Espeleólogos ramaliegos convierten el Sistema del Mortillano en el mayor de la Península Ibérica y la 15ª del mundo

Actualizado 12/08/2009 14:29:59 CET

Supera los 114 kilómetros y los 950 metros de profundidad

SANTANDER, 12 Ago. (EUROPA PRESS) -

La Agrupación Espeleológica Ramaliega (AER) ha logrado esta semana unir la Sima del Acebo al Sistema del Mortillano (Soba, Cantabria). Dicha unión supone incrementar en más de cuatro kilómetros el desarrollo del complejo subterráneo (114 kilómetros), así como que la profundidad del mismo aumente en cien metros (950 metros). Ello hace que el Mortillano pase a convertirse en el primer sistema subterráneo de la Península Ibérica, superando a la mítica Ojo Guareña (110 kilómetros, 163 metros de profundidad). Alcanza asimismo el puesto decimoquinto del listado mundial de cavidades.

Ricardo Martínez, presidente de la AER, explicó que la unión conseguida esta semana es la culminación de casi cinco décadas de trabajo. "Las exploraciones en este sistema comenzaron en 1961 de manos de espeleólogos de Dijon", recordó. Desde entonces, un buen número de espeleólogos franceses y españoles se han arrastrado por las entrañas del Mortillano hasta lograr descubrir el coloso subterráneo que es hoy en día.

Algunas cifras pueden dar una idea de las dimensiones de este complejo kárstico: 20 bocas de entrada, ocho ríos subterráneos y cuatro de los mayores pozos de España, de 340, 266, 260 y 240 metros respectivamente.

Sin embargo, Jesús Olarra, componentes del AER, señaló que cuando comenzó la revisión de este sistema, "nadie pensaba, ni por asomo, que pudiera convertirse en el mayor de la Península".

A comienzos de los años 90, lo que hoy es el sistema del Mortillano era un conjunto de cuevas inconexas entre las que destacaban dos, el Mortero de Astrana-Rubicera, explorado por la SEII de Madrid, que sobrepasaba los 25 kilómetros, y el sistema de Garma Ciega-Cellagua, con unos 15 kilómetros. Sin embargo, en esa década las exploraciones avanzaron a buen ritmo, de forma que en Rubicera, los madrileños exploraron complejas redes fósiles y activas, mientras que los franceses del Speleo Club Paris lograron unir la sima de Mazo Chico con Cellagua, con lo que el sistema alcanzaba los 21 kilómetros.

Desde mediados de los 90, la SEII continuaría explorando en el Mortero, hasta alcanzar los casi 50 kilómetros de galerías. Mientras, el AER comenzaba una sistemática campaña de revisión de simas con el objetivo de ir uniéndolas al sistema de Garma Ciega: Sombrero, el Bloque, Calaca o Morterones fueron algunos de los hitos que permitieron alcanzar así los 52 kilómetros de galerías.

En mayo de 2008 la AER logró el gran objetivo con el que se había soñado desde hacía décadas: unir ambos sistemas, consiguiendo así una red que superaba los 100 kilómetros de desarrollo. Unos meses después, la SEII unió otra cavidad, la Sima de la Maza. Durante el invierno de 2009 la AER exploró varios kilómetros más en diversos puntos del sistema, que se rematan ahora con la unión de la Sima del Acebo.

FUTURO DE LAS EXPLORACIONES

Al preguntarles por el futuro, los espeleólogos de Ramales afirman que "aún hay mucho por hacer". "Tenemos un montón de incógnitas en diversas zonas del sistema: escaladas, estrecheces, travesías... Trabajo nos sobra para bastante tiempo", afirmó Ángel García, secretario de la asociación.

Sin embargo, indicó que se trata de una tarea ardua, ya que "la mayor parte de las zonas en las que estamos explorando se encuentra a cientos de metros de profundidad o a muchas horas de marcha desde el exterior".

Por eso en los últimos años utilizan cada vez más los vivacs subterráneos, donde pernoctan para tratar de aprovechar al máximo el tiempo disponible. "Hay que tener en cuenta que no es un trabajo, y todo esto lo hacemos en nuestro tiempo libre: vacaciones y fines de semana".

Tampoco les preocupa mucho el primer puesto que acaban de alcanzar. "Sabemos que muy bien puede ser un primer puesto muy efímero, ya que hoy otros dos grandes sistemas en Cantabria que crecen a buen ritmo", apuntó Susanna Graf. Así, el sistema del Gándara (Soba) ha alcanzado ya los 100 kilómetros, mientras que el Alto del Tejuelo (Miera) ronda los 90 kilómetros.

Los espeleólogos del AER tienen intención de buscar el apoyo de las instituciones para en un futuro poder editar un libro que recoja todo lo que de maravilloso y misterioso tiene este verdadero "continente subterráneo". Para ello hace falta mucho trabajo previo, como estudios hidrológicos o geológicos. "Creemos que tanto la Consejería de Cultura como la Mancomunidad y ayuntamientos de la zona se mostrarán receptivos, ya que una joya como esta merece ser divulgada de una manera adecuada" comenta Moisés Rodríguez.

LA SIMA DEL ACEBO

En lo que se refiere a la última unión, la Sima del Acebo fue inicialmente explorada por la SEII de Madrid. En 2008, espeleólogos del AER acompañados por otros exploradores cántabros, gallegos y vascos retomaron su exploración. Una serie de escaladas dieron paso a una nueva galería que se dirigía hacia el corazón del gran Sistema del Mortillano. "Hace un año, la unión parecía una cosa muy sencilla: teníamos una gran galería, con un río notable, gran corriente de aire y que avanzaba en la dirección correcta", recordó Ángel García, apostillando que "nos las prometíamos muy felices, pero la cosa se torció".

El río se sumía en un sifón, y la continuación parecía cortada por un enorme hundimiento formado por un gran caos de bloques, entre los que se perdía el aire. "Tras realizar la topografía y ver que nos acercábamos mucho a un sector del sistema cercano a la cueva Rubicera, decidimos atacar desde allí, ya que el acceso era mucho menos sufrido", explicó Cristóbal Ortega. Allí los ramaliegos localizaron un río que parecía ser el que se perdía en la sima de los Acebos. "Nos dedicamos todo el otoño y el invierno a remontar ese río, lo que fue un trabajo muy duro, ya que se trataba de un meandro desfondado (carece de suelo) y muy estrecho". Pero tras varias jornadas de trabajo, la sorpresa fue mayúscula cuando vieron que se trataba de otro río, paralelo a aquel con el que pretendían unir. "Apenas los separa una decena de metros pero no se unían en ningún momento".

Ello supuso un golpe a las esperanzas de unir ambas cavidades. Sin embargo, en la campaña de exploraciones que organiza el AER en julio, se retomó la exploración desde el Acebo. "Con la ayuda de compañeros vascos, gallegos y de otros clubs de Cantabria montamos un vivac en la sima, lo que facilitó la exploración" indicó García. Una nueva vía que facilitaba el acceso a la parte más profunda de la sima permitió encontrar de nuevo el curso del río, y seguirlo hasta una estrechez bastante comprometida. "Con el nuevo tramo topografiado, que nos acercaba aún más al Sistema del Mortillano, optamos por revisar de nuevo la zona de Rubicera, y esta vez sí dimos con el río adecuado". Dos entradas bastante mojadas sirvieron para que los miembros del AER lograran la tan ansiada unión, convirtiendo el sistema del Mortillano en el mayor de España, y decimocuarto a nivel mundial.