico del clima mediterráneo y de hoja pequeña trilobulada; Acer saccharinum (arce plateado), reconocible por el tono plateado del envés de sus hojas y su rápido crecimiento; y Acer tataricum (arce tártaro), un arce pequeño muy ornamental por sus semillas rojizas y su color otoñal.
También aparecen otras especies ornamentales como Cercis siliquastrum (árbol del amor o árbol de Judas), muy apreciado por su intensa floración rosa en primavera; Chitalpa tashkentensis (chitalpa), un híbrido resistente al calor con abundantes flores rosadas; Hibiscus syriacus (rosa de Siria), normalmente cultivado como arbusto o pequeño arbolito de floración veraniega; Pyrus calleryana (peral de flor), muy utilizado en calles por su espectacular floración blanca y su color rojo otoñal; y Catalpa bignonioides (catalpa común), conocida por sus hojas grandes, su sombra densa y sus largas vainas colgantes.
CUIDADO DE LA NATURALEZA
El Ayuntamiento de Zaragoza sostiene una apuesta basada en el respeto a la biodiversidad, los ciclos naturales y la funcionalidad ecológica de parques, jardines, alineaciones arboladas y otros espacios verdes. De ahí la importancia de crear y cuidar hábitats adecuados para que la presencia de estas especies sea eficaz.
La presencia puntual de pulgón, psila o cochinilla en determinados árboles forma parte de la dinámica natural de los ecosistemas urbanos y no siempre requiere una intervención directa. Las actuaciones se planifican tras el seguimiento técnico de las poblaciones, valorando su evolución, el estado del arbolado, la especie afectada, el entorno y el posible nivel de molestia generado.