La Junta incorpora el estudio de hongos y bacterias del suelo como indicador para mejorar las restauraciones forestales

La Junta incorpora el estudio de hongos y bacterias del suelo como indicador para mejorar las restauraciones forestales
La Junta incorpora el estudio de hongos y bacterias del suelo como indicador para mejorar las restauraciones forestales - JCYL
Europa Press Castilla y León
Publicado: domingo, 25 octubre 2026 11:16

   VALLADOLID, 25 Oct. (EUROPA PRESS) -

   La Junta ha impulsado un estudio para medir, por primera vez, cómo las obras de emergencia y restauración tras un incendio forestal favorecen la recuperación de la vida del suelo.

   Las zonas en las que se ha actuado presentan una mayor diversidad de hongos y mantienen una elevada riqueza bacteriana, dos elementos que permiten conocer cómo está evolucionando el terreno tras el incendio.

   Los resultados muestran cómo los hongos y bacterias participan en procesos esenciales para la vegetación, facilitando el acceso al agua y a los nutrientes, y contribuyendo al equilibrio biológico del suelo.

   Por ello, cuanto más diversa y equilibrada sea la microbiota, mejores serán las condiciones del terreno para recuperar la vegetación y mayores las posibilidades de éxito de las reforestaciones.

   Los análisis señalan los diferentes efectos que tiene cada actuación sobre la microbiota, ha detallado el Ejecutivo autonómico a través de un comunicado recogido por Europa Press.

   El acolchado con paja o la trituración de madera quemada contribuye a controlar la erosión, aporta materia orgánica y favorece la actividad de microorganismos descomponedores.

   Por su parte, las albarradas, además de retener suelo y humedad, pueden acumular sedimentos con una elevada diversidad de hongos procedentes de las zonas situadas aguas arriba.

   Hasta ahora, la evolución de una restauración se ha medido principalmente observando lo que ocurre sobre el terreno: la recuperación de la vegetación, el crecimiento de las plantas o el control de la erosión.

   Este proyecto incorpora también lo que ocurre bajo el suelo, utilizando la microbiota como un indicador complementario para comprobar si las actuaciones realizadas son efectivas.

   De esta forma, el análisis del suelo permite avanzar hacia restauraciones más precisas: conocer cómo está cada zona, comprobar cómo responde a los diferentes tratamientos y utilizar esos datos para decidir dónde y cómo actuar.

   Los resultados servirán de base para elaborar un manual de buenas prácticas para la restauración de terrenos afectados por incendios forestales, incorporando la biodiversidad y la salud del suelo como indicadores para planificar y evaluar las actuaciones.

   Los trabajos se han desarrollado durante un año junto a las empresas IDForest, Zenit Ingeniería y Consultoría y Air Medio Ambiente, en zonas afectadas por grandes incendios forestales de la Sierra de la Culebra (Zamora), Sierra de la Paramera (Ávila), Quintanilla del Coco y Parque Natural Sabinares del Arlanza-La Yecla (Burgos) y Sierra de Francia (Salamanca).

MICROORGANISMOS QUE AYUDAN

   La Administración autonómica ha desarrollado también en Burgos una experiencia piloto basada en la inoculación de microorganismos locales beneficiosos en nuevas plantaciones de encina (Quercus ilex) y sabina albar (Juniperus thurifera).

   En concreto, se han aplicado hongos micorrícicos, Trichoderma y bacterias beneficiosas, microorganismos que actúan como aliados de las plantas.

   Los hongos micorrícicos facilitan el acceso de las raíces al agua y a determinados nutrientes, mientras que Trichoderma y determinadas bacterias ayudan a limitar el efecto de plagas y enfermedades forestales.

   Estos microorganismos locales están adaptados al suelo, clima y vegetación de cada zona.

   Extraerlos de cada lugar para reproducirlos en laboratorio e incorporarlos después a las raíces de los árboles mejora su capacidad de nutrirse y contribuye a crear un suelo biológicamente más equilibrado.

   De esta forma, las plantas tienen mayor capacidad para hacer frente a plagas y enfermedades.

   En definitiva, cuanto más sano y equilibrado esté el suelo, menor será la vulnerabilidad del bosque.

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