Se espera que estén operativas a partir de 2028 SANTANDER 29 Sep. (EUROPA PRESS) -
Cantabria prevé disponer a partir de 2028 de una mayor oferta de plazas en residencias de mayores gracias a los proyectos que hay para construir nuevos centros. La Consejería de Inclusión Social tiene sobre la mesa al menos tres: dos en Santander y uno en Guarnizo (Astillero), a los que habría que sumar la proyectada en el gran complejo asistencial en Parayas (Camargo).
Con estos nuevos recursos, unidos a los refuerzos de servicios como el de teleasistencia para responder a la "nueva tendencia" de las personas de permanecer el tiempo posible residiendo en su domicilio, el Gobierno regional (PP) espera poder satisfacer las necesidades asistenciales de las personas mayores.
En ello ha confiado, al menos, la consejera de Inclusión Social, Begoña Gómez del Río, en declaraciones a los medios de comunicación realizadas en el centro cívico de Tabacalera, en Santander, antes de presentar junto al titular de Salud, César Pascual, la Estrategia de Coordinación Sociosanitaria.
La consejera ha explicado que los proyectos para nuevas residencias están planteados precisamente "donde hay más demanda de plazas asistenciales", que es en la zona del arco de la Bahía.
Y en cuanto al complejo de Parayas, la consejera ha destacado que no solo dará respuesta a la necesidad de plazas asistenciales sino que permitirá ofrecer otros recursos sociosanitarios, como una unidad de recuperación de la salud para personas que "no están para permanecer" en un hospital pero tampoco en condiciones de volver a su domicilio.
El complejo de Parayas tendrá también un espacio sociosanitario y una unidad de atención al daño cerebral adquirido, según anunció el Gobierno en marzo.
Por su parte, Pascual ha opinado que Cantabria está "en una posición muy buena" tanto desde el punto de vista sanitario como desde los servicios sociales para hacer frente a las necesidades de las personas mayores, población que va "in crescendo".
Aunque partir de "una buena posición, nos facilita el camino", el consejero de Salud ha puntualizado que "eso no quiere decir" que no se vaya a necesitar en el futuro más y nuevos recursos para abordar también las "necesidades nuevas" que va a tener la población y se tendrán que ir "aumentando los servicios".
En este sentido, ha destacado que tanto la Consejería de Salud como la de Inclusión Social tienen por delante proyectos "muy importantes" que se irán acometiendo "paulatinamente".
ESTRATEGIA DE COORDINACIÓN SOCIOSANITARIA
Precisamente, la Estrategia de Coordinación Sociosanitaria que han presentado este martes pretende marcar una "hoja de ruta" en este ámbito para atender a una población cada vez más envejecida, con más necesidades y cumplir con las obligaciones que normativas, como la nueva Ley de Dependencia, imponen a las administraciones.
Tanto Pascual como Gómez del Río han subrayado la importancia de una coordinación institucional entre recursos y servicios sanitarios y los servicios sociales para acabar con la "fragmentación" actual.
Pascual ha señalado que "nunca" ha existido una estrategia nacional para una verdadera coordinación sociosanitaria, lo que ha hecho que "siempre" los servicios sociales hayan ido por su camino y los de salud por otro, construyendo cada uno su sistema propio.
En la misma línea, Gómez del Río ha defendido que "servicios sociales y sanidad tienen que ir de la mano", "relacionarse, hablar" y "trabajar unidos" para poder ofrecer "más soluciones a los ciudadanos".
"Las personas, la población cada vez más envejecida y necesita recursos sociales y recursos sanitarios; y lo que no puede ser es que haya un peregrinaje de ventanilla a ventanilla, sino que les tenemos que ofrecer soluciones conjuntas", ha señalado.
El objetivo con el que se trabaja es "facilitar el camino" a los ciudadanos, para que puedan recibir "todas las prestaciones" que les ofrecen los dos sistemas, y a los profesionales, que ahora "tienen dificultes para gestionar bien la trayectoria de estas personas".
La Estrategia se articula en cuatro ejes estratégicos, desarrollados a través de nueve líneas y 38 acciones.
Así, el primer eje está relacionado con la gobernanza y cultura sociosanitaria y recoge tres líneas relacionadas con la coordinación, comunicación y protocolos; participación de ciudadanía y entidades sociales; y comunicación, sensibilización y prevención comunitaria.
El eje de coordinación y recursos incluye dos líneas sobre planificación, continuidad asistencial y coordinación sociosanitaria; y recursos, eficiencia administrativa y priorización.
Los sistemas de información integran el tercer eje con una línea centrada en la interoperabilidad, sistema de información y calidad de datos.
Y el último eje se centra en las personas usuarias y los profesionales, con tres líneas vinculadas a la atención comunitaria, prevención y promoción de la salud; apoyo a cuidadores y atención a colectivos vulnerables; y formación, capacitación y dotación de profesionales.