¿Sois tu pareja y tú compatibles económicamente? Consejos para gestionar vuestras finanzas

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EUROPA PRESS
Europa Press Castilla-La Mancha
Actualizado: sábado, 21 mayo 2016 12:59

   TOLEDO, 21 May. (EUROPA PRESS) -

   Economía de pareja.- Consejos prácticos para atender mejor las finanzas.

   ¿Sois tu pareja y tú compatibles económicamente?

   Muchas parejas jóvenes toman la decisión de formalizar su relación y dar el importante paso de casarse. Sin embargo, casarse no sólo implica dar formalidad al amor, pues también es un contrato en el que se presuponen condiciones económicas y debe adoptarse, en lo que a economía se refiere, un régimen económico, ya sea ganancial o de separación de bienes.

   Esto ¿qué quiere decir? El régimen ganancial supone que los ingresos y bienes obtenidos desde el matrimonio por ambos cónyuges forman parte de un fondo común. Se necesita el consentimiento de ambas partes para vender los bienes, gestionarlos y administrarlos.

   Por otro lado, en el régimen de separación de bienes cada parte mantiene su independencia económica y puede disponer de su dinero con total libertad y sin consulta a la parte opuesta. Ambos regímenes pueden cambiarse en cualquier momento. No es necesario optar a uno de ellos en el momento del casamiento, si bien, por defecto y según la Comunidad Autónoma, se aplica uno u otro.

   Además de estos términos concretos del contrato matrimonial, es importante desde el inicio de una relación saber si eres compatible con tu pareja en cuanto a la economía, el dinero, el pensamiento económico y los gastos. Quizá, si tu pareja desea vivir al día mientras tú prefieres ahorrar, puede que a la larga esta situación se convierta en un problema y surjan tensiones.

   Para saber lo antes posible si esto puede llegar ocurrir en tu caso, hay numerosas páginas en Internet que cuentan con los llamados 'Test de compatibilidad económica' o 'Test de compatibilidad financiera' con los que, además de ser entretenidos y curiosos, a través de unas sencillas preguntas, se puede conocer en qué grado se es compatible con nuestro compañero desde este punto de vista.

   En estos test se preguntan cosas como:

   ¿Conozco las costumbres de gasto habituales de mi pareja?

   ¿Tenemos idea de cómo repercutirá en los impuestos el hecho de casarnos?

   ¿Hemos hablado del reparto de tareas financieras en el hogar?

   ¿Conozco qué deudas pendientes de pago tiene mi pareja?

   ¿Conversamos abiertamente de nuestra situación económica?

   También otras como:

   ¿Con qué frecuencia es correcto hablar de temas relacionados con el dinero con mi pareja?

   ¿He realizado una planificación financiera con mi pareja que nos sirva como guía para los gastos cotidianos y no cotidianos?

   ¿Cómo pienso que debería ser la división de los gastos en la pareja?

   En función de lo afirmativo o negativo de las respuestas se obtiene un mayor o menor grado de compenetración con la pareja, en términos económicos.

   Si, tras realizar los test, se ve que no hay compatibilidad económica con tu pareja tampoco hay que alarmarse, piensa que todo se puede solucionar si se habla, comparte esta inquietud y se planifica y, probablemente, estos test te habrán ayudado a mejorar los puntos más conflictivos en este ámbito de la relación.

   Si por el contrario, la situación que resulta, después de responder sinceramente a todas estas cuestiones, es la de buena sintonía, la situación es ideal y, entonces, será más motivador pensar en proyectos futuros conjuntos y será más fácil que haya un buen entendimiento.

   Es obvio que pueden y deben existir diferentes pensamientos de futuro y planes o proyectos financieros acorde a nuestros deseos y objetivos personales en esta vida y que, por tanto, no es obligatorio que los dos en la pareja piensen igual, ni que tengan las mismas expectativas, por supuesto, pero también debe haber acuerdos, consensos dentro de unos márgenes razonables respecto de esos planes y objetivos fijados, pues si hay discrepancias en la administración de los ingresos y de los gastos, habrá problemas. Por ello, para llevar a cabo proyectos conjuntos, hay que establecer objetivos y, sobre todo, cumplirlos con el esfuerzo de ambos.

   Por ejemplo, plantearse tener hijos es uno de los mayores retos, una gran responsabilidad y también, un desembolso económico importante a corto y a largo plazo, por no decir para siempre. Un hijo conlleva necesidades de alimentación, medicinas, estudios, vestimenta, etc., y todo ello depende de la economía de los padres y de su deseo de darles todo lo que necesiten.

   Hay que hacer cuentas sobre lo que se gana al mes, sobre lo que nos cuesta mantenernos a nosotros mismos, sobre cuánto cuesta la vivienda, cuánto gastamos en comida, ropa, viajes y, también, a qué y a cuánto estamos dispuestos a renunciar para poder criar a los niños.

   Además, hay que tener en cuenta que ya no vale con vivir al día, pues también es recomendable ahorrar y establecer un presupuesto, y controlarlo periódicamente, ajustando las previsiones de gasto e ingresos a las reales, para que en la medida que sea posible exista un fondo de reserva para emergencias.

   Hablando en términos económicos, el presupuesto y la gestión controlada de los recursos es la herramienta fundamental de los padres, y la forma más eficaz para sacar todo el partido posible a nuestro dinero, ya que permite ajustar el nivel de vida y gestionar nuestros ingresos y gastos.

   En definitiva, lo importante a la hora de establecer un presupuesto familiar, o saber si se está preparado para cambios importantes en nuestra vida, como adquirir una vivienda o tener un hijo por ejemplo, es hablarlo con tu pareja y ponerte de acuerdo con ella desde el punto de vista económico, para eliminar las posibles diferencias y llegar a consensos. Una buena comunicación es importante.

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