Actualizado 01/03/2021 17:19 CET

TSJCyL confirma 5 años a un hombre por robar a una joven 640 euros de una ayuda social y dejarla atada en el piso

Es la misma pena que el tribunal ya impuso en su día a otros dos encausados por los mismos hechos

VALLADOLID, 1 Mar. (EUROPA PRESS) -

El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León ha confirmado la
condena de cinco años de cárcel a Juan Ramón J.B. por el robo sufrido en diciembre de 2017 por una joven en su piso de la Avenida de Segovia a la que dejó atada de pies y manos tras robarle más de 640 euros de una ayuda social para estudios.

La pena de la Audiencia de Valladolid, ahora ratificada por la Sala de lo Civil y Penal del TSJCyL, con sede en Burgos, desestimando así el recurso del condenado, es idéntica a la que el tribunal ya impuso en abril de 2019 a otros dos encausados por los mismos hechos, Víctor A.A.C, apodado 'El Mago', y Julio B.A.V, si bien en aquel juicio no llegó a comparecer el ahora condenado por cuanto se hallaba prófugo de la Justicia, según la información del Gabinete de Prensa del Alto Tribunal castellanoleonés recogida por Europa Press.

En su fallo, la Audiencia Provincial consideró al procesado autor de un delito de robo con intimidación en casa habitado y con el uso de armas, con la agravante de abuso de superioridad, de ahí los cinco años de privación de libertad impuestos, junto con la obligación de indemnizar a la víctima, de forma conjunta y solidaria con los otros dos condenados, en la cantidad de 640 euros.

La pena impuesta coincide con la solicitada con el fiscal del caso, quien en el juicio modificó y rebajó de diez a cinco años de cárcel la petición, ya que en el primer juicio la Audiencia de Valladolid condenó a un lustro de prisión a dos de los acusados al entender que el delito de detención ilegal que también postulaba el acusador público fue un medio para conseguir el fin verdaderamente perseguido, que era el del robo.

Por su parte, la defensa de Juan Ramón J.B. había pedido un fallo absolutorio y, subsidiariamente, que el tribunal aplicara a su patrocinado la atenuante de drogadicción. El ahora condenado, durante el juicio, mantuvo su inocencia y llegó a amenazar con iniciar una huelga de hambre en caso de ser hallado culpable del robo.

La condena de sus dos cómplices en estos hechos fue ya ratificada por
Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León (TSJCyL).

Los hechos se produjeron en la mañana del 17 de diciembre de 2017 en el piso de la Avenida de Segovia que compartían uno de los acusados, Víctor A.A.C, apodado 'El Mago', y la víctima, Irene F.G, que acababa de cobrar una cierta cantidad de dinero en concepto de ayuda de los Servicios Sociales, algo que conocía el primero.

Así, Víctor, concertado con los también acusados Juan Ramón J.B. y Julio B.A.V, idearon un plan para apoderarse de dicha cantidad. A tal efecto, Víctor entregó a los otros dos las llaves del piso con las que éstos entraron en la vivienda. Acto seguido, el primero entró en la habitación donde se encontraba la víctima y, con el pretexto de querer hablar con ella, la convenció para que acudiera al salón, estancia donde ya la esperaban los otros dos encausados.

AMENAZADA CON UN CUCHILLO Y UNA NAVAJA

Una vez allí, los tres condenados cerraron la puerta de salón y empujaron a Irene, que cayó sobre el sofá, momento en el que Juan Ramón sacó un cuchillo jamonero que llevaba y que puso en el cuello a la víctima, mientras que Julio exhibió una navaja en tono amenazante.

Ataron a la joven las manos con unas cuerdas y acto seguido hicieron lo propio con sus pies, después de que Víctor tratara de besarla e Irene repeliera tal intento con las piernas.

En esta situación, Juan Ramón se dirigió a la habitación de la mujer y, tras revolver cajones, volvió con 640 euros que había encontrado y con un ordenador portátil. Advirtió entonces a Irene de que solo habían venido a por el dinero y la conminó a no denunciar si no quería sufrir las represalias.

Los tres autores abandonaron entonces el piso y dejaron a la víctima atada de pies y manos, si bien ésta logró desatarse los pies y acudir al domicilio de un amigo, el cual había encontrado el portátil tirado en el suelo del rellano del edificio. El amigo la liberó de las ataduras en las manos y fue informado entonces de todo lo que había ocurrido.

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