Ábrego lleva su obra 'La novia del viento' a Nueva York

Publicado 11/06/2015 8:59:49CET
Escena de 'La novia del viento'
ÁBREGO

SANTANDER, 11 Jun. (EUROPA PRESS) -

La compañía cántabra Ábrego lleva desde este jueves, 11 de junio, al domingo, día 14, su último estreno, la obra 'La novia del viento', al Instituto Internacional de Arte Teatral de Nueva York.

La obra cuenta la vida de la surrealista Leonora Carrington, que vivió con apenas 20 años la experiencia más aterradora de su vida en Santander. En esta ciudad, la antifascista comprometida en la lucha contra el fanatismo nazi, fue ingresada en el Sanatorio Psiquiátrico del Doctor Morales.

La Musa de Max Ernst, por el llamada 'La novia del viento', padeció un intento de castración psíquica durante su ingreso en esta ciudad, para anular su capacidad creadora. Lejos de conseguirlo, esta luchadora de todas las causas y convencida feminista, tuvo una larga vida de amor y creación artistica en México.

Es de este terrible suceso de donde arranca una historia conmovedora magistralmente interpretada por María Vidal y dirige Pati Domenech.

"Cuando alguien dice que eres fuerte, es que piensa pisotearte", contundente conclusión de Leonora que la sitúa no entre el mito y el surrealismo, sino de una forma más terrenal, entre el miedo a la guerra y la huida constante de su infancia y juventud que termina abruptamente en Santander.

Aquí escribe 'Memorias de abajo' en 1943, un manual de viaje por los infiernos de la locura, la guerra, y el desamor, aderezado con cardiazol, equivalente químico del electroshock con el propósito de torcer su carácter indómito. Es a partir de esta experiencia donde Leonora decide borrar de su vida la influencia y la presencia tanto de su padre como de Max Ernst.

'La Novia del viento', obra de teatro de Pati Domenech, parte de este relato para, como santanderino y creador, realizar un desagravio poético y dramático a la mujer y a la soñadora y recrear una increíble historia llena de intriga, amor al arte, a la vida, de una artista que fiel a sus principios, nunca quiso definirse como surrealista, antifascista, musa ni feminista.