La farmacéutica acusada de estafa dice que "nunca llevó las cuentas del negocio, ni siquiera hacía la caja"

Publicado 06/06/2019 12:13:16CET

OVIEDO, 6 Jun. (EUROPA PRESS) -

La farmacéutica acusada, junto a sus dos hijas, de un delito de insolvencia punible, intento de estafa y otorgamiento de contrato simulado para tratar de salvar su negocio ubicado en la calle Magdalena de Oviedo y eludir la deuda de 4,6 millones de euros contraída con sus proveedores, ha manifestado este jueves ante el juez que ella "nunca llevó ninguna cuenta o papel de la farmacia". Así, ha dicho que era primero su esposo el que llevaba todas las cuentas y tras su fallecimiento en 2004 lo hizo su hermano, del que, al igual que de su marido "se fiaba totalmente".

Ha explicado ante el tribunal que "desde el año 1995 que entró en la farmacia pagó renta por el local que era propiedad de su marido y con el que estaba casada en separación de bienes". Una vez fallecido su marido su hermano entró en el negocio y "hubo un lapsus de tiempo" en el que no se pagó arrendamiento a sus hijas, herederas del local.

Y es que, a preguntas de su abogado, ha dicho que su hermano comenzó a hacer inversiones con su dinero, todas ellas con un nefasto resultado. La situación fue descubierta por una de sus hijas lo que provoca un enfrentamiento familiar "importante".

"Siempre hubo un contrato de arrendamiento, desde el 95, entre mi marido y yo. Pero yo nunca llevé las cuentas ni hacía los pagos, me lo hacía mi hermano pienso que en algún momento por una transferencia y luego igual se lo daba a mis hijas en mano", ha dicho la acusada, que ha insistido en que "nunca llevó las cuentas de la farmacia ni hizo nunca la caja".

La mujer ha explicado que el local de la farmacia era de su esposo fallecido en 2004 y que al igual que el resto de propiedades de su marido pasaron a sus hijas. Ha reconocido que en 2011, llevó a cabo una hipoteca con uno sus proveedores, Cofas, ante el más de un millón de euros de deuda que había contraído y que años después se fue incrementando, llegando a "dos millones y pico" en 2015, cuando la farmacia entro en concurso de acreedores.

"A mi los temas económicos me los llevaba primero mi marido y después de su muerte mi hermano", ha indicado la farmacéutica que ha manifestado que era incapaz de llegar a un acuerdo con su acreedor principal, Cofas, que a principios de 2015 promovió un concurso de acreedores contra la acusada.

Ha manifestado que para poder obtener dinero quería vendar un piso de su propiedad de la calle El Rosal, pensando que con la plaza de garaje que pertenecía a mis hijas tendría mejor venta, motivo por el que vendió a las mismas su usufructo. "Fue una idea para tener una mejor venta del piso", ha dicho.

TESTIMONIO DE LAS HIJAS

Una de las hijas, también acusada y también farmacéutica de profesión, ha manifestado que fue cuando su tío, fallecido hace dos años, entró en el negocio de la farmacia cuando todo "cayó en picado". "Yo tenía problemas con mi tío, personales y por el negocio, lo que provocó que yo dejara de hablarme con mi madre", ha contado una de las hijas al tribunal, que ha manifestado que "nunca se fió de su tío".

Ha explicado que la compra del usufructo de su madre del local de la calle Magdalena y de una plaza de garaje en la calle de El Rosal, se debió a necesidad patrimonial de su madre para hacer frente a las deudas.

La otra hija, que también esta procesada, ha relatado que ella estaba fuera de Asturias estudiando y desconocía la situación económica de su madre y del negocio. Ha explicado que ella actuó siempre asesorada por abogados y en plena sintonía con su hermana.

También ha prestado declaración el administrador concursal, que ha negado que le fuese comunicado en algún momento el pago de un arrendamiento por el local de la calle Magdalena. "A mi me dijo que el local era de sus hijas que ella estaba allí gratis", ha explicado.

Las acusadas se enfrentan a una pena de tres año de cárcel en el caso de la madre y dos años y dos meses en el caso de cada una de las hijas. La madre, como presunta autora de los delitos, se enfrenta además a una multa de 3.600 euros; sus hijas, por su parte, en calidad de cooperadoras necesarias se enfrentan a sanciones de 3.000 euros cada una.

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