Piden 46 años para un matrimonio por el asesinato a golpes de una anciana en La Solana (Ciudad Real) en 2000

Europa Press Castilla-La Mancha
Actualizado: martes, 23 mayo 2006 20:02

CIUDAD REAL, 23 May. (EUROPA PRESS)

El fiscal y la acusación particular pidieron hoy un total de 46 años de cárcel, 23 para cada uno de ellos, para el matrimonio formado por José Román Chacón y Catalina Díaz Cano, que están acusados de haber matado a golpes a la anciana Isabel Parra, de 79 años de edad, hechos que ocurrieron el día 7 de abril de 2000 en La Solana (Ciudad Real).

Ese día, entre las 12 y las 13 horas, según el relato del fiscal, la pareja fue a la casa de Isabel, que vivía sola, con la intención de volver a pedirle dinero, dada su situación de precariedad económica. La anciana, que tenía fama de hacer estos préstamos a la gente, como la primera vez, se negó a dárselo.

La reacción de la pareja, según esta versión, fue la de emprenderla a golpes con la mujer, valiéndose de dos sillas, una badila de hierro y unas tenazas, hasta acabar con su vida en la cocina de la casa. A continuación, el matrimonio revolvió varios muebles y sus cajones, buscando dinero, dinero que no encontraron pese a que había 1.269 euros en el dormitorio de la víctima.

Durante la primera sesión del juicio, celebrada en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Ciudad Real, el fiscal y la acusación particular calificaron estos hechos como un delito de asesinato, por el que piden 20 años para cada uno, y un delito de robo en grado de tentativa, por el que se solicita 3 años para cada acusado.

Por su parte, el abogado de la defensa, en declaraciones a los medios, confirmó que va a solicitar la absolución de sus clientes, dado que considera que no hay pruebas suficientes que demuestren su culpabilidad.

En este sentido, afirmó que una jeringuilla que apareció en el lugar de los hechos, con la que Isabel intentó defenderse y provocó una herida con sangre, cuyo ADN coincide con el de la acusada, se colocó allí después de ocurridos los hechos, algo que, dijo, va a demostrar desde el punto de vista criminológico.

La línea de investigación de la jeringuilla fue la que hizo que se reabriera el caso, que había sido sobreseído en el año 2003 por un Juzgado de Manzanares, por falta de pruebas. El cambio de un jefe policial y de la titular del juzgado hizo posible su reapertura.

NUNCA ESTUVIERON EN LA CASA

Por su parte, en su declaración, los dos componentes de la pareja aseguraron hoy que nunca estuvieron en la casa de Isabel, pese a que Catalina reconoció que, en una ocasión que iba a casa de su madre, vecina de la fallecida, esta se ofreció a quedarse con una de sus hijas, de pocos meses, hasta que regresara su abuela, que no estaba en la casa en ese momento.

Catalina, por su lado, dijo que el día de autos, como todos los viernes, se dedicó a hacer una limpieza general en su casa, mientras que su marido afirmó que había pasado la mañana en un bar, hasta que, a las 13 horas, se fue a recoger un motor y, luego, a comer.

La acusada, en otro momento, señaló que no entendía como su ADN podía corresponder con los de los restos aparecidos en la casa y aseguró que aceptó hacer las pruebas porque no tenía nada que ocultar.

José, en declaraciones a los periodistas, reiteró su inocencia y entendió que habían sido acusados de los hechos por ser gente con poco dinero, asegurando que se sentían como "cabezas de turco" de este caso.

Según explicaron, se enteraron de la muerte, primero ella, que se lo comunicó a su marido, a raíz de que a las 15 horas salieran de casa para llevar a una hija al colegio, antes de reunirse con un chatarrero, para el que recogían chatarra como forma de subsistencia.

Durante la primera sesión, asimismo, declararon una sobrina nieta de Isabel, que le llevaba todos los días la comida, que fue la que descubrió el cadáver y dio aviso a los vecinos y Guardia Civil, una sobrina que era la que la cuidaba y una vecina, todas las cuales destacaron que la puerta de la casa se encontraba abierta, cosa que no solía ocurrir.

Por este crimen, Catalina permanece en prisión, mientras que su marido está en libertad después de que la Audiencia Provincial atendiera un recurso que presentó su defensa.

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