ZARAGOZA 21 Mar. (EUROPA PRESS) -
El Servicio de Medio Ambiente del Consistorio de la capital aragonesa y Caja Inmaculada (CAI) han editado el libro "Árboles singulares de Zaragoza", un cuidado volumen que reúne anécdotas, datos biológicos, históricos y culturales de 57 ejemplares y 11 conjuntos de arbolado. Además, tras la ratificación del ayuntamiento en Pleno, este libro se ha convertido en el documento que protege este legado natural de cualquier actuación urbanística que lo ponga en peligro.
"Un primer paso", como apuntó el director de la Agenda 21 Local, Javier Celma, "que ha permitido proteger un grupo de tres álamos que se veían amenazados por las obras de construcción del Puente del Tercer Milenio". Gracias a este documento, se decidió transplantar los tres álamos, "esta decisión" apuntó Celma "de catalogar estos arbolados es poner en valor a los árboles más singulares de nuestra ciudad". Y añadió que se está dando "un cambio de cultura y actitud de la ciudad respecto al patrimonio de biodiversidad".
Por su parte, la concejala de Medio Ambiente, Lola Campos, explicó que este libro "viene a ser una muestra del patrimonio natural, histórico y sentimental de la ciudad", y que con él se pretende "salvaguardar la idea de que el árbol no es sólo un elemento decorativo urbanístico, sino un ser vivo que participa de la biodiversidad".
La elaboración de este catálogo arranca del seminario de Medio Ambiente, que cada año, en colaboración con el Centro de Profesores y Recursos, se dirige a los profesores de educación de personas adultas. En el curso 2002-2003 se decidió estudiar el arbolado urbano y, poco a poco, se fue perfilando un trabajo de mucha mayor magnitud, que se ha decidido aprovechar y guardar en una cuidada edición.
El primer año sirvió para conocer las variedades que existen en la ciudad y reflexionar sobre el papel del arbolado en Zaragoza. Lola Campos indicó que se encontraron "auténticos héroes del tiempo" que habían "sobrevivido a las inclemencias del tiempo y a diversas reformas urbanísticas".
El desarrollo de este proyecto llevó a los participantes a realizar un catálogo de árboles que, por su rareza, por su antigüedad, o por los aspectos culturales que pueden llevar aparejados podían ser dignos de destacarse en una relación específica y protegerse de manera especial. De este modo, se inventariaron 21 árboles, que se presentaron a una exposición en el Aula de la Naturaleza del Parque Grande.
La iniciativa tuvo continuidad en el curso 2004-2005, de forma que se consiguieron registrar 57 ejemplares y 11 conjuntos de árboles. El Servicio de Parques y Jardines también tuvo conocimiento puntual del desarrollo de esta iniciativa. Para completar este trabajo, los profesores de Educación de Adultos, con la ayuda de los técnicos de la Agenda 21 Local han visitado sobre el terreno cada uno de los árboles singulares y han tomado la medida del perímetro del árbol en la base y a una altura de 1,30 metros.
También se ha registrado la altura de fuste, la altura total y el diámetro de copa. De la misma forma, se han tenido en cuenta los datos relativos al lugar de ubicación, la propiedad, los motivos de singularidad, el estado de conservación y las propuestas de mejora. Esta labor ha contado además con la supervisión científica del Instituto Pirenaico de Ecología.
La Concejalía de Medio Ambiente consideró que el trabajo que se había desarrollado con el profesorado de Adultos había conseguido sensibilizar a los docentes y, por lo tanto, se aseguraba que el interés por el patrimonio natural se transmitiría también en las aulas.
La coordinadora del libro, Olga Conde, afirmó que era importante "no sólo ver el medio natural de los alrededores de Zaragoza, sino del medio ambiente urbanístico que a veces queda algo más olvidado". Para Olga Conde, la edición e este libro contribuirá a que "vayamos con los ojos más abiertos para descubrir la biodiversidad urbana", ya que "tener una ciudad arbolada es un lujo y contribuye a que todos vivamos mejor", declaró.
Se decidió además dar un paso más y se impulsaron las medidas necesarias para proteger este arbolado. El 28 de octubre el ayuntamiento en Pleno aprobó este catálogo que impide cualquier acción urbanística que ponga en peligro este legado. Este catálogo es un documento abierto, ya que los servicios municipales están complementando esta relación, se inventarían los árboles ubicados en los barrios rurales y los que están en entornos privados a los que no se tuvo acceso en una primera labor de catalogación.
Finalmente, el director de Instituciones de CAI, Joaquín Torres, manifestó que el principal objetivo de esta iniciativa ha sido "la protección y el reconocimiento, para saber desde qué árbol estamos viendo, hasta sus características más particulares", así como ayudar a concienciar a la ciudadanía "de la importancia de la conservación del medio ambiente".