Cantabria acogerá dos etapas de La Vuelta con meta en Los Machucos y Santo Toribio

Monasterio de Santo Toribio de Liébana
EUROPA PRESS/CANTABRIA INFINITA

SANTANDER/MADRID, 12 Ene. (EUROPA PRESS) -

Cantabria acogerá dos etapas de La Vuelta a España en la edición de 2017, una el 6 de septiembre con salida desde la localidad burgalesa de Villadiego y con meta inédita en Los Machucos y otra, el día 7, desde la villa de Suances al monasterio de Santo Toribio de Liébana coincidiendo con la celebración del Año Jubilar Lebaniego.

La subida inédita a 'Los Machucos', más conocido como El Collado de La Espina, en Cantabria será uno de los 'puntos en rojo' en el libro de ruta de los aspirantes a la general de La Vuelta 2017, según se ha destacado este jueves en su presentación en Madrid y a la que ha asistido el presidente regional, Miguel Ángel Revilla.

Con rampas del 20 por ciento y alguna de, incluso, el 28, este 'infierno' cántabro de 14 kilómetros asciende hasta el cielo desde donde se puede admirar el Parque Natural Collados del Asón. La etapa del 6 de septiembre que concluye en este alto cántabro tiene 180 kilómetros y saldrá desde Villadiego (Burgos).

En la jornada siguiente, el 7 de septiembre, la etapa discurrirá íntegramente por tierras cántabras y, con 168,5 kilómetros, saldrá desde la villa de Suances y tendrá meta en el Alto Santo Toribio de Liébana, donde yace el histórico monasterio y lugar de peregrinaje. La coronación de este destacado enclave cántabro será el anticipo del desenlace final en l'Angliru.

ANTES DE L'ANGLIRU, JUEZ DE LA VUELTA

Precisamente, el 'picu' de L'Angliru y sus cuestas imposibles volverá a ser el juez de La Vuelta a España en la edición de 2017, que arrancará el 19 de agosto con una contrarreloj de 13,8 kilómetros en Nimes (Francia) y concluirá el 10 de septiembre con el tradicional circuito en Madrid apenas una jornada después de ascenderse el coloso asturiano.

Así lo ha desvelado el director general de Unipublic, Javier Guillén, en la presentación oficial del recorrido de la 72 edición de la ronda española, celebrada en el Palacio de Congresos del recinto ferial de IFEMA de Madrid y que estuvo presidida también por el presidente del Consejo Superior de Deportes (CSD), José Ramón Lete.

El Angliru, el 'Mortirolo español', con su famosa Cueña les Cabres con tramos de hasta el 23,5 por ciento, decidirá si el colombiano Nairo Quintana puede revalidar su jersey rojo o, por el contrario, los veteranos Alejandro Valverde o Alberto Contador, que cambia el Tinkoff por el Trek este curso y en el caso de incluirla en su calendario, pueden engrosar aún más su currículo.

Con nueve llegadas en alto, La Vuelta de 2017 repite la fórmula de etapas cortas, pero explosivas y recupera símbolos como las ascensiones a Xorret de Catí en Alicante o Sierra Nevada en Granada combinados con hallazgos más actuales como la Sierra de la Pandera o el Observatorio de Calar Alto.

El casco histórico de Nimes será la rampa de salida de La Vuelta, con una crono muy técnica desde La Maison Carrée, un templo hecho en el año 17 a.C, y que volverá a ser salida de la segunda etapa antes de la llegada del pelotón a Andorra. El Coll de la Rabassa y el Alto de la Comella, de primera y segunda, darán la 'bienvenida' a la montaña en la tercera etapa.

Tarragona y su anillo de los Juegos Mediterráneos aplazados a 2018 serán el prólogo del paso del pelotón por el corredor mediterráneo, con la primera llegada en alto en la Ermita de Santa Lucía, en la quinta etapa, y las de Xorret de Catí, con tramos al 20 por ciento, y la Cumbre del Sol como eventuales escenarios de 'batalla' entre los favoritos.

En 2015, Tom Dumoulin se enfundó La Roja en la Cumbre del Sol, un balcón al Mediterráneo de 4 kilómetros apenas, pero con porcentajes medios del 9,2 por ciento y de hasta el 20 en los que mover bajas multiplicaciones antes de tomar un respiro en el primer día de descanso, el lunes 28 de agosto.

'TRÍPTICO' ANDALUZ: CALAR ALTO, LA PANDERA Y SIERRA NEVADA

La meta de la undécima etapa estará en el punto más alto de Almería, el Observatorio Astronómico de Calar Alto, donde triunfó hace más de una década (2006) el escalador vasco Igor Antón y que se alcanzará tras una etapa con más de 3.400 metros de desnivel y la ascensión previa al Alto de Velefique, también de primera.

Calar Alto será la primera de las jornadas del 'tríptico andaluz', que se completará con las que concluirán en la Sierra de la Pandera, en el sur de Jaén y nueva cumbre de culto desde la victoria de Damiano Cunego en 2009; y Sierra Nevada, al día siguiente, en la decimoquinta etapa, que se corona después de Hazallanas y Monachil, dos 'primeras'.

La caravana se trasladará en la segunda jornada de descanso, el lunes 4 de septiembre, desde Andalucía a Navarra. En la Comunidad Foral, el Circuito de velocidad se unirá a los del Jarama, Jerez o Assen, por los que La Vuelta ya dejado su huella, con la salida de la contrarreloj individual de la decimosexta etapa. Serán 42 kilómetros entre viñedos y bodegas para especialistas puros y en los que marcar grandes diferencias.

EL 'INFIERNO' DE LOS MACHUCOS

Antes de llegar a las rampas del Angliru, la subida al inédito 'Los Machucos', más conocido como El Collado de La Espina, en Cantabria será otro de los 'puntos en rojo' en el libro de ruta de los aspirantes a la general. Con rampas del 20 por ciento y alguna de, incluso, el 28, este 'infierno' de 14 kilómetros asciende hasta el cielo desde donde se puede admirar el Parque Natural Collados del Asón.

La meta en el Alto Santo Toribio de Liébana, donde yace el histórico monasterio y lugar de peregrinaje, será el anticipo del desenlace final en l'Angliru. El 'picu' es un amuleto para los que allí triunfaron, pues tres de los vencedores de etapa -José María Jiménez (1999), Juanjo Cobo (2008) y Alberto Contador (2011)- ganaron después La Vuelta.

Antes del 'Mortirolo español', los favoritos mantendrán su pulso en los altos de La Cobertoria y El Cordal. Los directores moverán a sus peones en su 'pizarra' para conservar o asaltar el jersey rojo, que coronará al nuevo rey de la ronda española cuando caiga la noche en Madrid el 10 de septiembre, con las fuentes de Cibeles y Neptuno y el Ayuntamiento como testigos de su último esfuerzo.