El arzobispo de Valladolid, Luis Argüello. - ARZOBISPADO DE VALLADOLID
VALLADOLID 1 Ene. (EUROPA PRESS) -
El arzobispo de Valladolid, Luis Argüello, ha llamado a renovar la llamada a la santidad en el año que comienza y ha puesto como referente para ello a Santo Toribio de Mogrovejo, de cuya canonización se cumplen 300 años en 2026.
Argüello, en la primera carta pastoral del año, recuerda que una vez culminado el Año Jubilar de la Esperanza se inicia un Jubileo de la Santidad "mirando" a Santo Toribio de Mogrovejo, santo nacido en Mayorga (Valladolid), cuya vida "se caracteriza, también, por ser una gran peregrinación desde su casa natal, por diversos lugares de España, para realizar estudios que fueron modelando su mente y su corazón".
Así, recuerda que en Salamanca acoge los ecos de la Escuela de Salamanca que, a mediados del siglo XVI, sienta las bases del derecho de gentes y es, antes de que así se formule, una expresión de Doctrina Social de la Iglesia. También, recuerda el arzobispo, "se mueve por las Españas de aquel tiempo, realizando tareas en las altas magistraturas de la naciente monarquía hispánica" y experimenta la "llamada" del Señor, a través de las mediaciones humanas para participar en el descubrimiento de América, la evangelización que se realiza "con trazas también de colonización".
Allí, en América, en el actual Perú, incluso más allá de sus fronteras, también es un increíble peregrino. Dicen las crónicas que hizo 40.000 kilómetros andando, anunciando el Evangelio, visitando a las nacientes comunidades cristianas y organizando la vida de aquella diócesis hermana.
Su peregrinación concluye en el tiempo histórico en Saña, en la actual Diócesis de Chiclayo, de la que fue obispo el Papa actual, León XIV, y la cual promueve la beatificación, la canonización de Toribio de Mogrovejo que hace 300 años fue canonizado.
"Por eso, mirándole a él, su celo apostólico, su espíritu de peregrino y su capacidad de organizar una iglesia naciente, queremos experimentar la llamada a la santidad", ha afirmado Luis Argüello. "Nos vamos santificando mientras peregrinamos y queremos peregrinar juntos, en Iglesia, en comunión", ha añadido.
REORGANIZACIÓN EN EL TERRITORIO
Por eso, ha explicado que también durante este año jubilar se vivirá la Asamblea Eclesial de la Iglesia en Castilla y comenzará una Asamblea diocesana para impulsar la evangelización en este momento de su historia y también para reorganizar su presencia en este territorio vallisoletano. "Queremos que todo esto nos ayude a todos y a cada uno de nosotros a desarrollar nuestra común vocación a la santidad", ha apuntado.
"Sabemos bien -así nos lo dice la Escritura- que a los que aman a Dios, a los que se sienten amados de Dios todo les sirve para el bien. Esta es la clave de la santidad", ha incidido el arzobispo de Valladolid. "En las alegrías y en las penas, en los éxitos, en los fracasos, en el cansancio o en la alegría, al caminar en nuestra peregrinación, todo sea una oportunidad para crecer en santidad, es decir, en la perfección de la caridad, en el llevar el amor hasta sus últimas consecuencias", continúa Argüello en su carta.
Además, recuerda que es una santidad "que es vivir la vida de Dios, que perdona y se acerca, que ama más allá de los límites de la correspondencia, que se sacrifica y da la vida, que alaba y ora al Señor desde la mañana hasta la noche e, incluso, a veces durante la noche".
De esta forma, llama a vivir este año 2026 que acaba de comenzar renovando "la llamada común a la santidad" y pide mirar a Santo Toribio de Mogrovejo, también a Juan de la Cruz, que vivió en Medina del Campo y cuyo tercer centenario de canonización también se celebra.
"Que el ejemplo de los santos active en nosotros el deseo de serlo y que nuestro camino de santidad, nuestra peregrinación, se realice anunciando el Evangelio, caminando juntos como pueblo, que tiene la forma de Cristo, y entregando nuestra vida según la vocación en la que hemos sido llamados", afirma Luis Argüello.